El Cristo Cósmico
EL VERDADERO SIMBOLISMO DE LA NAVIDAD
Esta noche platicaremos sobre el simbolismo de la Navidad. Es claro que éste es un evento maravilloso sobre el cual urge meditar profundamente.
El Sol, cada año, realiza un viaje elíptico que comienza desde el 25 de Diciembre en adelante. Luego, regresa otra vez hacia el Polo Sur, hacia la zona donde está la Antártida. Por eso, precisamente, vale que reflexionemos en su honda significación.
Por estos tiempos comienza el frío aquí en el Norte, debido, precisamente, a que el Sol se está alejando hacia las regiones australes, y el 24 de Diciembre el Sol habrá llegado al máximum, en su viaje hacia el Sur. Si no fuera porque el Sol avanza hacia el Norte, desde el 25 de Diciembre en adelante, moriríamos de frío, la Tierra entera se convertía en una mole de hielo y perecería, realmente, toda criatura, todo aquello que tenga vida. Así pues, bien vale la pena que reflexionemos en el acontecimiento de Navidad…
EL CRISTO-SOL debe avanzar para darnos su vida, y en el Equinoccio de la Primavera se crucifica en la Tierra; entonces madura la uva y el trigo. Y es precisamente en la Primavera, cuando debe el Señor pasar por su vida, pasión, muerte…, para luego resucitar (la SEMANA SANTA es en PRIMAVERA)…
El Sol físico no es más que un símbolo del SOL ESPIRITUAL, del Cristo-Sol. Cuando los antiguos adoraban al Sol, cuando le rendían culto, no se referían propiamente al Sol físico, no; se le rendía culto al Sol Espiritual, al SOL DE LA MEDIA NOCHE, al Cristo-Sol.
Incuestionablemente, es el Cristo-Sol quien debe guiarnos en los Mundos Superiores de Conciencia Cósmica. Todo místico que aprende a funcionar fuera del cuerpo físico a voluntad, es guiado por el Sol de la Media Noche, por el CRISTO CÓSMICO.
Es necesario aprender a conocer los movimientos simbólicos del Sol de la Media Noche. Él es quien guía siempre al Iniciado, él es quien nos orienta, él es quien nos indica lo que debemos y no debemos hacer.
Estoy hablando, pues, en el sentido esotérico más profundo; teniendo en cuenta que todo Iniciado sabe salir del cuerpo físico a voluntad (porque eso de no saber salir a voluntad, eso es propio del principiantes, o de gentes que hasta ahora están dando los primeros pasos en esto estudios).
Desde que uno, pues, está en la Senda, tiene que saber guiarse por el Sol de la Media Noche, por el Cristo-Sol; aprender a CONOCER SUS SEÑALES, sus movimientos: si uno lo ve, por ejemplo, hundirse allá en el ocaso, ¿qué nos está indicando? Sencillamente, que algo debe morir en nosotros. Si uno lo ve surgir por el Oriente, ¿qué nos dice eso? Que algo debe nacer en nosotros… Cuando salimos bien en las Pruebas Esotéricas, él brilla en toda su plenitud en el horizonte. El Señor nos orienta en los Mundos Superiores, y uno tiene que aprender, pues, a conocer sus señales.
Dubui, y muchos otros, han estudiado el maravilloso acontecimiento de la Navidad. No hay duda (y eso lo reconoce Dubui) de que todas las Religiones de la antigüedad celebraron la Navidad…
Así como el Sol físico avanza hacia el Norte, para dar vida a toda la creación, así también el Sol de la Media Noche, el Sol del Espíritu, el Cristo-Sol, nos da vida si nosotros aprendemos a cumplir con sus mandamientos.
En las Sagradas Escrituras, obviamente, se habla del “Acontecimiento Solar” (y hay que saberlo entender entrelíneas). Cada año se vive, en el Macrocosmos, todo el DRAMA CÓSMICO DEL SOL (cada año, repito). Téngase en cuenta que el Cristo-Sol debe crucificarse cada año en el mundo, vivir todo su drama de la vida, pasión y muerte, para luego resucitar en todo lo que es, ha sido y será, es decir, en todo lo creado. Así es cómo todos recibimos la vida del Cristo-Sol.
También es cierto que cada año, el Sol, al alejarse por las regiones australes, nos deja (aquí en el Norte) tristes, pues él va a dar la vida a otras partes. Las noches largas de Invierno son fuertes; en tiempo de Navidad, los días son cortos y las noches largas…
Vamos reflexionando en todo esto, y conviene que entendamos lo que es, ciertamente, el DRAMA CÓSMICO. Se hace necesario que en nosotros también nazca el Cristo-Sol (él debe
nacer en nosotros).
En las Sagradas Escrituras se habla claramente de “BELÉN” y de un “ESTABLO” donde él nació. Ese “Establo de Belén” está dentro de nosotros mismos, aquí y ahora. Precisamente, en este Establo Interior moran los ANIMALES DEL DESEO, todos esos Yoes pasionarios que cargamos en nuestra psiquis; eso es obvio.
“Belén” mismo, es un nombre esotérico. En tiempos en que el Gran Kabir Jesús vino al mundo, la aldea de Belén no existía. De manera que eso es completamente simbólico. “BEL” es una raíz Caldea que significa “TORRE DEL FUEGO”. De manera que, propiamente dicho, “Belén” es “Torre del Fuego”… ¿Quién podría ignorar que “Bel” es un término Caldeo que corresponde, precisamente, a la “Torre de Bel”, la “Torre del Fuego”? Así pues, “Belén” es simbólico completamente.
Cuando el Iniciado trabaja con el Fuego Sagrado, cuando el Iniciado elimina de su naturaleza íntima los agregados psíquicos, cuando de verdad está realizando la GRAN OBRA, indubitablemente ha de pasar por la INICIACIÓN VENUSTA.
El descenso del Cristo al corazón del Hombre, es un acontecimiento cósmico-humano de gran trascendencia. Tal evento corresponde, en verdad, a la Iniciación Venusta.
Desafortunadamente, no se ha entendido realmente lo que es el Cristo. Muchos suponen que el Cristo, exclusivamente, fue Jesús de Nazareth y están equivocados. Jesús de Nazareth, como Hombre, o mejor dijéramos, JESHUÁ BEN PANDIRÁ, como Hombre, recibió la Iniciación Venusta, lo encarnó; mas él no es el único que haya recibido tal Iniciación. HERMES TRISMEGISTO, el tres veces grande Dios Ibis de Thot, también lo encarnó. JUAN EL BAUTISTA (a quien muchos consideraban como el Christus, el Ungido), incuestionablemente recibió la Iniciación Venusta, lo encarnó…
Los Gnósticos Bautistas aseguraban –en la Tierra Santa– que “el verdadero Mesías era Juan y que Jesús era tan sólo un Iniciado que había querido seguir a Juan”… Habían por esos días, disputas entre los Bautistas y los Gnósticos Esenios, y otros…
Así pues, que debemos entender al Cristo como es, no como una persona, no como un sujeto. El Cristo está más allá de la Personalidad, del Yo y de la Individualidad; el Cristo (en Esoterismo auténtico), es el LOGOS, el LOGOS SOLAR, representado por el Sol. Ahora comprenderemos porque los Incas adoraban el Sol; los Náhuatls le rendían culto al Sol, los Mayas lo mismo; los Egipcios idénticamente, etc.
No se trata de la adoración a un Sol físico, no; sino a lo que se oculta tras de ese símbolo físico. Obviamente, se adoraba era al Logos Solar, al Segundo Logos. Ese Logos Solar es UNIDAD MÚLTIPLE PERFECTA (“la variedad es unidad”)… En el Mundo del Cristo Cósmico, la Individualidad separada no existe; en el Señor, todos somos Uno.
Me viene a la memoria, en estos instantes, cierto experimento, dijéramos, esotérico, realizado hace ya muchos años. Entonces, sumergido en profunda Meditación, logré ciertamente el Samadhi, el Estado de Manteya, o Éxtasis, como se le denomina en el Esoterismo Occidental.
Deseaba yo, por aquella época, saber algo sobre el Bautismo de Jesús el Cristo (pues bien sabemos que Juan le bautizó).
Fue profundo el Estado de Abstracción, logré el perfecto DHARANA (o sea Concentración), el DHYANA (la Meditación), y al fin conseguí el SAMADHI (yo me atrevería a decir que fue un MAHA-SAMADHI, porque abandoné perfectamente los Cuerpos Físico, Astral, Mental, Causal, Búddhico y hasta el Átmico). Conseguí, pues, retrotraer mi Conciencia (en forma íntegra) hacia el Logos.
Así, pues, en ese ESTADO LOGÓICO (como un “Dragón de Sabiduría”), hice la correspondiente investigación. De inmediato me vi en la Tierra Santa, dentro de un Templo; pero, cosa extraordinaria: me vi, a mí mismo, convertido en Juan el Bautista, con una vestidura sagrada. Vi cuando a Jesús lo traían con su vestidura blanca, su túnica blanca. Dirigiéndome a él, le dije:
– Jesús, desvístete de tu túnica, de tu vestidura, porque voy a bautizarte. Después, saqué de entre un recipiente un poco de aceite (de ese de olivos), le conduje al interior del Santuario, lo ungí
con aceite, le eché agua, recité los mantrams o ritos… Posteriormente ya, el Maestro se sentó en su silla, aparte. Yo guardé todo nuevamente, lo puse en su lugar, y di por terminada la ceremonia…
Pero yo me vi, a mí mismo, convertido en Juan. Claro, una vez pasado el Éxtasis, o Samadhi, me dije: “¿Pero cómo va a ser posible que yo sea Juan El Bautista? ¡Ni remotamente, yo no soy Juan el Bautista!” Me quede bastante perplejo, y dije: “Voy a hacer, ahora, otra concentración, pero ahora no me voy a concentrar en Juan, voy a concentrarme en Jesús de Nazareth”. Entonces escogí, como motivo de la concentración, al Gran Maestro Jesús.
El trabajo fue largo, dispendioso; la concentración se fue haciendo cada vez más profunda. Pronto pasé del Dharana (Concentración) al Dhyana (Meditación); y del Dhyana pasé, posteriormente, al Samadhi, o sea, al Éxtasis. Un nuevo esfuerzo supremo, me permitió desvestirme de los Cuerpos Físico, Astral, Mental, Causal, Búddhico, Átmico, hasta retrotraer mi Conciencia, o absorberla en el Mundo del Logos Solar.
