La Atlántida
LA CIVILIZACIÓN ATLÁNTE
La Atlántida fue un continente largo e inmenso que estaba situado en el océano que lleva su nombre, el océano Atlántico. Obviamente ese continente en principio tuvo su Edad de Oro, como la tuvimos nosotros los Arios y como la tuvieron los Lemures.
En la Edad de Oro, o sea, la época preatlante, cuando se extendía el amor, la belleza, la armonía, la poesía por todas partes, quienes gobernaban la Atlántida eran Reyes Divinos, Reyes Sagrados. Esos Reyes Sagrados tenían poderes sobre el fuego, aire, agua y tierra, sobre todo lo que es, ha sido y será; más tarde devienen las edades de Plata; Cobre y Hierro de la Atlántida. Claro, los primitivos esplendores, los cultos a los Dioses Elementales fueron entonces cambiados por cultos.
En la Atlántida hubo una civilización que ni remotamente sospechan los seres humanos de estos tiempos. Basta decir que había automóviles movidos por energía atómica, que lo mismo podían andar por tierra, que flotar por los aires, navegar por las aguas, y movidos por energía nuclear. Las casas de los atlantes estaban rodeadas siempre de muros, murallas, tenían jardines hacia delante, jardines hacia atrás.
Los atlantes hicieron cohetes atómicos en los que viajaron a la Luna y a otros planetas del Sistema Solar, yo viví en la Atlántida y puedo dar testimonio a ustedes de eso. No obstante había varias ciudades, había un cosmo-puerto maravilloso, de ese cosmo-puerto, salían naves cósmicas, cohetes atómicos a uno u otro planeta del Sistema Solar. A mí me gustaba llegar a una especie de Caravansin, que así se llamaban los restaurantes de aquella época, y de allí contemplábamos a través de las ventanas, de esas grandes ventanas de vidrio, todo el cosmo-puerto, me gustaba ver como salían esos cohetes rumbo a la Luna. Al principio ésos causaban gran asombro y no se sentían sino los gritos de las multitudes; después se volvió muy común. El alumbrado era atómico, con energía nuclear.
Había aparatos, por ejemplo, que se conectaban a la mente, y le transmitían a uno enseñanzas sin necesidad de estarse uno rompiendo los sesos para aprender. Aparatos telepáticos maravillosos, que transmitían a uno el conocimiento, no los he vuelto a ver en esta época. En la
Atlántida hubo raza amarilla, los señores de la faz redonda y amarilla, los señores de la faz de la Luna; había blancos, los señores de la faz tenebrosa, los rojos, etc., etc. Hubo distintos ángulos, los distintos lugares, en que fueron codificándose los colores.
Uno de los templos que se conoció en la época de la Atlántida fue el templo de Neptuno, y se rendía culto al Dios Neptuno, el gran Señor de la Atlántida. El Dios Neptuno, el Regente de Neptuno, llegó a tomar cuerpo físico en la Tierra y vivió en la Atlántida; ya escribió sus preceptos en las columnas de los Templos, el culto a Neptuno fue famosísimo, igual que el de los elementales de las aguas, a las Sirenas del inmenso mar, a las Nereidas, a los genios del océano; fue una época extraordinaria, Neptuniana Amentina antiquísima, que venía de un remoto pasado.
Los leones arrastraban los carruajes. Ustedes ven los leones hoy en día furiosos, terribles, pues en la Atlántida los leones servían como animales de tiro, los leones eran domésticos. Los perros eran muchos más grandes, enormes, ahora son chicos, eran en aquella época mastodontes, servían para defender las casas de los ciudadanos, eran furiosos. Los caballos también existían pero eran gigantescos. Existían elefantes enormes; los mamuts antecesores de los elefantes, abundaban mucho en las selvas montañas; eran enormes.
Todo era técnico en la Atlántida. En materia, por ejemplo, de trasplantes de vísceras, los atlantes le ganaron a esta gente de ahora. Por ejemplo, trasplantaban corazones, hígados, riñones, páncreas y trasplantaban como cosa asombrosa, cerebros. Por ejemplo, había gentes que se consideraban inmortales, porque, como siempre la ESENCIA está conectada a un cerebro, llegado determinado momento, ese cerebro lo pasaban a un cuerpo joven y entonces continuaba la Esencia conectada a ese cuerpo joven, por medio de ese cerebro. Hubo sujetos que vivieron así físicamente miles de años con el mismo cerebro. Todo eso estaba mucho más adelantado en la Atlántida. Eso era extraordinario.
Desgraciadamente, con el Kali Yuga se degeneró la Raza Atlante terriblemente, la gente se entregó a la magia negra, se echaba una palabra ante un enemigo, un mantram y el enemigo caía muerto instantáneamente; se desarrolló la magia negra. Las fuerzas del sexo
fueron utilizadas pero para el mal, para causar daño a otras personas a distancia; eso fue cuando ya degeneró la Atlántida. En sus tiempos de esplendor, fue bellísima, pero cuando ya degeneró fue muy grave eso. El alcohol, lo mismo que ahora; la lujuria, la degeneración llevada al máximo; y así vino a desaparecer la Atlántida, sencillamente por la gran catástrofe. Sucedió que vino una revolución de los ejes de la Tierra, los mares cambiaron de lecho y se tragaron a la Atlántida. Claro, ya el Manú Vaivaswata les había advertido a las gentes del pueblo lo que tendría que advenir. El Manú Vaivaswata era el verdadero Noé bíblico y él les advirtió, les dijo: “Va a venir gran catástrofe” pero se reían de él, nadie le creía.
Verdaderamente llegó el día en que hubo esa revolución de los ejes de la Tierra, y fue violenta la catástrofe, pero antes de que se produjera la catástrofe ya los sabios de la Universidad Akaldana lo sabían y salieron de la Atlántida antes que se hundiera en el fondo del mar; se fueron para el pequeño continente de Grabonci, que es un pequeño continente que hoy es Africa. A Grabonci se le añadieron otras tierras y creció el continente y los estudiantes de la Universidad de Akaldana se pasaron al sur de Grabonci, pero después recibieron órdenes superiores y se fueron para Cairona, que hoy es El Cairo. Ellos, entre otras cosas, establecieron la esfinge, la llevaron a Egipto y crearon allí la poderosa civilización de los egipcios.
La Atlántida fue sacudida por terribles terremotos. En cierta ocasión, se reunieron miles de personas en el gigantesco Templo de Neptuno invocando todos a Ramú, el sacerdote Ramú; llegó Ramú y exclamaron las multitudes vestidos con muchas joyas preciosas: ¡que vestiduras, que oro, que diamantes! “Ramú sálvanos” y Ramú les contestó: “Ya os lo había advertido y no me creísteis, ahora vosotros pereceréis con vuestras mujeres y vuestros hijos y vuestras esclavas y vuestras riquezas, y de toda la semilla de esta raza, se levantará la gran raza (refiriéndose a nosotros a la Raza Aria) pero si ellos se portan como vosotros perecerán también”. Dice la leyenda que las últimas palabras de Ramú fueron ahogadas por el humo y por las llamas.
De manera que, con terremotos espantosos, tres veces pareció hundirse y a la tercera vez se hundió definitivamente todo el continente,
con todos sus millones de seres y todas sus técnicas y todas sus industrias, poderosos edificios y sus buques aéreos, sus automóviles atómicos, etc. Y era una civilización millones de veces más poderosa que ésta. Esta civilización de nosotros no le da ni por los pies a la civilización de los atlantes, ni en técnica, ni en industria, ni en nada. Era más poderosa, ya iban a Venus, iban a Mercurio en cohetes atómicos; de manera que fueron muy fuertes.
La primera parte de la Atlántida me pareció todavía más interesante que la segunda; en la primera parte sí hubo armonía, belleza, fraternidad, amor. Llegaban naves que venían de otros mundos, venían de Marte, de Venus, de Mercurio; entonces esos extraterrestres convivían con los Reyes de la Atlántida, les aconsejaban, les enseñaban.
Samael Aun Weor
EXTRACTO DE: LOS CUERPOS SOLARES
CAPÍTULO 1: LA ATLÁNTIDA
AMADÍSIMOS HERMANOS GNÓSTICOS:
En esta noche de NAVIDAD de 1967, vamos a comenzar este Mensaje recordando a ese antiguo continente sumergido llamado
ATLÁNTIDA.
En el viejo Egipto de los Faraones, los Sacerdotes de SAIS dijeron a SOLÓN que la ATLÁNTIDA había sido destruida 9.000 años antes de conversar con él.
En un antiguo manuscrito MAYA conservado en el Museo Británico puede leerse lo siguiente:
“En el año 6 de KAN, el II MULUC, en el mes Zrc, ocurrieron terribles terremotos que continuaron sin interrupción hasta el 13 CHUEN. El país de las LOMAS de BARRO, la tierra de MU, fue sacrificado. Después de dos conmociones, desapareció durante la noche, siendo constantemente estremecida por los fuegos subterráneos que hicieron que la tierra se hundiera y reapareciera varias veces y en diversos lugares. Al fin la superficie cedió y diez países se separaron y desaparecieron. Se hundieron 64 millones de habitantes, 8.000 años antes de escribirse este libro”.