Y en tal estado, queriendo saber sobre el Cristo-Jesús, me vi a mí mismo convertido en el Cristo-Jesús, haciendo milagros y maravillas en la Tierra Santa: curando los enfermos, dando la vista a los ciegos, etc., etc., etc. Y por último me vi vestido con la vestidura sagrada, llegando ante Juan, en aquél Templo. Entonces Juan se dirige mí, me dice:
– Jesús, quítate tu vestidura, porque voy a bautizarte. Se cambiaron los papeles: ya no me vi convertido en Juan, sino en Jesús, y recibí el bautismo de Juan, tal como lo he dicho…
Pasado el Samadhi, regresando al cuerpo físico, vine perfectamente a evidenciar, con toda claridad, que en el Mundo del Cristo Cósmico todos somos Uno.
Si hubiera querido meditar en cualquiera de ustedes, allá en el Mundo del Logos, me hubiera visto convertido en cualquiera de ustedes, viviendo la vida de ustedes. Y es que allí no hay Individualidad, ni Personalidad, ni Yo. Allí todos somos El Cristo, allí todos somos Juan, allí todos somos el Buddha, allí todos somos Uno; en el Mundo del Logos, no existe la Individualidad separada.
El Logos es Unidad Múltiple Perfecta, es una Energía que
bulle y palpita en todo lo creado, que subyace en el fondo de todo átomo, de todo electrón, de todo protón, se expresa –vivamente– a través de cualquier Hombre que esté debidamente preparado.
Bien, he hecho está aclaración-síntesis con el objeto de especificar mejor el acontecimiento de Belén.
Cuando un Hombre está debidamente preparado, pasa por la Iniciación Venusta (pero debe estar debidamente preparado, aclaro), y en la Iniciación Venusta consigue la encarnación del Cristo Cósmico, en sí mismo, dentro de su propia naturaleza.
Inútilmente habría nacido Jesús en Belén, si no naciera en nuestro corazón también. Inútilmente habría muerto y resucitado en la Tierra Santa, si no muere y resucita en nosotros también (ésa es la naturaleza del SALVATOR-SALVANDUS).
El Cristo Íntimo debe salvarnos, pero salvarnos desde adentro a todos nosotros. Quienes aguardan la venida de Jesús de Nazareth para un remoto futuro, están equivocados. El Cristo debe venir ahora, desde dentro; la segunda venida del Señor es desde adentro, desde el fondo mismo de la Conciencia. Por eso está escrito lo que él dijo: “Si oyeres a alguien diciendo «en la plaza pública está el Cristo», no creáis. Y si os dijeran: «Está allí en el Templo, predicando», no creáis”… Porque es que el Señor no vendrá esta vez desde afuera, sino desde adentro; vendrá desde el fondo mismo de nuestro corazón, si nosotros nos preparamos.
Pablo lo aclara, diciendo: “De su virtud tomamos todos gracia por gracia”… Entonces, hay documentación… Si uno se estudia cuidadosamente a Pablo de Tarso, veremos que rara vez alude (él) al CRISTO HISTÓRICO. Cada vez que Pablo de Tarso habla sobre Jesucristo, se refiere al JESUCRISTO INTERIOR, al Jesucristo Íntimo, que debe surgir desde en el fondo de nuestro Espíritu, de nuestra Alma.
En tanto un Hombre no lo haya encarnado, no puede decirse que posee la Vida Eterna. Sólo él puede sacar a nuestra Alma del Hades, sólo él puede, verdaderamente, darnos vida, y dárnosla en abundancia. Así pues, debemos ser menos dogmáticos y aprender a pensar en el Cristo Íntimo ¡Eso es grandioso!
Todo el simbolismo relacionado con el nacimiento de Jesús,
es ALQUIMISTA Y KABALISTA. Se dice que “TRES REYES MAGOS vinieron a adorarle, guiados por una Estrella”… Ese pedazo no se podría entender, francamente, si no se supiera Alquimia, porque es Alquimista. ¿Cuál es esa Estrella, y cuáles son esos Reyes Magos? Yo les digo a ustedes que esa Estrella no es otra que la del SELLO DE SALOMÓN, la Estrella de seis puntas, símbolo del Logos Solar…
Obviamente, el triángulo superior representa a Aquél, representa el AZUFRE, es decir, el FUEGO. Y el inferior, ¿qué representa en Alquimia? El MERCURIO, el AGUA. Pero, ¿a qué clase de “agua” se refieren los Alquimistas? Dicen ellos: “Al Agua que no moja, al Número Radical Metálico”, en otros términos, al “EXIOHEHAI” al ESPERMA SAGRADO.
Indubitablemente, mediante la transmutación de las Secreciones Sexuales se elabora esa Agua extraordinaria, las AGUAS PURAS DE AMRITA, el MERCURIO DE LA FILOSOFÍA
SECRETA.
Bien vale la pena que nosotros meditemos en el Sello de Salomón. Ahí tienen ustedes el triángulo superior, representación vívida del Azufre; y al inferior, representación vívida del Mercurio. Quiere decir que el FUEGO SAGRADO, el Fuego del Espíritu Santo, debe (en nosotros), fecundar a la MATERIA CAÓTICA, para que surja la vida; debe fecundar al Mercurio de la Filosofía Secreta.
Indubitablemente, resulta un poco difícil entender la cuestión de la Estrella de Belén, si no apelamos al Sello de Salomón y a la Alquimia.
Repito: El Mercurio es el Alma Metálica del Esperma Sagrado; el Azufre es el Fuego Sagrado del Kundalini en el ser humano. Entendido eso, podemos aclarar algo más: debe el Azufre fecundar al Mercurio; porque con el Mercurio, fecundado por el Azufre, podemos fabricar los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser. De manera que si no entendiéramos esto, no entenderíamos tampoco el Sello de Salomón ni la Estrella, pues, que apareció a los Reyes Magos.
Aquí tenemos, para mejor explicación los tres Mercurios:
Primero: Esto es lo que los Alquimistas denominan “AZOGUE EN BRUTO”, o sea el ESPERMA SAGRADO, propiamente dicho.
Este segundo Mercurio es, precisamente, el ALMA METÁLICA del primero. Mediante la transmutación del Esperma, se convierte ésta en Energía. A esa ENERGÍA SEXUAL se le denomina “Alma Metálica del Esperma”.
Y la tercera es la más importante. Es precisamente, el famoso…es un poco complicadito y difícil de entender, pero si ustedes ponen atención podrán, siquiera, forjarse una idea. Me piden que les explique lo que es la Navidad, y tengo que explicarla como es, o no explicarla…
Incuestionablemente, lo primero que tenemos es el Azogue en bruto, el Esperma Sagrado. Segundo, la Energía Sexual, resultado de transmutación del Esperma. Tercero, el Mercurio ya fecundado por el Azufre, o en otros términos, la Energía Sexual ya fecundada por el Fuego Sagrado, mezcla, pues, de ENERGÍA Y FUEGO que sube por la Espina Dorsal, para llevarnos a la Autorrealización Íntima del Ser. Este tercer Mercurio es el “ARCHÉ” de los Griegos. De Manera que en el Arché, hay SAL, hay AZUFRE, hay MERCURIO; eso es obvio.
Allá arriba, en el Macrocosmos, la NEBULOSA, por ejemplo, está compuesta de Sal, Azufre, Mercurio (allí hay Arché, es el Arché de los Griegos), de allí salen las Unidades Cósmicas. Aquí abajo, nosotros necesitamos fabricar el Arché, ¿cómo? Mediante la transmutación. Y de ese Arché, que será un compuesto de Sal, de Azufre, de Mercurio, nacerán los CUERPOS EXISTENCIALES
SUPERIORES DEL SER.
Si alguien posee los Cuerpos Astral, Mental y Causal, se convierte en un HOMBRE de verdad (eso es obvio), y recibe sus
PRINCIPIOS ANÍMICOS Y ESPIRITUALES.
Claro, en principio no tememos sino el Azogue en bruto, que hay que transmutarlo; es decir, las Secreciones Sexuales que hay transmutarlas, sublimarlas, convertirlas en Energía. Esa Energía se denomina “Mercurio”, “Alma Metálica del Esperma”. Esa Energía sube por los cordones espermáticos hasta el cerebro.
Posteriormente, esa Energía une sus Polos Positivo y Negativo en el coxis, cerca del TRIBENI, y entonces surge el Fuego. El Fuego hace fecunda a tal Energía; el Fuego, mezclado con tal Energía, sube por la médula espinal hasta el cerebro.
El excedente de tal Mercurio, fecundado por el Azufre, viene a cristalizar en los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser. Primero se formará el Cuerpo Astral; segundo se formará el Cuerpo de la Mente, y tercero, se formará el Cuerpo Causal. Cuando alguien posee los Cuerpos Astral, Mental y Causal, recibe sus Principios Anímicos y Espirituales, es decir, se convierte en un Hombre, en un Hombre de verdad.
Así pues, eso es indispensable. Pero crear los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, es una cosa, y llevarlos a la PERFECCIÓN, es otra cosa diferente.
Incuestionablemente, la Sal, el Azufre y el Mercurio son la base de todo. Donde quiera haya Materia, hay Sal; toda Materia se reduce a la Sal, y toda Sal puede ser convertida en Oro.
Así pues, los Cuerpos Existenciales Superiores de Ser, vienen a ser una mezcla de Sal, Azufre y Mercurio. La Sal de cualquiera de esos Cuerpos, mediante la acción combinada del Azufre y del Mercurio, se convierte en Oro.
Convertir tales Cuerpos en Oro, en VEHÍCULOS FINOS DE ORO, sería lo indicado, y ésa es la Gran Obra. Pero no se podría realizar tal prodigio, si no recibiera uno una AYUDA EXTRA. Esa ayuda maravillosa consiste en LA NAVIDAD DEL CORAZÓN. Debe nacer el Cristo en el corazón del Hombre, para que se pueda realizar esa gigantesca labor, cual es la de transformar los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, en Vehículos de Oro puro.
Ahora bien, situémonos en cualquier vehículo de éstos: el CUERPO ASTRAL. Imaginemos a una persona que tiene un Cuerpo Astral (uno sabe que tiene un Cuerpo Astral cuando puede usarlo, cuando puede moverse con él, consciente y positivamente; cuando puede viajar de un planeta a otro con el mismo)… Imaginemos una persona que tiene ese Cuerpo Astral, pero que está trabajando para convertirlo en un Vehículo de Oro puro, es decir,
que quiere perfeccionarlo. No podrá hacerlo, sin eliminar el MERCURIO SECO, es decir, los Yoes, y el AZUFRE ARSENICADO, es decir, los átomos sanguinolentos de la lujuria.
Obviamente necesitará ayuda, y si consigue eliminar el Mercurio Seco y el Azufre Arsenicado, o Azufre Venenoso, entonces su Cuerpo Astral se convertirá en un Vehículo de Oro.