El famoso Doctor PABLO SCLIEMAN quien tuvo el alto honor de haber descubierto las RUINAS de la vieja TROYA, halló entre el TESORO de PRIAN un extraño jarrón de forma muy peculiar sobre el cual está grabada una frase con caracteres FENICIOS, que textualmente dice: “DEL REY CRONOS DE LA ATLÁNTIDA”.
Resulta interesante saber que entre los objetos desenterrados en TLAHUANACA, CENTRO AMÉRICA, se encontraron jarrones muy semejantes a los del TESORO DE PRIAM.
Cuando dichos jarrones misteriosos fueron intencionalmente rotos con propósitos científicos, se encontraron entre éstos ciertas monedas en las cuales se podía leer con entera claridad una frase que decía: “EMITIDO EN EL TEMPLO DE LAS PAREDES TRANSPARENTES”.
Hablando esotéricamente, diremos que todo TEMPLO DE MIS5
TERIOS, que todo LUMISIAL GNÓSTICO, es de hecho un templo de paredes transparentes con el infinito estrellado por techo, pero el citado templo mencionado en los jarrones misteriosos, era la TESORERÍA
NACIONAL ATLANTE.
En los archivos del antiguo TEMPLO BUDDHISTA DE LHASSA, puede leerse todavía una inscripción Caldea muy antigua escrita 2.000 años antes de Cristo y que dice: “Cuando la estrella BAL cayó en el lugar donde ahora solo hay mar y cielo, las siete ciudades con sus puertas de oro y TEMPLOS TRANSPARENTES temblaron y estremecieron cómo las hojas de un árbol movidas por la tormenta. Y he aquí que una oleada de Fuego y de Humo se elevó en los palacios: los gritos de agonía de la multitud llenaban el aire. Buscaran refugio en sus templos y ciudadelas y el Sabio MU, el Sacerdote de RA-MU, se presentó y les dijo: ¿No os predije esto? y los hombres y las mujeres, cubiertos de piedras preciosas y brillantes vestiduras, clamaron diciendo: ¡MU, SÁLVANOS! Y MU replicó: Moriréis con vuestros esclavos y vuestras riquezas, y de vuestras cenizas surgirán nuevas Naciones. Si ellas se olvidan de que deben ser superiores, no por lo que adquieren sino por lo que dan, la misma suerte les tocará. Las Llamas y el Humo ahogaron las palabras de Mu, y la tierra se hizo pedazos y se sumergió con sus habitantes en las profundidades en unos cuantos meses”.
La civilización Atlante no ha sido superada todavía por nuestra tan cacareada civilización moderna.
Los Atlantes también conocieron la Energía Atómica y la utilizaron en la paz y en la guerra.
La ciencia Atlante tuvo la tremenda ventaja de estar unida a la MAGIA; se fabricaron robots extraordinarios; cierto tipo de Elementales Superiores controlaba dichos robots. Esos robots dotados así de Inteligencia, parecían seres humanos y servían fielmente a sus amos.
Cualquier robot podía informar a su dueño sobre los peligros que le acechaban y en general sobre múltiples cosas de la vida práctica.
Tenían los Atlantes máquinas tan extraordinarias y maravillosas como aquella que telepáticamente podía transmitir a la mente de cualquier ser humano, preciosa información intelectual.
Las lámparas Atómicas iluminaban los palacios y los TEMPLOS
DE PAREDES TRANSPARENTES.
Las naves marítimas y aéreas del viejo continente sumergido fueron impulsadas por Energía Nuclear.
LOS ATLANTES aprendieron a desgravitar los cuerpos a voluntad. Con un pequeño aparato que cabía en la palma de la mano podían hacer levitar cualquier cuerpo por pesado que éste fuera.
EL DIOS NEPTUNO gobernó sabiamente la Atlántida. Era de admirarse y verse el Templo Sacratísimo de este Dios Santo. Las paredes o muros plateados de dicho templo asombraban por su belleza y las cúpulas y techos eran todos de oro macizo de la mejor calidad.
El marfil, la plata, el oro, el latón, lucían dentro del interior del Templo de Neptuno con todos los regios esplendores de los antiguos tiempos.
La gigantesca escultura sagrada del muy venerado y muy sublime DIOS NEPTUNO, era toda de oro puro. Aquella inefable estatua misteriosa montada en su bello carro arrastrado por exóticos corceles y la respetable corte de cien NEREIDAS, infundían en la mente de los devotos Atlantes, profunda veneración.
Las ciudades Atlantes fueron florecientes mientras sus habitantes permanecieron fieles a la Religión de sus padres, mientras cumplieron con los preceptos del DIOS NEPTUNO, mientras no violaron la Ley y el Orden, pero cuando profanaron las cosas sagradas, cuando abusaron del Sexo, cuando se mancharon con los siete pecados capitales, fueron castigados y sumergidos con todas sus riquezas en el fondo del océano.
Los Sacerdotes de SAIS dijeron a SOLÓN: “Todos cuantos cuerpos celestes se mueven en sus órbitas, sufren perturbaciones que determinan con el tiempo, una destrucción periódica de las cosas terrestres por un gran Fuego”.
El continente ATLANTE se extendía y orientaba hacia el AUSTRO, y los sitios más elevados hacia el SEPTENTRIÓN, sus montes excedían en grandeza, elevación y número a todos los que existen actualmente.
La historia del DILUVIO UNIVERSAL cuyas versiones se encuentran en las tradiciones de todas las RAZAS HUMANAS, son simples recuerdos de la GRAN CATÁSTROFE ATLANTE.
Todas las enseñanzas religiosas de la América primitiva, todos los sagrados cultos de Incas, Mayas y Aztecas, los DIOSES Y DIOSAS de los antiguos GRIEGOS, FENICIOS, ESCANDINAVOS, INDOSTANES, etc., son de origen ATLANTE.
Es urgente saber, es necesario comprender que los DIOSES y DIOSAS citados por HOMERO en la ILÍADA y en la ODISEA, fueron HÉROES, REYES y REINAS en la ATLÁNTIDA.
Todos los pueblos antiguos veneraron y adoraron a esos DIOSES y DIOSAS Santos que vivieron en la Atlántica y que ahora habitan el Empíreo.
La ATLÁNTIDA unía geográficamente a la América con el viejo mundo. Las antiguas civilizaciones INDO-AMERICANAS tienen origen ATLANTE.
Las religiones EGIPCIA, INCAICA, MAYA, etc., fueron las primitivas religiones de los Atlantes.
El alfabeto FENICIO, padre de todos los famosos alfabetos europeos, tiene su raíz en un antiguo alfabeto Atlante, que fue correctamente transmitido a los MAYAS por los ATLANTES. Todos los símbolos y jeroglíficos de los EGIPCIOS y de los MAYAS, provienen de la misma fuente Atlante, y así se explica su semejanza, demasiado grande, para ser resultado de la casualidad.
Antiguas tradiciones afirman que los Atlantes tuvieron un metal más precioso que el oro, y éste fue el famoso ORICHALCUM.
La catástrofe que acabó con la Atlántida fue pavorosa. No cabe duda alguna que el resultado de la violación de la Ley es siempre catastrófico.
Samael Aun Weor
Extracto de la
PRIMERA CATEDRA
Del Libro
ANTROPOLOGÍA GNÓSTICA
Mucho se ha investigado sobre el origen del hombre, y en realidad de verdad, sólo hipótesis es lo que han elaborado los antropólogos materialistas de esta edad decadente y tenebrosa.
Si les preguntásemos nosotros a los señores de la antropología materialista, cuál fue la fecha y el modo exacto como surgió el primer hombre, no sabrían, ciertamente, darnos una respuesta exacta.
Desde las épocas aquellas de Mr. Darwin hasta Haeckel, y posteriormente desde Haeckel hasta nuestros días, han surgido innumerables hipótesis y teorías sobre el origen del hombre. Empero hemos de aclarar, en forma enfática, que ninguna de tales suposiciones puede ser ciertamente demostrada.
El mismo Haeckel asegura, con gran énfasis, que “ni la Geología, ni tampoco esa otra ciencia llamada Filogenia, tendrán jamás exactitud dentro del terreno de la mismísima Ciencia Oficial”.
Si aseveración de esta clase hace un Haeckel, ¿qué podríamos nosotros añadir a esta cuestión? En realidad, esto del origen de la vida y del origen del hombre, no podría ser ciertamente conocido, en tanto la humanidad no haya estudiado a fondo la ANTROPOLOGÍA GNÓSTICA.
¿Qué nos dicen los protistas materialistas? ¿Qué afirman ellos con tanta arrogancia? ¿Qué es lo que suponen sobre el origen de la vida y de la psiquis humana?
Recordemos, con entera claridad meridiana, al famoso MONERÓN ATÓMICO de Haeckel, “entre el abismo acuoso”; complejo átomo que no podría, en modo alguno, surgir de un azar, como lo supone ese buen señor; ignorante en el fondo –aunque alabado por muchos y muchísimos ingleses– hizo gran daño a la humanidad con sus famosas teorías. Sólo diríamos, parodiando a Job: “¡Que su recuerdo se borre de la humanidad y que su nombre no figure en las calles!”…
¿Creen ustedes acaso que el “átomo del abismo acuoso”, el Mo9
nerón Atómico, podría surgir del azar? Si para construir una bomba atómica se necesita de la inteligencia de los científicos, ¿cuánto mayor talento se requeriría para la elaboración de un átomo?