Mas la labor es difícil. Afortunadamente el Cristo Íntimo interviene, y ayuda a eliminar todo ese Mercurio Seco y ese Azufre Venenoso o Arsenicado; y al fin, como resultado de su trabajo, el vehículo se convierte en un CUERPO DE ORO.
Más antes de convertir ese Cuerpo Astral en un Vehículo de Oro precioso, forzosamente tendrá que pasar por varias etapas. La primera está simbolizada por el COLOR NEGRO, por el CUERVO NEGRO, por la HOZ, por SATURNO. ¿Por qué? Porque el Iniciado habrá de entrar en un franco trabajo de MUERTE: tendrá que eliminar, destruir, desintegrar todos los elementos inhumanos que lleva en su Cuerpo Astral (y eso es muerte, podredumbre), hasta conseguir el COLOR BLANCO, que es fundamental.
Obviamente, ese Color Blanco está representado por la PALOMA BLANCA. A los Iniciados de Egipto se les ponía el KA, o sea la Vestidura de Lino Blanco, para representar, pues, la Castidad, la Pureza.
Después, el tercer símbolo es el ÁGUILA AMARILLA (recibe, el Iniciado, el derecho a usar la Túnica Amarilla).
Y en el cuarto, en la cuarta fase del trabajo, el Iniciado, pues, recibe la PÚRPURA. Cuando recibe la Púrpura, ya su Cuerpo Astral ha quedado convertido en un Vehículo de Oro puro de la mejor calidad. Pero el Jefe de todo ese trabajo Alquimista es, precisamente, el CRISTO ÍNTIMO.
Los sabios dicen que “la Sal, el Azufre y el Mercurio, son los instrumentos pasivos de la Gran Obra”. “Y lo más importante (dicen ellos) es el MAGNÉS INTERIOR”. Ese “Magnés”, citado por Paracelso, no es otra cosa sino el Cristo Íntimo, el Señor, él debe realizar, en verdad, toda la Gran Obra.
He citado como ejemplo el Cuerpo Astral, pero idéntica labor
hay que hacer con cada uno de los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser. Tal labor, sin el Magnés Interior de la Alquimia, sería algo más que imposible.
Por eso es que, incuestionablemente, al comenzar uno en la Gran Obra, debe encarnar al Cristo Íntimo. Él nace en el “ESTABLO” de nuestro propio cuerpo (ahí dentro tenemos todos los ANIMALES DEL DESEO y de las pasiones inferiores); él tiene que crecer, desarrollarse a través del ascenso de los grados; convertirse en un HOMBRE ENTRE LOS HOMBRES; hacerse cargo de todos nuestros procesos mentales, volitivos, sexuales, emocionales, etc., etc., etc…
Pasar como un cualquiera entre cualquieras. Siendo el Cristo un Ser tan perfecto, que no es pecador, sin embargo tiene que vivir como pecador entre pecadores, desconocido entre los desconocidos; ésa es la cruda realidad de los hechos. Pero va creciendo, y se va desarrollando, a medida que va eliminando, en sí mismo, los elementos indeseables que llevamos dentro.
Es tanta su integración con nosotros mismos, que se echa toda la responsabilidad sobre sus hombros; se ha convertido en un pecador como nosotros (siendo que él no es pecador), sintiendo, en carne y hueso, las tentaciones, viviendo como cualquiera, y así, poco a poco, a medida que va eliminando los elementos indeseables de nuestra psiquis (no como algo ajeno, sino como propio del él), se va desarrollando y desenvolviendo en el interior de sí mismos, eso es precisamente lo maravilloso.
Si no fuera así, sería imposible, pues, realizar la Gran Obra. Él es el que tiene que eliminar todo ese Mercurio Seco y todo ese Azufre Venenoso, para que los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser puedan convertirse en Vehículos de Oro puro (Oro de la mejor calidad, claro está que sí).
Los Tres Reyes Magos que vinieron a adorar al Niño, representan los colores de la Gran Obra. El primer color es el Negro, cuando estamos perfeccionando un cuerpo, repito, está simbolizado eso con el Cuervo Negro de la Muerte. Es la Obra de Saturno, simbolizada por aquél REY MAGO de color NEGRO. Porque entonces estamos pasando por una MUERTE: la muerte de todos
nuestros deseos y pasiones, etc., etc., en el Mundo Astral.
La Paloma Blanca sigue después; es decir, el momento en que ya, habiendo desintegrado todos los Yoes del Mundo Astral, tenemos el derecho a usar la Túnica de Lino Blanco, la Túnica del Ka Egipcio, o la Túnica de Isis; es claro que está representada, como dije, por la Paloma Blanca. Ése es el segundo de los Reyes, el REY
BLANCO.
Y si se ha avanzado mucho (hacia la perfección del Cuerpo Astral) aparecería el color Amarillo en el mismo, y el derecho a usar la Túnica Amarilla. Es entonces cuando aparece el Águila Amarilla, y esto nos recuerda al tercero de los Reyes Magos, el de
RAZA AMARILLA.
Por último, la CORONA DE LA OBRA es la PÚRPURA. Cuando un cuerpo (sea el Astral, el Mental o el Causal, etc.) ya es de Oro puro, se recibe la Púrpura de los Reyes, porque se ha triunfado. Es la Púrpura que todos los tres Reyes Magos (como Reyes) llevan sobre sus hombros.
De manera que ahí ven ustedes que los tres Reyes Magos no son, como muchos creen, tres personas, ¡No señor, son los colores fundamentales de la Gran Obra! Y el Jesucristo es íntimo, es de adentro.
“Jesús”, en Hebreo, es “JESHUÁ”, y “Jeshuá” es “SALVADOR”; y como Salvador, nuestro Jeshuá Particular tiene que nacer en este “establo” que llevamos dentro, para realizar la Gran Obra. Él es el Magnés Interior del Laboratorio Alquimista. El Gran Maestro debe surgir, pues, en el fondo de nuestra Alma, de nuestro Espíritu.
Lo más duro, pues, para el Cristo Íntimo, cuando ha nacido en el corazón del Hombre, es precisamente eso del Drama Cósmico, su VIACRUCIS.
En el Evangelio aparecen las multitudes, pidiendo la crucifixión del Señor. Esas “MULTITUDES” no son de ayer, de un remoto pasado (como suponen las gentes), de algo que sucedió hace 1975 años. ¡No, señores, esas “multitudes” están dentro de nosotros mismos, son nuestros famosos Yoes! Pues, dentro de cada persona habitan miles de personas: el “Yo odio” el “Yo tengo celos”,
el “Yo tengo envidia”, el “Yo soy codicioso”…, es decir, cuantos defectos tenemos, y cada defecto es un Yo diferente.
(Estoy hablando aquí, de esta manera y de este modo, sencillamente porque veo que los hermanos que están aquí en su mayoría son ya de la Institución, ¿no? Habrá algunos visitantes, pero si los visitantes no entienden, pues que me excusen. Pero, en realidad de verdad, como todos son de la Institución, puedo hablarles de este modo).
Es claro que esas Multitudes Interiores que tenemos, que son nuestros famosos Yoes, son los que gritan: “¡Crucifixia, crucifixia!”…
Y en cuanto a los TRES TRAIDORES, ya sabemos que en el Evangelio Crístico son: JUDAS, PILATOS Y CAIFÁS. ¿Quién es Judas? El Demonio del Deseo. ¿Quién es Pilatos? El Demonio de la Mente. ¿Quién es Caifás? El Demonio de la Mala Voluntad. Pero hay que aclarar un poquito, hay que especificar esto para que se vaya entendiendo.
Judas, el DEMONIO DEL DESEO, cambia al Cristo Íntimo por 30 monedas de plata: 3 + 0 = 3.
Ésa es la adición kabalística. Es decir, lo cambia por cosas materiales: por la moneda, por los licores, por el lujo, por los placeres animales, etc., etc., etc…, lo vende…
Y en cuanto a Pilatos, es el DEMONIO DE LA MENTE. Ése siempre se lava las manos, nunca tiene la culpa (jamás), para todo encuentra una evasiva, una justificación; jamás se siente culpable. Realmente, todo defecto psicológico que nosotros poseemos en nuestro interior, vivimos siempre justificándolo, jamás nos creemos culpables.
Hay personas que me lo han dicho a mí: “Señor, yo creo que soy una persona, pues, buena. Yo no mato, yo no robo, yo soy caritativo, yo no soy envidioso” (es decir, un “dechado de virtudes”; perfectos, según ellos). “¡Ni modo (digo yo), ante tanta perfección, good bye!”…
De manera que miremos las cosas como son, en su crudo realismo. Ese Pilatos siempre se lava las manos, nunca se considera culpable. Y en cuanto a Caifás, yo francamente considero que es el
más perverso de todos…
Piensen ustedes en lo que es CAIFÁS. El Cristo Íntimo nombra, muchas veces, a un Sacerdote, a un Maestro, un Iniciado para que guíe a sus ovejas, las apaciente; le entrega el mando y lo pone al frente de una congregación, y el tal Sacerdote, o el tal Maestro, etc., o el Iniciado, en vez de guiar a su pueblo sabiamente, vende los Sacramentos, prostituye el Altar, fornica con las devotas, etc., etc., etc.
Conclusión: Traiciona al Cristo Íntimo (eso hace Caifás). ¿Es doloroso eso?… ¡Claro, es horrible, es una traición, de lo más sucia que hay! Y no hay duda que son muchas las Religiones que en el mundo se han prostituido, eso es obvio; son muchos los Sacerdotes que han traicionado al Cristo Íntimo. No me refiero a tal o cual secta, no, sino a todas las Religiones del mundo.
Es posible, pues, que Grupos Esotéricos dirigidos por verdaderos Iniciados han sido, estos Iniciados, muchas veces traidores: han traicionado al Cristo Íntimo; y todo esto es doloroso, infinitamente doloroso. Caifás, pues, es de lo más sucio que hay. Estos Tres Traidores llevan al Cristo Íntimo, pues, al suplicio.
Piensen, por un momento, al Cristo Íntimo en el fondo de cada uno de ustedes, al dueño de todos sus procesos mentales y emocionales, luchando por salvar a cualquiera de ustedes, sufriendo horriblemente; sus propios Yoes (de ustedes) protestando contra él, blasfemándole, poniéndole la corona de espinas, azotándolo. Bueno, ésa es la cruda realidad de los hechos: el Drama Cósmico, vivido internamente.
Al fin, el Señor Íntimo tiene que subir al Calvario, eso es obvio, y baja al Sepulcro (CON SU MUERTE, MATA A LA MUERTE. Es lo último que él hace). Posteriormente, RESUCITA en el Iniciado y el Iniciado resucita en él; entonces la Gran Obra se ha realizado (¡Consummatum Est!).