Si negáramos los PRINCIPIOS INTELIGENTES a la Naturaleza, la mecánica dejaría de existir. Porque no es posible la existencia de la mecánica sin mecánicos. Si alguien considerase posible la existencia de cualquier máquina sin autor, me gustaría que lo demostrara y que pusiese los elementos químicos sobre el tapete del laboratorio para que surgiera una radio, un automóvil, o simplemente una célula orgánica.
Creo que ya Don Alfonso Herrera, el autor de la “Plasmogenia”, logró fabricar la célula artificial; mas ésta siempre fue una célula muerta, que jamás tuvo vida.
¿Qué dicen los Protistas? Que “la Conciencia, el Ser, Alma o Espíritu, o simplemente los Principios Psíquicos, no son más que evoluciones moleculares del Protoplasma a través de los siglos”.
Obviamente, las “almas moleculares” de los fanáticos Protistas, no resistirían jamás un análisis de fondo. La “célula-alma”, el “Bathybius gelatinoso” del famoso Haeckel –del cual surgiera toda especie orgánica–, está bueno como para un Molière y sus caricaturas.
En el fondo de toda esta cuestión y tras de tanta teoría mecanicista, evolutista, lo que se tiene es el afán de combatir al clero; se busca siempre algún sistema, alguna teoría que satisfaga a la mente y al corazón, para demoler al Génesis hebraico. Es precisamente una reacción contra el bíblico Adán y su famosa Eva (sacada de una costilla), el origen viviente de los Darwin, de los Haeckel y demás secuaces.
Pero deberían ser sinceros y manifestar su insatisfacción contra todo concepto clerical. No está bien que por reacción simple, se dé origen a tantas hipótesis desprovistas de cualquier basamento serio.
¿Qué nos dice Mr. Darwin sobre la cuestión esa del mono catirrino? Que “posiblemente el hombre devino de allí”. Sin embargo, no lo asienta en forma tan enfática como lo suponen los materialistas alemanes e ingleses. Mr. Darwin, en realidad de verdad, dentro de su sistema, puso ciertos fundamentos que vienen a desvirtuar y hasta a aniquilar absolutamente, la supuesta procedencia humana del mono,
aunque éste sea el catarrino o catirrino.
En primer lugar, como ya lo demostrara Huxley, “el esqueleto del hombre es completamente distinto en su construcción al esqueleto del mono”. No dudo que haya ciertas semejanzas entre el antropoide y el pobre “animal intelectual”, equivocadamente llamado “Hombre”, más no exactitud definitiva o definitizante en esta cuestión.
El esqueleto del antropoide es “trepacista”, está hecho para trepar; así lo indica la elasticidad y construcción de su sistema óseo. En cambio, el esqueleto humano está hecho para caminar. Son dos construcciones óseas diferentes.
Por otra parte, la elasticidad y también el eje, dijéramos, craneal del antropoide, y también del ser humano, son completamente diferentes. Y esto nos deja pensando muy seriamente…
Por otra parte, mis estimables hermanos, bien se ha dicho, con entera claridad meridiana, por los mismísimos antropólogos materialistas, que “un ser organizado en modo alguno podría venir de otro que marchase a la inversa, ordenado antitéticamente”.
En esto habría de poner cierto ejemplo: Veamos al hombre y al antropoide. El hombre, aunque en estos tiempos esté degenerado, es un ser organizado. Estudiemos la vida y costumbres del antropoide y veremos que está ordenado en una forma diferente, contraria, antitética. No podría un ser organizado, pues, “devenir de otro ordenado en forma opuesta”. Y esto lo afirman siempre, muy severamente, las mismísimas escuelas materialistas.
¿Cuál sería la edad del antropoide? ¿En qué época aparecerían sobre la faz de la Tierra los PRIMEROS SIMIOS? Incuestionablemente, en el MIOCENO. ¿Quién podría negarlo? Tuvo que haber aparecido, obviamente, en la tercera parte del Mioceno, hace unos 15 a 25 millones de años.
¿Por qué hubieron de aparecer sobre la faz de la Tierra los antropoides? ¿Podrían dar acaso alguna respuesta exacta los señores de la antropología materialista, los brillantes científicos modernos, ésos que tanto presumen de sabios?… ¡Es obvio que no!
Además, el Mioceno en modo alguno estuvo ubicado dentro de la famosa PANGEA, “tan sonada” por la geología de tipo materialista.
Resulta ostensible que el Mioceno tuvo su propio escenario en la antigua tierra Lemúrica, continente ubicado antes en el océano Pacifico. Restos de la Lemuria tenemos todavía en la Oceanía, con la gran Australia, la Isla de Pascua, donde están tallados ciertos monolitos, etc.
¿Que no lo acepte la Antropología Materialista por estar embotellada completamente en su Pangea? ¿Qué importa a la ciencia y qué a nosotros?
En realidad que no van a descubrir la Lemuria con las pruebas del carbono 14, o del potasioargón o del polen, todos esos sistemas de pruebas, de tipo materialista, están buenas como para un Molière y sus caricaturas.
Por estos tiempos, después de las infinitas hipótesis de los Haeckel y de los Darwin, y de los Huxley y todos sus secuaces, se sigue todavía entronizando a la teoría de la SELECCIÓN NATURAL DE LAS ESPECIES, otorgándosele nada menos que el poder de crear nuevas especies. En nombre de la verdad hemos de decir que la Selección Natural, como poder creador, es sencillamente un juego de retórica para los ignorantes, algo que no tiene basamentos.
Eso de que “mediante la selección se logren crear nuevas especies”, eso de que “mediante la selección selectiva haya surgido el hombre”, resulta en el fondo espantosamente ridículo y acusa ignorancia llevada al extremo.
No niego la Selección Natural; es obvio que ésta existe, mas no tiene el poder de crear nuevas especies. En realidad de verdad que lo que existe es la “selección fisiológica”, la “selección de estructuras” y la “segregación de los más aptos”; eso es todo.
Mas llevar a la Selección Natural hasta el grado de convertirla en un Poder Creador Universal, eso es el colmo de los colmos. A ningún Sabio verdadero se le ocurriría semejante tontería. Nunca se ha visto que mediante la Selección Natural surja alguna especie nueva; ¿cuándo?, ¿en qué época?
¿Se seleccionan estructuras? Sí, no lo negamos. Los más fuertes triunfan en eso de la lucha por el pan de cada día, en la batalla incesante de cada instante, en que se brega por comer y no ser comido. Obviamente triunfa el más fuerte, que transmite sus características a sus
descendientes: características fisiológicas, características de estructuras. Entonces los selectos, los más aptos se segregan, y transmiten ellos a sus descendientes tales aptitudes. Así es como se debe entender la Ley de la Selección Natural, así es como se debe comprender.
Una especie cualquiera, entre las selvas profundas de la Naturaleza, tiene que luchar por tragar y no ser tragada. Obviamente resulta espantosa tal brega, y como resultado triunfan, como es natural, los más fuertes.
En el más fuerte hay estructuras maravillosas, características importantes que son transmitidas a su descendencia. Mas eso no implica cambio de figura, eso no significa nacimiento de nuevas especies.
Jamás, ningún científico materialista ha visto que de una especie surja otra por Ley de Selección Natural; no les consta, no lo han palpado nunca. ¿En qué se basan? Es fácil lanzar una hipótesis y luego aseverar, en forma dogmática, que es la verdad y nada más que la verdad.
Sin embargo, ¿no son ellos acaso –los señores de la antropología materialista–, los que dicen que “no creen sino en lo que ven”, que “no aceptan nada que no hayan visto”? ¡Qué contradicción tan terrible: creen en sus hipótesis y nunca las han visto!
Afirman que el ser humano viene del ratón. Eso no les consta, nunca lo han percibido directamente. También enfatizan la idea de que venga del mandril. Son innumerables las teorías de estos tontos científicos; absurdas afirmaciones de hechos que ellos jamás han visto.
Nosotros los gnósticos no aceptamos supersticiones y ésas son supersticiones absurdas. Nosotros somos matemáticos en la investigación y exigentes en la expresión. No nos gustan tales fantasías, queremos actos, hechos concretos y definitivos.
Así que, investigando dentro de esta cuestión (relacionada con nuestros posibles antecesores), podemos evidenciar, claramente, el estado caótico en que se encuentra la ciencia materialista, el desorden total de sus mentes degeneradas y la falta de capacidad para la investigación. Ésa es la cruda realidad de los hechos.
Esta cuestión, este asunto, de que “de ciertas formas homínidas surjan otras, así porque sí”, fundamentados únicamente en pruebas tan
ridículas como las del carbono 14, o del potasio-argón, o del polen, constituyen en realidad la vergüenza de esta época del siglo XX.
Nosotros, los gnósticos antropólogos, tenemos sistemas diferentes para la investigación, tenemos disciplinas especiales que nos permiten poner en actividad ciertas facultades latentes en el cerebro humano, ciertos sentidos de percepción completamente desconocidos para la antropología materialista…
Que la Naturaleza tenga memoria, es lógico, y un día se podrá demostrar. Ya comienzan a hacerse ensayos científicos, modernos; pronto las ondas luminosas del pasado, o las ondas sonoras (para hablar más claro) del pasado, podrán descomponerse en imágenes que serán perceptibles a través de ciertas pantallas.