Así han surgido, a través de los siglos, Maestros Resurrectos. Pensemos en un HERMES TRISMEGISTO, pensemos en un MORIA (Gran Maestro de la Fuerza, del Tíbet); pensemos en el CONDE CAGLIOSTRO, quien todavía vive, o en SAN GERMAIN, que en el año 1939 visitara a Europa otra vez. Este San
Germain trabajó activamente, durante los siglos XVII, XVIII, XIX, etc., y sin embargo, físicamente sigue existiendo, es un Maestro Resurrecto. ¿Por qué son Resurrecto esos Maestros? Porque gracias al Cristo Íntimo, lograron ellos la Resurrección.
De manera que sin el Cristo Íntimo, la Resurrección no sería posible. Aquellos que suponen que por el solo hecho de morirse físicamente una persona, ya tiene derecho a la “Resurrección de los Muertos”, pues, en verdad son gentes dignas de compasión, y “no solamente ignoran (hablando esta vez en el estilo socrático), sino lo que es peor: ignoran que ignoran”…
La RESURRECCIÓN es algo que hay que trabajarla, y trabajarla aquí y ahora. Y hay que Resucitar así: en carne y hueso, y a lo vivo. La INMORTALIDAD hay que conseguirla ahora mismo, personalmente. Ésa es la forma como se debe considerar, pues, el Misterio Crístico.
Todo el Drama Cósmico, en sí mismo, es extraordinario, maravilloso, y se inicia en verdad con la Navidad del Corazón. Lo que continúa después, en relación con el Drama, es formidable: que tiene que huir a Egipto, que Herodes manda matar todos los “Niños”, y él tiene que huir; todo, todo eso simbólico, completamente simbólico.
Se dice que “Jesús, que José, que María (por ahí en un Evangelio Apócrifo), hubieron de huir a Egipto, y que entonces permanecieron varios días viviendo debajo de una HIGUERA”, y que “de esa Higuera salía un manantial de agua purísima”… Todo eso hay que entenderlo; esa Higuera representa siempre al SEXO. “Que se alimentaban de los frutos de esa Higuera”… Son los frutos del ÁRBOL DE LA CIENCIA DEL BIEN Y DEL MAL. “El agua que corría (purísima), que salía de esa Higuera”… Es nada menos que el
MERCURIO DE LA FILOSOFÍA SECRETA.
Hasta del DEGOLLAMIENTO DE LOS INOCENTES, mucho se ha escrito mucho sobre eso… Nicolás Flamel dejó grabado, pues, en las puertas allá, del cementerio de París, escenas sobre el “degollamiento de los inocentes”. Pero ¿qué es esto del “degollamiento de los inocentes”? ¡Simbólico también, y alquimista…, alquimista!…
Todo Iniciado tiene que pasar por el “degollamiento”. Pero,
¿qué es lo que tiene que degollar, en uno, el Cristo Íntimo? Pues, sencillamente, debe degollar el Ego, el Yo, el sí mismo.
Y la sangre esa, que emana pues del degollamiento, es el Fuego, es el FUEGO SAGRADO, con el que tiene el Iniciado que purificarse, limpiarse, blanquearse. Todo eso es esotérico, en gran manera; nada de eso se puede tomar a la letra muerta.
Luego vienen los fenómenos milagrosos del Gran Maestro: ¡Que CAMINABA SOBRE LAS AGUAS! Sí, sobre las Aguas de la Vida tiene que caminar siempre el Cristo Íntimo, ABRIR LA VISTA de los que no ven, predicando la Palabra, para que vean la Luz; ABRIRLE LOS OÍDOS a los que no tienen oídos, para que escuchen la Palabra (cuando el Señor ha crecido en el Iniciado, tiene que tomar la palabra y explicarles a otros lo que es el Camino); LIMPIAR A LOS LEPROSOS (todo el mundo está “leproso”, todo el mundo; no hay nadie que no esté “leproso”; esa “lepra” es el Ego, el Yo pluralizado; ésa es la “Epidemia” que todo el mundo lleva adentro; La “lepra” de la cual debemos ser limpios). Todos están “paralíticos”, no caminan todavía por la Senda de la Autorrealización. Es que el Hijo del Hombre debe, pues, SANAR A LOS PARALÍTICOS, para que éstos echen a andar, rumbo hacia la Montaña del Ser.
Hay que entender el Evangelio en una forma más íntima, más profunda. Eso no corresponde a un remoto pasado, eso es para vivirlo dentro de nosotros mismos, aquí y ahora.
Si nosotros vamos empezando a madurar un poquito, sabremos apreciar mejor el mensaje que el Gran Kabir Jesús trajo a la Tierra…
En todo caso, necesitamos pasar por TRES PURIFICACIONES, a base de HIERRO y FUEGO. Los TRES CLAVOS de la Cruz, significan eso, y la palabra INRI dice demasiado (ya sabemos que INRI, esotéricamente, es el Fuego). Necesitamos pasar por las Tres Purificaciones, a base de Hierro y Fuego, antes de conseguir la Resurrección. De lo contrario, no sería posible lograr la Resurrección.
El que resucita, se transforma radicalmente, se convierte en un DIOS-HOMBRE, en un Hierofante de la talla de un Buddha, o de
un Hermes, o de un Quetzalcóatl, etc. Pero hay que hacer la Gran Obra.
Realmente, no se podrían entender los Cuatro Evangelios, si uno no estudia la Alquimia y la Kábala, porque son alquimistas y kabalistas; eso es obvio.
Los Judíos tienen tres Libros Sagrados. El primero es el CUERPO DE LA DOCTRINA, es decir, la BIBLIA. El segundo es el ALMA DE LA DOCTRINA: el TALMUD, donde está, pues, el alma nacional Judía; y el tercero es el ESPIRITU DE LA DOCTRINA, el ZOHAR, donde está toda la Kábala de los Rabinos.
“La Biblia”, el Cuerpo de la Doctrina, está en clave. Si queremos nosotros estudiar Biblia compaginando versículos, procedemos en forma ignorante, empírica y absurda. Prueba de eso es que todas las Sectas Muertas que se han nutrido, hasta la fecha actual, con la Biblia interpretada en forma empírica, no han podido ponerse de acuerdo. Si existen miles de sectas basadas en la Biblia, quiere decir que ninguna la ha comprendido…están allí las clave para interpretación del primer texto. Sólo con el tercer libro, que es el del “Zohar” (escrito por Simeón Ben Jochai, el Gran Rabino Iluminado), hallamos la clave para interpretar la Biblia.
Entonces es necesario abrir, pues, “El Zohar”. Y si queremos saber algo sobre el Cristo, sobre el Hijo del Hombre, debemos estudiar el Árbol de la Vida. ¿Cómo podríamos saber algo sobre el HIJO DEL HOMBRE, si no estudiamos el Árbol de la Vida en “El Zohar”? ¡Pues, no es posible! Cuando uno estudia el Árbol de la Vida, tiene que ahondar en los DIEZ SEPHIROTES de la Kábala hebraica.
Esta vez voy a hablar yo de los Diez Sephirotes, no de arriba hacia abajo, sino a enfocarlos de abajo para arriba (como me decía en cierta ocasión a mí el Conde San Germain: “Ahora nos toca a nosotros, en estos tiempos, trabajar de abajo para arriba”… Y es verdad; no nos queda más remedio, porque la Humanidad está demasiado materializada). De manera que voy a empezar a hablarles a ustedes sobre el Árbol de la Vida, desde abajo para arriba, no de arriba para abajo…
El primer Sephiroth, pues es MALKUTH. Pero este Malkuth,
propiamente dicho, es el MUNDO FÍSICO (éste, en que nosotros vivimos), el Mundo Tridimensional de Euclides; eso es obvio.
Los científicos pueden conocer la mecánica de los fenómenos, pero, ¿qué saben ellos sobre el FONDO VITAL? ¡Absolutamente nada, pero nada!
Tomemos un cuerpo físico cualquiera. Descubrimos que está compuesto por órganos (por eso es un organismo). Los órganos, a su vez, están compuestos de células, las células por moléculas, las moléculas de átomos, y si fraccionamos cualquier átomo, liberamos energía.
Los científicos pueden jugar, dijéramos, con la biomecánica de los fenómenos, pero no pueden crear vida (¡imposible!). Si nosotros ponemos, sobre la mesa de un laboratorio, las sustancias químicas con las que están compuestos los gametos masculino y femenino (es decir, zoospermos y óvulos), y les decimos a los científicos que fabriquen tales gametos, no niego que puedan hacerlos, fabricarlos (es posible que con poderosos microscopios, los hagan), pero lo que sí estamos absolutamente seguros, es de que jamás van ellos, con esos gametos artificiales, a crear un organismos humano.
Se han hecho, se han creado cohetes que viajan a la Luna, aviones supersónicos que han roto la barrera del sonido, pero no han sido los científicos capaces de crear una simple semilla vegetal artificial, con posibilidades de germinación…
Don Alfonso Herrera, el gran sabio mexicano, aquél que creara la Teoría de la Plasmogenia, fabricó la célula artificial, pero fue una célula que nunca tuvo vida, una célula muerta.
Se pueden pasar semillas, por ejemplo, de café, de una tierra a otra tierra. ¡Correcto! También se pueden pasar “semillas” de una persona a otra persona, hacer, dijéramos, inseminaciones artificiales. Todo esto es posible; pero se está jugando ahí con lo que la Naturaleza hizo. Porque, vamos a ver si son capaces, los científicos, de fabricar esas “semillas”, con posibilidades de convertirse en algo vivo (eso nunca se ha visto, jamás se verá).
Conclusión: La vida es algo diferente; el organismo humano necesita de un NEXUS FORMATIVUS (como lo dijera
Don Emmanuel Kant, el filósofo de Königsberg) para su sostenimiento. Ese tal “Nexus Formativus” es el CUERPO VITAL o LINGA SHARIRA de los Indostanes; el ASIENTO VITAL de la célula viva, el YESOD de la Kábala hebraica.
Así como nuestro cuerpo físico tiene (para su mantenimiento, su sostenimiento, su conservación) su Cuerpo Vital, así también lo tienen las plantas y cualquier organismo que tenga vida; y en general, lo tiene todo el planeta Tierra. De manera que todo el mundo terráqueo tiene su propia vitalidad, su Fundamento Vital, su Yesod. En ese Yesod del mundo terráqueo, está la vida de nuestro mundo.