Ya hay intentos científicos en ese asunto. Entonces podrán ver, los televidentes del mundo entero, el origen del hombre y la historia de la Tierra y de sus razas. Cuando llegue ese día –que no está tarde–, el ANTICRISTO de la Falsa Ciencia, quedará desnudo ante el veredicto solemne de la conciencia pública. Ésa es la cruda realidad de los hechos.
La cuestión ésta de la Selección Natural, del clima, ambiente, etc., etc., fascina realmente a muchas gentes y, por ende, éstas se olvidan sobre los TIPOS ORIGINALES de los cuales surgieran las especies.
Creen, los tontos científicos, que podría procesarse la Selección Natural en forma absolutamente mecanicista, sin Principios Directrices Inteligentes. Y eso sería tan absurdo como pensar que podría procesarse cualquier máquina en el mundo sin un principio inteligente, sin una mente arquitecto, o sin un ingeniero que le hubiese dado forma.
Indubitablemente, esos Principios Inteligentes de la Naturaleza sólo podrían ser rechazados por los necios, por aquéllos que pretenden que cualquier máquina orgánica sea capaz de surgir del acaso. Nunca jamás serían rechazados por los hombres verdaderamente sabios, en el sentido más completo de la palabra.
A medida que ahondamos en todo esto, vamos viendo todas las fallas de la Antropología Materialista. Es necesario reflexionar profundamente en todas estas cosas. Si ellos, en vez de asumir esa posición de
ataque contra cualquier clericalía, hubiesen pasado por un previo análisis reflexivo, nunca jamás se hubieran atrevido a lanzar sus hipótesis anticientíficas.
Bien sabemos nosotros que el Adán y Eva, que tanto molesta a los señores de la Antropología Materialista, no es más que un símbolo. Aunque ellos, los señores antropólogos profanos, quieran refutar al “Génesis”, es bueno que entiendan, que entendamos todos, que el “Génesis” es tan sólo un tratado de Alquimia para alquimistas, y que nunca jamás se debería aceptar en forma literal.
Así que se esfuerzan los señores de la Antropología Materialista por refutar algo que ni siquiera conocen. Por eso me atrevo a decir, sencillamente, que sus hipótesis no tienen nunca bases serias.
El mismo Mr. Darwin jamás pensó ir tan lejos con sus doctrinas. Recordemos que él mismo habla de las “caracterizaciones”: “después de que alguna especie orgánica ha pasado por un proceso selectivo de estructuras y fisiología, incuestionablemente se caracteriza en forma constante y definitiva”.
Así que, si el famoso antropoide (simio) hubo de pasar por procesos selectivos, posteriormente asumió sus características totales y jamás volvió a pasar por ningún cambio. Eso es obvio…
La cuestión aquella del NOEPITECOIDE, con sus famosos tres hijos: cinocéfalo con cola, el mono sin cola y el hombre arbóreo paleolítico, nunca han tenido, en verdad, verificaciones precisas, exactas. Son tan sólo teorías sin basamento alguno, por cierto, espantosamente ridículas.
Quienes se afanan tanto por los MAMÍFEROS PROSIMIANOS (cual es el famoso LEMÚRICO), se ve que ni remotamente sospechan lo que es el hombre en sí mismo, y su origen. El famoso Lemúrico, al cual se considera también como uno de nuestros antepasados (tan alabado por algunos científicos por su famosa “Placenta Discoidal”), nada tiene que ver con el génesis humano; todo eso, en el fondo, no son sino fantasías desprovistas de toda realidad.
Entran los famosos científicos materialistas en acción, para estudiar la Evolución mecánica de la especie humana o de cualquiera de las otras especies, en mitad del camino, después de que éstas cristalizaron
en forma sensible, pues antes habían pasado por terribles procesos EVOLUTIVOS e INVOLUTIVOS, dentro del ESPACIO PSICOLÓGICO, en lo Hipersensible, en las Dimensiones Superiores de la Naturaleza y del Cosmos.
Claro que, al hablar nosotros así, se sienten los antropólogos materialistas tan nerviosos y molestos como los chinos cuando escuchan algún concierto occidental. Ríen, posiblemente ríen, sin saber ellos que “el que ríe de lo que desconoce está en el camino de ser idiota”.
Se buscan semejanzas, sí; se hace creer que la forma de la cabeza y de la boca del tiburón da origen a otros mamíferos, y entre ellos, el hermano ratón. Ahora el ratón pasó a ser un “gran señor”, pues es nada menos que nuestro antepasado, el antecesor de los Haeckel, de los Darwin, posiblemente, o de los Huxley, o de los famosos faraones del viejo Egipto, o de Einstein… ¡Qué sé yo!