Ahondando un poquito más, podríamos citar nosotros la cuestión de la QUINTA COORDENADA. Obviamente, más allá del Mundo Vital existe el MUNDO ASTRAL. En el Mundo Astral viven los desencarnados, después de que abandonan el cuerpo físico; en el Mundo Astral encontramos a las columnas de Ángeles y de Demonios…
El Mago puede aprender a trabajar en el Mundo Astral, si ésa es su voluntad. Nosotros enseñamos sistemas, mediante los cuales es posible entrar en el Mundo Astral a voluntad. Ese Mundo Astral es, precisamente, el HOD kabalístico.
Más allá del Mundo Astral, encontramos el MUNDO DE LA MENTE CÓSMICA, el famoso NETZACH de los Hebreos. La Tierra tiene su Mente: la Mente Cósmica, o la Mente Planetaria, está en todo lo que es, ha sido y será. Nuestra propia mente es una fracción de la Mente Planetaria, eso es obvio. Que a esa Mente Planetaria o Mundo Mental, se le denomine Netzach, nada tiene de raro, es cuestión de nombre, pero el Mundo de la Mente ha sido ampliamente estudiado por todas las Escuelas de Regeneración.
Continuando, pues, en este análisis del Árbol de la Vida, entramos en el Mundo de las Causas Naturales, el MUNDO CAUSAL. Obviamente, el Mundo Causal es realmente el TEMPLO DE LA FRATERNIDAD DE LA LUZ INTERIOR (no levantado jamás por manos humanas).
En el Mundo Causal, encontramos nosotros las distintas corrientes de Causación Cósmica:
“Todo efecto tiene su causa, y toda causa su efecto”; toda causa se transforma en efecto y el efecto, a su vez, se convierte en causa de un nuevo efecto. Así pues, las causas y los efectos están debidamente encadenados.
En el Mundo Casual, propiamente dicho, está ese principio del hombre conocido como “ALMA HUMANA” (se le ha denominado “TIPHERETH”, y esto es bastante interesante). El Alma Humana, en sí, es masculina, el Alma Espiritual es femenina. Pero en el Mundo de Tiphereth encontramos al Alma Humana, lo que tenemos de humano.
Cuando el Cristo viene a darnos ayuda (el Cristo Íntimo), obviamente habrá, pues, de surgir en nosotros desde Tiphereth, es decir, en el Mundo Causal, puesto que en el Mundo Causal están las causas de nuestros errores y él tiene que eliminar las causas de nuestros errores.
Para que el Cristo Cósmico pueda nacer en nosotros, se necesita que SE HUMANICE (pues él es una Fuerza Cósmica, Universal, latente en todo átomo del Infinito). Pero para que se humanice, ha de penetrar en el vientre de la DIVINA MADRE KUNDALINI. Es decir…, ¿cómo podría entenderse esto?
Dentro de nosotros está nuestro Padre que está en secreto, también está nuestra Divina Madre Kundalini. Al desdoblarse, pues, el ETERNO MASCULINO DIVINO, en el ETERNO FEMENINO, surge la Madre Divina. Ella recibe en su vientre al Logos (cuando él desciende desde su elevada Esfera) y nace de ella; por eso se dice de ella que “es Virgen antes del parto, en el parto y después del parto”. Y es de ella que debe nacer ese NIÑO-JESÚS, ese Jesucristo Íntimo, o Jeshuá particular que ha de venir a salvarnos…
Él surge, pues, en el Alma Humana. Cuando alguien recibe la INICIACIÓN DE TIPHERETH, él viene pues a expresarse en el Alma Humana, en el Mundo Causal. Surge de hecho, desde allí, para poder eliminar las causas de los errores, que están allí.
Mucho más allá del Mundo de Tiphereth, o Mundo de las Causas Naturales, está GEBURAH, que es el Mundo, dijéramos, del ALMA ESPIRITUAL (en Buddhismo riguroso, se le llamaría
el “MUNDO BÚDDHICO” o “INTUICIONAL”; también se le llama, pues, “el Mundo del Alma Espíritu”).
¿Qué es, pues, el BUDDHI? En el Buddhi está nuestra ALMA-ESPÍRITU, la WALKIRIA, la Reina de los Jinas (GINEBRA), aquélla que a Lanzarote escanciara el vino, entre las copas iniciáticas de Sukra y de Manti…
Recordemos nosotros al Dante, cuando habla de las DOS ALMAS: de la que trabaja, y esa otra que se contempla en un espejo (y que brilla, y todo)… De manera que son dos Almas: la una, Masculina, y la otra, femenina.
A Geburah también se le denomina el “MUNDO DEL RIGOR”, de “LA LEY”, de “LA JUSTICIA”, mucho más allá de ese Sephiroth, encontramos pues al séptimo de los Sephiroths: es “GEDULAH” (se le dice también “CHESED”). Este Chesed es el MUNDO DEL ÍNTIMO, el MUNDO DE ATMAN, el Inefable.
El “Testamento de la Sabiduría” antigua dice: “Antes de que la falsa aurora apareciera sobre la Tierra, aquéllos que sobrevivieron al huracán y a la tormenta alabaron al Íntimo, y a ellos se les aparecieron los Heraldos de la Aurora”… El Íntimo es Atman, el Inefable: Chesed.
Así, pues, estos Siete Sephiroths son, dijéramos, la MANIFESTACIÓN. Mucho más allá de estos Siete Sephiroths Inferiores, vienen los Sephiroths Superiores…
BINAH: ¿pero qué es “Binah”? Binah es el ESPÍRITU SANTO (sí, el Espíritu Santo en cada uno de nos). El MUNDO DEL ESPÍRITU SANTO es formidable, maravilloso, extraordinario. Y más allá del Mundo del Espíritu Santo, está el MUNDO DE CHOKMAH, o sea, el MUNDO DEL LOGOS, del Cristo Cósmico; y muchísimo más allá está el MUNDO DE KETHER, o sea el MUNDO DEL ANCIANO DE LOS DÍAS, nuestro Padre que está en secreto.
Cada uno de nosotros tiene su Padre particular, individual. “Hay tantos Padres dentro del Cielo, cuanta gente en la Tierra” (y aun más). Cada uno de nosotros tiene el suyo. Obviamente, nadie será capaz de ver al Padre, ni de platicarle cara a cara, sin “morir”.
Es decir, primero tiene que MORIR EL EGO (no el cuerpo,
sino el Ego), para tener luego la dicha de ver al Padre y de platicar con él debidamente. De lo contrario, no sería posible. O por lo menos, si no ha alcanzado todavía (el Iniciado) a morir totalmente, por lo menos debe haber muerto siquiera en un 90%, para poder tener la dicha de ver al Padre y de platicar con él, cara a cara, personalmente. Él es la Bondad de las bondades, lo Oculto de lo oculto, la Misericordia de las misericordias…
Así, pues, éste es el Árbol de la Vida, los Diez Sephirotes de la Kábala hebraica. El HIJO DEL HOMBRE está en el Sephiroth Tiphereth; ahí es donde está el Hijo del Hombre.
Si miramos a Tiphereth, vemos que es el quinto de los Sephiroths, es decir, está entre la mitad de los Sephiroths (de los arriba y de los de abajo). Él tiene, como Hijo del Hombre que es…, en el Alma Humana tendrá que expresarse, y tendrá que reunir a los Sephirotes de abajo y a los de arriba, integrarlos en sí mismo para transformarse realmente en el ADAM-KADMON, es decir, en el ADAM CELESTE, en el ADAM SOLAR.
Cuando eso se haga estaremos perfectos, convertidos en Dioses terriblemente divinos, más allá del bien y del mal. Pero sin el Cristo (que viene a manifestarse en Tiphereth) no sería posible llegar a tan tremendas alturas. El Señor es, pues, fundamental para la Gran Obra; él es el Magnés Interior de la Alquimia…
Comprendiendo, pues, el Árbol de la Vida, sabemos lo que es también el Hijo del Hombre, tal como figura en la Biblia. Pero no podríamos saber qué es el Hijo del Hombre, si nosotros no estudiamos el Árbol de la Vida en “El Zohar”.
Por ejemplo, se habla en las Sagradas Escrituras, por ahí (parece que en San Lucas…, no recuerdo exactamente en qué punto, pero se habla del Hijo del Hombre), dice: “Aquél que negare al Hijo del Hombre, ése es ANTICRISTO”…
Obviamente que así es. Porque el que niega al Hijo del Hombre (que está aquí en Tiphereth), o sea, al Alma Humana (que lo niega en su expresión como al Alma Humana), aquel materialista que niega al Alma Humana, que priva al ser humano de la posibilidad de tener Alma Humana; aquél, como un Carlos Marx, que con su Dialéctica Materialista le quita a la humanidad los
Valores Eternos, obviamente que se convierte en Anticristo; porque si el Cristo se expresa a través de Tiphereth, el que se manifiesta en contra de Tiphereth, del Alma Humana o Principio Causal, quien niegue ese Alma (el Materialista), es Anticristo.
De manera que el Anticristo de la falsa Ciencia…actualmente vive sobre la faz de la Tierra. Todos esos científicos Ateos, enemigos del Eterno, Anticristo son, en un ciento por ciento, porque niegan al Hijo del Hombre…
Reflexionemos en todas estas cuestiones, mis queridos hermanos, para que vayamos entendiendo lo que el Cristo Íntimo y la Navidad del Corazón…
BUDDHA y JESÚS, o Buddha y el Cristo, SE COMPLEMENTAN dentro de nosotros mismos… Les narraba yo a ustedes, alguna vez el caso (un caso insólito), de que alguna fui por ahí, dentro de un Templo Budista, en el Japón, y hable algo adentro, ante la congregación, sobre el Cristo. Se produjo, naturalmente, un rumor de todos los monjes.
Estaba yo en pleno Monasterio Budista; de hecho, los monjes se dirigieron al Maestro y le contaron que un hombre estaba hablando a favor del Cristo. Yo esperaba que aquel monje viniera furioso contra mí, con palos y quién sabe qué más, ¿no? Pero afortunadamente nada sucedió… Me dijo:
– ¿Cómo es que usted, aquí, en un Templo Budista, habla a favor del Cristo…? Y le respondo:
– Con el profundo respeto que esta congregación merece, me permito decirles que el Cristo y el Buddha se complementan… Pues, entonces vi con asombro, que aquel Maestro asintió así…, y dijo:
– Así es; Cristo y Buddha se complementan. Lo afirmó, ante todos los monjes.
Luego me habló con un Koan, para darme a entender que el Cristo y el Buddha son dos factores íntimos que uno lleva en su interior. Hizo traer un hilo, con en el cual me ligó, primero, el dedo pulgar derecho, y después, el dedo pulgar izquierdo. Yo entendí el Koan, porque estoy acostumbrado a la Dialéctica de la Conciencia. Quiso decirme, con eso, que “Cristo y Buddha están ligados dentro de nosotros mismos, son dos aspectos de nuestro mismo Ser”…
Y esto se los puedo a ustedes explicar, mejor dicho, explicar a la luz, precisamente, del Árbol de la Vida: el Buddha, naturalmente, está formado por estos dos Principios: CHESED y GEBURAH. En lenguaje rigurosamente filosófico, diríamos: ATMAN-BUDDHI (ése es el BUDDHA INTERIOR).
Y en cuanto al Cristo, veámoslo aquí, en CHOKMAH. En fin, de manera que el Cristo, a través de BINAH (que es el Sexo), viene a quedar conectado con el Buddha, que es ChesedGeburah (parte de nuestro propio Ser: Cristo y Buddha).
Entonces, el porvenir esotérico y religioso de la humanidad del mañana, tendrá, indudablemente, lo mejor del ESOTERISMO CRÍSTICO y lo mejor del ESOTERISMO Budista, es decir, el Esoterismo Budista y el Esoterismo Crístico tienen que integrarse, fusionarse (son dos partes de nuestro propio Ser).
Gautama, el Buddha Sakyamuni, vino a enseñarnos, realmente la Doctrina de Chesed y Geburah, es decir, la Doctrina del Íntimo, la Doctrina del Buddha Interior.
Y en cuanto a Jeshuá Ben Pandirá, vino a enseñarnos la Doctrina del Cristo (Chokmah es el Cristo), vino a enseñarnos la Doctrina del Alma Humana, la Doctrina de Tiphereth, la Doctrina del Cristo Íntimo, la Doctrina del Chrestos Íntimo.
Gautama nos trajo la Doctrina del Buddha Íntimo, y Jesús de Nazareth nos trajo la Doctrina del Cristo Íntimo. Cada uno de ellos trajo algún mensaje de nuestro propio Ser. Así pues, Cristo y Buddha se complementan, están dentro de nosotros mismos; eso es obvio.
Entendidas estas cuestiones, mis queridos hermanos, bien vale la pena, pues, trabajar por llegar uno, algún día, a recibir la INICIACIÓN VENUSTA, es decir, la INICIACIÓN DE TIPHERETH, la NAVIDAD DEL CORAZÓN…
Ahora, me voy a limitar a contestar preguntas. Cada uno de ustedes puede preguntar con la más entera libertad. Lo que no hayan entendido, pregunten y yo les voy a explicar; a ver…
Discípulo. …
Maestro…
D…
M. Pues, la gente suma y resta tanto, ¿no? Pero, realmente, si cogen este…1 + 0 + 0 le da 1, el nombre del ETERNO DIOS VIVIENTE y DESCONOCIDO…
Obviamente, no podemos nosotros representar a Dios de cualquier manera. Hay dos unidades: la primera es la Unidad Inmanifestada; la llamaríamos nosotros así: “AELOHIM”, la Divinidad Incognoscible, el Omnimisericordioso, la Infinitud que todo lo sustenta. No se puede burilar, no se puede simbolizar, no se puede alegorizar, ni hacer imagen de él.
A él se refirió Moisés, cuando dijo que “no podíamos usar imágenes, ni símbolos”, pero fue para simbolizarlo a él, ¿cómo vamos a simbolizar a la Divinidad Inmanifestada, Incognoscible, de qué modo, de qué manera, si es incognoscible?
Pero a la Segunda Unidad si se le puede alegorizar… “ELOHIM”, es la Segunda Unidad. Elohim no es un sujeto, como creen muchos, es el Ejército de la Palabra, el Ejército de la Voz, es una palabra…
D. …
M. Pues son, dijéramos, cuestiones de tipos meramente intelectual, porque en realidad de verdad, el verdadero NOMBRE SECRETO de la Divinidad lo tiene cada cual en su interior profundo. Y en ese caso no sería un nombre sino millones y millones, pues CADA CUAL TIENE EL SUYO, y el…de la Divinidad…
Por ejemplo, Dios hay que buscarlo dentro de nuestro interior. Por ejemplo, mi nombre secreto, mi nombre interior profundo “Samael Aun Weor”, lo uso y es único que uso; mi nombre profano no lo uso, ¿por qué? Porque quien está cumpliendo la misión, o quien está entregando las Enseñanzas a la humanidad es mi Dios Interior profundo. De modo que él es quien tiene derecho, pues, a firmar los libros con su nombre (mi humilde persona, nada vale).
Pero bien…el Ejército de la Voz. Aelohim es el Incognoscible, Elohim, el Ejército de la Palabra. Está bien, pero, “Elohim”, en sí mismo, es una palabra pluralizada; es una palabra, dijéramos, femenina pluralizada, con un terminal masculino. Significa “DIOSAS Y DIOSES”…
Una Religión sin Diosas, por ejemplo, es una Religión que está a mitad del Ateísmo Materialismo, puesto que ha suprimido la mitad de la Religión.
“Diosas y Dioses” eso significa “Elohim”; o mejor dijéramos, “Elojim”, porque la “H” se pronuncia como “J”. Estos Elohim (como quiera que tienen sus dos Principios: su Alma Espiritual, que es femenina y su Alma Humana, que es masculina) son Divinos Andróginos, son Diosas y Dioses a la vez: el Ejército de la Creación, el DEMIURGO ARQUITECTO…
Bien, y en cuanto Aelohim es diferente. Aelohim es el Innominado… Pero todo lo surge, lo que viene a la existencia surge de Elohim, o sea, la Unidad Creadora, y surge por conjugaciones definitivas del Azufre y del Mercurio. Por eso se dice que “el Sol es su Padre, que la Luna es su Madre, que el viento le llevó en su vientre y que la tierra fue su nodriza”…
Bien, de manera que, entonces, distingamos entre Aelohim y Elohim. En el Mundo de Elohim cada cual tiene su Nombre Esotérico, y Elohim, o sea el Ejército de la Palabra, al fin, al llegar a la Noche Cósmica tendrá que absorberse en el seno del Eterno Padre Cósmico: Aelohim… ¿Hay alguna otra pregunta?
D. El Absoluto crea la Dualidad… ¿Cómo se crea ahí la Trinidad?
M. Bueno, el Absoluto en sí mismo, o sea, Aelohim, el Eterno Padre Cósmico Común, no es el que viene a crear la Dualidad. No negamos que él no medite en la creación de un Cosmos. Puede meditar en ello, pero hasta ahí. Pero, QUIEN VIENE YA A CREAR LA DUALIDAD ES LA SEGUNDA UNIDAD; Elohim, o la Unidad Manifestada va a crear, dijéramos, por conjugación del Azufre y el Mercurio. Entonces, del Azufre y del Mercurio deviene todo lo que es, ha sido y será. Ese Azufre y ese Mercurio, en sí mismo, ya es la Dualidad; creada, naturalmente, de la Segunda Unidad, no de la Primera Unidad…
D. ¿Y la Trinidad emana de la…?
En cuanto a LA TRINIDAD, propiamente dicha, pues, total,
VIENE A HACERSE MANIFIESTA YA CON LA SEGUNDA
UNIDAD. Porque más allá del Anciano de los Días (el Viejo de
los Siglos, Kether, que es el décimo de los Sephiroths), encontramos nosotros al AIN SOPH AUR, que es el Sagrado Sol Absoluto, y muchísimo más allá del Ain Soph Aur, encontramos nosotros al AIN SOPH, que es, dijéramos, el Segundo Círculo del Absoluto, y mucho más allá está el AIN, el Absoluto Inmanifestado.
Pero, realmente, lo que hay más allá de Ain, lo que se esconde tras Ain, o sea el Eterno Padre Cósmico Común, no podría jamás crear la Trinidad, ¿no? Se desdobla durante la manifestación del Ain Soph Aur.
Del Ain deviene el desdoblamiento del Ain Soph, y luego vendrá el Ain Soph Aur; entonces aparece el Sagrado Sol Absoluto. Y del Sagrado Sol Absoluto emana el SANTÍSIMO OKIDANOCK, Omnipresente, Omnipenetrante, Omnisciente (el Santísimo Okidanock, es también mencionado por la Blavatsky, con el nombre de “El Gran Aliento”). DEL GRAN ALIENTO, a su vez, SURGE LA TRINIDAD, el SANTO TRIAMAZIKAMNO, o sea, el Santo Afirmar, el Santo Negar, y el Santo Conciliar.
El Santísimo Okidanock, aunque penetre en los Mundos, no queda involucrado en los mismos, y para poder crear tiene que desdoblarse en sus tres Elementos fundamentales, que son el Santo Afirmar, el Santo Negar, y el Santo Conciliar. Así es como surge la Trimurti: Kether, Chokmah y Binah (Padre, Hijo y Espíritu Santo; Positivo, Negativo, Neutro).
Pero esa Trinidad emana es del Santísimo Okidanock. El Santísimo Okidanock emana del Sagrado Sol Absoluto. Y no emana directamente de la Unidad Inmanifestada, sino de la Unidad ya Manifestada. Así hay que entenderlo… ¿Alguna otra pregunta hermanos? A ver…
D. …
M. Pero tú estás partiendo de un Dios Antropomorfo; ese Dios del que tú estás partiendo no existe. ¿A cuál Dios te refieres, a ese monigote, que pintan algunas sectas muertas? Eso no tiene existencia, eso es una fantasía nuestra…
Pensemos nosotros, en la Unidad Manifestada, es el Ejército de la Palabra; el Ejército de la Palabra…, tú misma formas parte de ese ejército: la parte superior tuya del Árbol de la Vida (que es el
Kether de la Kábala hebraica, o Partícula Ígnea y Divinal), es un fragmento, pues, de la Gran Unidad Manifestada, que no es un individuo y ni tiene cabeza, ni pies, sino el Océano, lo Esencial con el Espacio, la Vida libre en su movimiento, Esa Unidad Manifestada a su vez deviene de la Inmanifestada. La Inmanifestada no tiene fin, ¿tú le podrías poner un fin al Espacio? Pues es el Espacio mismo ¿dónde vas a marcar un fin al espacio?…
De manera que sí pensamos así, lo entenderás mejor. Pero sí me hablas de un Dios allá, un caballero con una barba hasta aquí, hasta el ombligo, sentado en un trono de blasfemia, lanzando rayos y truenos contra todo este triste hormiguero humano, pues, francamente, no te lo acepto.
A ese sí, con relación a ese sí podrías decir: “¿Quién hizo ese monigote?” Pues claro está, al conocerlo ¿no? A un tiranuleo así habría que agarrarlo de acá de la barba, ¿no? Eso no existe. Eso es una fantasía. Hay que empezar por comprender que nosotros somos tan solo (en el fondo, allá, en lo más profundo de nuestro Ser), somos partículas del Gran Océano de la Vida Universal; y esto es todo.