Se le considera como un mamífero prosimiano; ha pasado, en realidad de verdad, a ocupar un primer puesto en las salas de conferencias. ¡Hasta dónde ha llegado en verdad la ignorancia del ser humano! No niego que el ratón no hubiese existido en la Atlántida, por cierto que tenía el tamaño de cualquier cerdo. Ya sobre eso habla claramente Don Mario Roso de Luna, el insigne escritor español.
Si existió en la Atlántida, tampoco le niego vida en la Lemuria; pero que sea –si no el más importante– uno de los más importantes antecesores del hombre, resulta totalmente diferente.
En verdad que cuando no se conoce la Antropología Gnóstica, se cae en los absurdos más espantosos. Entonces se inclinan los secuaces del Anticristo ante el ratón, o ante el tiburón (a quien también se le considera viejo antecesor), o ante el lemúrico (animalillo muy interesante), etc.
Pero cuando uno ya conoce a fondo la Antropología Gnóstica no cae en semejantes ridículos. Al analizar cuidadosamente los principios de la Antropología Materialista, descubrimos que sus fantasías se deben, precisamente, al desconocimiento total del Gnosticismo Universal.
Eso de que porque un rasgo del rostro, etc., se parezca a otro, sirva de base para asentar una posible descendencia, resulta tan empírico
en el fondo como aquéllos que suponen que el hombre fue hecho de barro (y que lo toman en el sentido literal de la frase, entre paréntesis), sin darse cuenta de que eso no es más que algo simbólico.
Los GÉRMENES ORIGINALES de la gran Naturaleza, hombres o bestias, se desarrollan siempre en el Espacio Psicológico y dentro de las Dimensiones Superiores, antes de cristalizar en forma física. No hay duda de que son similares en sus construcciones; de manera que no podrían jamás servir de basamento, o de fundamento para asentar una teoría, o simplemente para lanzar un concepto básico. Se diferencian los gérmenes a medida que cristalizan y lentamente; eso es apenas normal.
El ORIGEN DEL HOMBRE es algo más profundo. Se desenvolvió desde el Caos, en las Dimensiones Superiores de la Naturaleza, hasta cristalizar en forma sensible en los antiguos tiempos.
Samael Aun Weor
A. El principio, BASA, fundamento vivo del SAMADHI (ÉXTASIS), consiste en un previo conocimiento introspectivo de sí mismo. Introvertirnos es indispensable durante la Meditación de fondo. Debemos empezar por conocer profundamente el estado de ánimo en que nos encontramos antes de que aparezca en el intelecto cualquier forma mental. Resulta URGENTE comprender que todo pensamiento que surge en el entendimiento es siempre precedido por dolor o placer, alegría o triunfo, gusto o disgusto.
B. REFLEXIÓN SERENA. Examinar, aquilatar, inquirir, sobre el origen, causa, razón o motivo fundamental de todo pensamiento, recuerdo, imagen, afecto, deseo, etc., conforme van surgiendo en la mente. En esta segunda regla existe AUTO- DESCUBRIMIENTO y AUTO-REVELACIÓN.
C. OBSERVACIÓN SERENA. Poner atención plena en toda forma mental que haga su aparición en la pantalla del intelecto.
D. Debemos convertimos en espías de nuestra propia MENTE, contemplarla en acción de instante en instante.
E. El CHITTA (LA MENTE), se transforma en VRITTIS (ONDAS VIBRATORIAS). Lo MENTAL es como un lago apacible y tranquilo. Cae una piedra en él y se elevan burbujas desde el fondo. Todos los diferentes pensamientos son rizos perturbadores en la superficie del agua. Que el lago de la MENTE permanezca cristalino, sin oleajes, sereno, profundo durante la Meditación.
F. Las personas inconstantes, volubles, versátiles, tornadizas, sin firmeza, sin voluntad, jamás podrán lograr el éxtasis, el Satori, el SAMADHI.
G. La técnica de la Meditación Científica es obvio que puede practicarse tanto en forma individual aislada, como en grupos de personas afines.
H. El ALMA debe libertarse del CUERPO, de los AFECTOS y de la MENTE. Resulta evidente, notorio, patente, que al emanciparse, al liberarse del intelecto se libra radicalmente de todo lo demás.
I. Es urgente, indispensable, necesario, eliminar las percepciones sensoriales externas durante la Meditación interior profunda.
J. Es indispensable aprender a relajar el cuerpo para la Meditación; ningún músculo debe quedar en tensión. Es urgente provocar y graduar el sueño a voluntad. Es evidente, notorio, indiscutible, que de la sabia combinación de sueño y meditación, resulta eso que se llama ILUMINACIÓN.
Samael Aun Weor, Curso Esotérico de Magia Rúnica, Capítulo 20.
Estudia profundamente el texto precedente y practica la meditación cuanto más posible, un mínimo de 2 veces al día.
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