Así sí se debe entender a Dios, de ese modo, no de forma antropomórfica. El antropomorfismo ese, ha causado muchos daños: muchos Rusos (esos astronautas Rusos, precisamente, como llegaron allá en el espacio en sus famosos cohetes…los famosos cohetes rusos), dijeron: “Donde está Dios, no lo hemos encontrado por aquí, por ninguna parte”. Por qué. Porque se le enseñó a la humanidad esa idolatría, se les enseñó que Dios es un caballero por allá, sentado en trono de tiranía, lo cual es falso… ¿Alguna otra pregunta, hermanos?
D. Habló de los Tres Reyes Magos; que reflejaban tres aspectos, tres partes de la Obra. Volveré a recordarlos: dijo primero el Negro, ¿verdad?, luego el Blanco y luego el Amarillo, y después estaba la Corona de Púrpura…
M. ¡El Manto de los Reyes!
D. El manto, es que Nicolás Flamel, nada más habla de tres colores: del Negro, del Blanco y del Rojo…
M. Si dijo eso que lo diga; Sendivogius dice otra cosa, y en
cuanto a Raimundo Lulio, otra; yo por mi parte acepto los cuatro colores fundamentales, por experiencia directa. Porque el primero es el Negro, que corresponde a Saturno, la Muerte. Cuando uno está eliminando, por ejemplo, supongamos del Cuerpo Astral, eliminando lo que no sirve de ese cuerpo (el Mercurio Seco, los Yoes). El segundo color es el Blanco, cuando ya uno ha logrado blanquear ese cuerpo (por haber eliminado los Yoes). El tercero, el Amarillo, ya recibe uno la Túnica Amarilla (ya da esperanzas, está para terminar la Gran Obra). Y cuarto, es la Púrpura, cuando ya aquel Cuerpo Astral se ha convertido en un Vehículo de Oro puro. Así pues LOS COLORES FUNDAMENTALES, dígalo Nicolás Flamel o no lo diga, SON LOS CUATRO: Negro, Blanco, Amarillo y Rojo…
D. ¿También serán las Cuatro Rosas Herméticas?
M. Bueno, también se les puede simbolizar con CUATRO ROSAS HERMÉTICAS, así es. Se les podría simbolizar también con el TRÉBOL DE CUATRO HOJAS. Pero obviamente en el Evangelio está muy bien simbolizado con los Tres Reyes Magos, por último llevan ellos la Púrpura, ahí está el Cuarto Color. ¡La Púrpura de los Reyes!..
Y al fin y al cabo, en síntesis, toda la Gran Obra que un Hombre tiene que realizar para llegar de verdad a poseer la Piedra Filosofal, pasa por esos Cuatro Colores. Se alegorizan siempre con el CUERVO NEGRO de Saturno, que es la Muerte, con la PALOMA BLANCA del Espíritu Santo, con el ÁGUILA AMARILLA, y con el FAISÁN ROJO…
D…
M. ¿Cómo?
D. ¿Y esos nombres de los Sephiroths son en hebreos o qué?
M. ¡Ahí están, EN HEBREO! Son los mismos Mundos o Regiones de que hablan los Teósofos, de que hablan las Escuelas Pseudo-Rosacrucistas, de que hablan las Escuelas Yoguistas, de que hablan las Escuelas de Japón, etc., etc., Lamas, etc… Pero aquí están ya, a la luz del Árbol de la Vida…
Hay dos Árboles en nosotros: EL ÁRBOL DE LA CIENCIA DEL BIEN Y DEL MAL, que es el SEXO, y el otro, este
ÁRBOL, que es el DE LA VIDA; y ambos árboles hasta comparten sus raíces…
De manera que uno no podría subir por estas gradas del Árbol de la Vida, por estas ramas del Gran Árbol, sino trabajara de verdad disolviendo el Ego y, en general, con el Árbol del Sexo (que es el Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal). Son los dos Árboles, ambos comparten sus raíces; son los dos grandes Árboles… ¿Algún otro tiene algo que preguntar? A ver habla, pues, Rebeca…
D. ¿Qué simbolismo puede tener el Jaguar?
M. ¿El Jaguar?
D. Sí…
M. ¿El Tigre?
D. Sí…
M. Pues, TIENE UN SIMBOLISMO MUY PRECIOSO: el LUCIFER-XÓLOTL. Lucifer, es precio so Lucifer, porque…bueno, si LUCIFER ES UNA REFLEXIÓN DEL LOGOS dentro de nosotros mismos, aquí y ahora.
Hay viene también la cuestión del antropomorfismo. Muchos piensan…, así como pintan a un Dios allá, terrible en un trono de tiranía, también nos ponen un Diablo espantoso, sentado allá en un trono infernal, con tenedor grandote aquí en la diestra, unas alas horribles, dominando el mundo…, bueno, eso…, eso está equivocado. Porque la cruda realidad de los hechos es que toda luz produce su sombra.
Veamos el Sol (el Sol nos da la vida). En este momento nosotros estamos del lado oscuro, y el Sol está alumbrando el otro lado de la Tierra. De día el Sol alumbra una parte, por el otro lado está en oscuridad, por contraste. Por contraste, en este momento estamos nosotros aquí de noche, y en Japón están de día, por contraste…
En pleno mediodía se forman las sombras debajo de los árboles. Si nosotros levantamos una mano, así por ejemplo, ¿qué cosa vemos aquí?
D…
M. ¿Ah?
D…
M. No es muy bonito, pero es raro…
D. [Risas].
M. ¡Véanlo, obsérvenlo Es el Diablo! De manera aquí es el mismo simbolismo: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Tres personas distintas en un solo Dios. Pero, reflejado en la pared, ¿cómo les parece?
D…
M. Claro, es el Diablo. De manera que LUCIFER NO ES MÁS QUE LA SOMBRA DE DIOS, la
Sombra del Logos Íntimo dentro de nosotros mismos; mejor dicho, nuestro Logos Interior Profundo, el Cristo Íntimo proyecta su Sombra dentro de nosotros; y esa Sombra es útil, la necesitamos…
Léanse ustedes “La Divina Comedia” del Dante, y verán ustedes como Virgilio y el Dante bajaban por la Escalera de Lucifer. Cada pelo del cuerpo de Lucifer parecía una viga, por ahí iban bajando y por ahí subían ellos también, hasta llegar arriba donde está “El Gólgota”; eso es simbólico: “Lucifer es escalera para bajar. Lucifer es escalera para subir”… El Cristo se disfraza de Lucifer para servirnos de escalera y sacarnos del Abismo, llevarnos a la Luz.
De manera que hay que mirar a Lucifer ahora desde un punto de vista nuevo. Este Lucifer, realmente, no es más que la Reflexión del Logos dentro de nosotros mismos, su Sombra, y útil además: da el impulso sexual.
Ese impulso es rebelde de por sí, de tipo luciférico. Mas si uno es capaz de controlar ese impulso animal, entonces transmuta el Esperma en Energía, comienza la Gran Obra, y le gana una batalla a Lucifer…
Cada vez que uno logra, pues, dominar el impulso, animal, sube un peldaño por la Escala de Lucifer; y así, va uno subiendo de peldaño en peldaño, hasta que sale arriba, Autorr
ealizado y Perfecto… De manera que Lucifer le sirve a uno de escalera para subir, y viceversa, si uno quiere bajar, no le queda más remedio que bajar por la Escalera de Lucifer…
D…
En cuanto al Tigre (Xólotl-Lucifer), es el símbolo, precisamente, del LUCIFER NAHUA; y así hay que saberlo entender. Los CABALLEROS TIGRES son hombres que estaban luchando, precisamente, por su Autorrealización, luchando contra el Ego animal. Originalmente, los Caballeros Tigres fueron Iniciados. ¿Alguna otra pregunta, hermanos? A ver…
D. Yo no le entendí bien acerca del simbolismo de la Estrella…
M. Pues, el simbolismo de la Estrella está claro y vivo. Obviamente, este triángulo representa al AZUFRE y el otro al MERCURIO…, este triángulo representa al Mercurio… Incuestionablemente, el Azufre es el Fuego Sagrado que uno tiene que despertar en su organismo; y el Mercurio, está formado por la transmutación de las Secreciones Sexuales, éstas se convierten en Energía, y esa Energía es el Mercurio.
Y toda la Gran Obra hay que hacerla a base de Azufre y de Mercurio. Sin el Azufre y el Mercurio no se consigue realizar la Gran Obra. Ésa es la cruda realidad de los hechos… Ahora…
D. ¡Maestro!, perdone que le interrumpa; es que hay algunos que están en el Movimiento y otros extraños, así pues, no saben lo que es el Arcano…
M. ¿Sí? Bueno, tendríamos que explicarles, y tendrían que estudiar las obras, y pasar por sucesivas explicaciones para poder llegar a entender esto…
D. Yo más o menos lo entiendo…
M. ¿Ah?
D. Yo más o menos lo entiendo…
M. ¿Cómo?
D. Yo más o menos lo entiendo…
M. Pues, mejor. Aquí vemos, pues, que la ESTRELLA DE SALOMÓN habla por sí sola, tiene seis puntas que son masculinas, y las seis hondas entradas entre punta y punta, son femeninas. Total se descomponen doce rayos. Esos doce rayos, a su vez, vienen a cristalizar en las DOCE CONSTELACIONES DEL ZODIACO. Es el símbolo del Logos, la Estrella de Salomón Rey; y la misma Piedra Filosofal, viene a ser una mezcla, pues, del Azufre y el Mercurio, y Sal (es salina); y en sí misma contiene al
Azufre y al Mercurio. De manera que todo el trabajo de la Gran Obra se fundamenta en el Azufre y en el Mercurio.
Los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser hay que crearlos, y se crean mediante Transmutación Sexual: Transmutando y Sublimando la Energía Creadora viene uno a dar origen al Mercurio, de la Filosofía Secreta. Ese Mercurio, a su vez, integrado con el Azufre, sirve de fundamento para crear los Cuerpos Astral, Mental y Causal.
Quien llegue a poseer tales cuerpos, recibe sus Principios Anímicos y Espirituales, y se convierten en un Hombre verdadero.
Ahora, llevar tales vehículos a la Perfección, es posible con la ayuda del Magnés Interior, es decir con la ayuda del Cristo Íntimo. Para recibir es ayuda extra, se hace necesario pasar por la Iniciación Venusta, o sea, la Iniciación de Tiphereth. Quien no pasa, quien no recibe la Iniciación Venusta, pues tampoco puede encarnar al Cristo Íntimo. Lo fundamental en la vida es llegar uno a encarnarlo.
Escrito está: “Al que sabe la palabra da poder; nadie la pronunció, nadie la pronunciará, sino solamente aquél que lo tiene encarnado”… ¿Alguna otra pregunta, hermanos?
D. ¿Cómo se logra saber, o empezar a conocer la Iniciación?
M. Para llegar a la Iniciación Venusta, pues tiene uno que PASAR ANTES por las Iniciaciones Superiores. Tiene uno que haber pasado por todas las Cinco Grandes Iniciaciones del Fuego. Sólo quien ha pasado por las CINCO GRANDES INICIACIONES DEL FUEGO, logra, al fin y al cabo, recibir la Iniciación Venusta. Es muy exigente; pero, obviamente que si uno se lo propone, a la larga puede lograrlo. En todo caso, esto se va realizando de forma graduativa. Tiene uno que empezar por el principio: por ser un BUEN DISCÍPULO, antes de poder aspirar a ser un MAESTRO ¿Alguna otra pregunta, hermanos? A ver, que no quede ninguno con las dudas…
Bueno, creo ya no hay más preguntas, ¿no? Eso sí, los que tengan que preguntar, pregunten, antes de que cerremos aquí.
Bueno, damos por terminada esta plática. Y quedan invitados como siempre a seguir aquí asistiendo, concurriendo, para
recibir las Enseñanzas Esotéricas. Quienes no hayan venido antes, de hecho, están invitados a nuestros estudios. Bien vale la pena conocer el Camino que ha de llevarle a uno a la Autorrealización Íntima del Ser.
A nosotros lo único que nos interesa es la Autorrealización Íntima del Ser, nada más nos interesa; aquí no buscamos nada más dentro de cada cual: ¡la Autorrealización y vamos es a eso! El que quiera Autorrealizarse, estudie a fondo, pues, todo el Cuerpo de Doctrina, y entre por la práctica.
Bueno, hemos terminado pues, con esta plática. ¡Paz Inverencial!
Samael Aun Weor
EL CRISTO CÓSMICO Y LA SEMANA SANTA
Ante todo es necesario comprender a fondo lo que es realmente el CRISTO CÓSMICO.
Urge saber, en nombre de la verdad, que Cristo, no es algo meramente histórico. Las gentes están acostumbradas a pensar en el Cristo como un personaje histórico que existiera hace 1977 años. Tal concepto resulta equivocado, porque el Cristo no es del tiempo, el Cristo es atem-po-ral; el Cristo se desenvuelve de instante en instante, de momento en momento; Cristo, en sí mismo, es el Fuego Sagrado, el Fuego Cósmico Universal.
Si nosotros rastrillamos un cerillo, brotará el fuego. Los científicos dirán que “el fuego es el resultado de la combustión”, mas eso es falso; el fuego que brota entre el cerillo está contenido en el cerillo, sólo que con la frotación lo liberamos de su prisión y aparece. Podríamos decir que: “el fuego en sí mismo, no es el resultado de la combustión, más bien, la combustión es el resultado del fuego”.
Conviene entender mis caros hermanos, que a nosotros lo que más nos interesa es el Fuego del Fuego, la Llama de la Llama, la Signatura Astral del Fuego.
La mano que mueve al cerillo para que aparezca la llama, tiene fuego, vida; sino no podría moverse. Después de que el cerillo se apaga, la llama sigue existiendo en la Cuarta Vertical.
Los científicos no saben qué cosa es el fuego; lo utilizan, pero lo desconocen. Tampoco saben lo que es la electricidad; la usan, pero la desconocen.
Así, mis queridos hermanos, conviene que ustedes entiendan lo que es el FUEGO. Antes de que la Aurora de la Creación vibrara intensamente, el Fuego hizo su aparición.
Recuerden ustedes mis queridos hermanos, que hay dos UNOS. El Primer Uno es AELOHIM; el Segundo Uno es ELOHIM; el Primer Uno es el INMANIFESTADO, el INCOGNOSCIBLE, la Divinidad que no se puede pintar, ni simbolizar, ni burilar. El Segundo Uno, brota del primer Uno y es el DEMIURGO ARQUITECTO DEL UNIVERSO: el Fuego.
Quiero, que entiendan que uno es el fuego que arde en la cocina o en el altar, y otro es el Fuego del Espíritu como Aelohim o como Elohim. Elohim, es pues, el Demiurgo, el Ejército de la Voz, la Gran Palabra. Cada uno de los Constructores del Universo son Llamas Vivas, Fuego Vivo; escrito está que “Dios es un Fuego Devorador”. El Fuego es el Cristo, el Cristo Cósmico.
Elohim, en sí mismo, ha brotado de Aelohim; Elohim, en sí mismo, se desdobla para iniciar la manifestación cósmica en el DOS, en su ESPOSA, en la MADRE DIVINA, y cuando el Uno se desdobla en Dos, surge el TRES que es el Fuego.
Las criaturas del Fuego hacen fecundo al CAOS para que surja la vida. Siempre que el Uno se desdobla en Dos, el Tercero aparece: el Fuego. El Fuego hace fecundas las Aguas de la Existencia y entonces el Caos se convierte en el Andrógino Divino.
Así, conviene entender que el Ejército de la Voz, el Ejército de la Palabra, es Fuego, y que ese Fuego Vivo, ese Fuego Viviente y Filosofal que hace fecunda a la Materia Caótica, es el Cristo Cósmico, el Logos, la Gran Palabra. Pero para que el Logos aparezca, para que venga a la manifestación, el Uno debe desdoblarse en el Dos, es decir, el Padre se desdobla en la Madre, y de la unión de los dos opuestos nace el Tercero: el Fuego. Ese Fuego es el Logos, el Cristo, que hace posible la existencia del Universo en la Aurora de cualquier Creación.
Así, mis queridos hermanos, conviene que entendamos mejor lo que es el Cristo. No nos contentemos con recordar la cuestión meramente histórica. Porque el CHRESTOS es una realidad de instante en instante; de momento en momento, de segundo en segundo. Él es el Creador; el Fuego tiene el poder de crear los átomos y de desintegrarlos; el poder para manejar las Fuerzas Cósmicas Universales, etc. El Fuego tiene el poder para unir todos los átomos y crear Universos, como el poder para desintegrar Universos. El mundo es una bola de Fuego que se enciende y se apaga según leyes.
Así que el Cristo es el Fuego. Por eso sobre la cruz verán ustedes las cuatro letras: “INRI”, que significa: “IGNIS NATURA RENOVATUR INTEGRAM” (El Fuego renueva incesantemente la Naturaleza).
Ahora creo que ustedes van entendiendo por qué a nosotros nos
interesa la Signatura Astral del Fuego, la Llama de la llama, lo Oculto, el aspecto esotérico del Fuego. Y es que el Fuego en realidad es crístico, tiene poder para transformar todo lo que es, todo lo que ha sido y todo lo que será. INRI es lo que nos interesa, sin INRI no es posible que nosotros nos cristifiquemos.
Les decía anoche que el Cristo Íntimo, el Cristo Cósmico, tiene que dar tres pasos de arriba hacia abajo, a través de las siete Regiones del Universo. También les decía anoche, que el Cristo debe de dar tres pasos de abajo hacia arriba (he ahí el misterio de los TRES PASOS y de los SIETE PASOS de la Masonería). Es lástima que los hermanos masones hayan olvidado esto.
En todo caso el Chrestos, el Logos, resplandece en el Cénit de la Media Noche Espiritual. Como en el Ocaso o en el Oriente, y cada una de esas tres posiciones es respetada en las Siete Regiones. El místico que se guía por la Estrella de la Medianoche, por el Sol Espiritual, saben lo que significan esos Tres Pasos dentro de las siete Regiones. Pensemos también en el Sol, pensemos en el Rayo y en el Fuego… He ahí las Tres Lumbreras, los tres aspectos del Logos, en las Siete Regiones.
Cuando el Uno se desdobla en el Dos, surge el Tercero, y éste es Fuego que crea y vuelve nuevamente a crear. Este Tercero puede crear con el Poder de la Palabra, con la Palabra Solar, con la Palabra Mágica, con la Palabra del Sol Central ¡Así crea el Logos!
Es por medio del Fuego como nosotros podemos cristificarnos, inútilmente habrá nacido Cristo en Belén, si no nace en nuestro corazón también. Inútilmente habrá sido crucificado y muerto y resucitado en la Tierra Santa, si no nace también en nosotros, y muere y resucita…
Necesitamos encarnar al Chrestos Cósmico, al ESPÍRITU DEL FUEGO, hacerlo carne en nosotros. En tanto no lo hayamos hecho, estaremos muertos para las cosas del Espíritu, porque Él es la Vida, es el Logos, es la Gran Palabra: HERU-PA-KROAT… Él es VISHNU.
La palabra “Vishnú” les decía anoche viene de una raíz que es “VISH” que significa: “penetrar”. Él penetra en todo lo que es, ha sido y será. Necesitamos que penetre en nosotros para que nos transforme radicalmente. Sólo por medio del Fuego lograremos nosotros aniquilar
al Ego. Quien pretenda aniquilar al Ego únicamente con el intelecto, marcha por el camino del error.
Obviamente necesitamos auto-conocernos, si es que queremos Cristificarnos, y si queremos auto-conocernos para lograr la Cristificación, necesitamos auto-observarnos, vernos a sí mismos, observarnos a sí mismos. Sólo por ese camino será posible llegar un día a la desintegración del Ego.
El Ego es la suma total de todos nuestros defectos: Ira, Codicia, Lujuria, Envidia, Orgullo, Pereza, Gula, etc., etc., etc. “Aunque tuviéramos mil lenguas para hablar y paladar de acero no alcanzaríamos a enumerar todos nuestros defectos cabalmente”.
Decía que necesitamos auto-observarnos, para auto-conocernos, porque si nos observamos a sí mismos, descubrimos nuestros defectos psicológicos y podremos trabajar sobre ellos. Cuando alguien admite que tiene una psicología, comienza a observarse y esto le convierte, de hecho, en una criatura diferente.
Yo quiero que entiendan, mis queridos hermanos gnósticos, esta noche, la necesidad de aprender a observarse a sí mismos, a verse a sí mismos. Pero hay que saberse observar, porque una es la Observación Mecánica y otra es la Observación Consciente.
Alguien que conociera por primera vez nuestras enseñanzas diría: “¿Pero qué gano con observarme? ¡Esto es aburridor! He visto que tengo ira, he visto que tengo celos ¿Y qué?” ¡Claro está que así es la Observación Mecánica!
Nosotros necesitamos Observar lo Observado. Repito: Necesitamos observar lo observado, y esto ya es Observación Consciente de nosotros mismos.
La Observación Mecánica de sí mismos, no nos conducirá jamás a nada (es absurda, inconsciente, estéril). Necesitamos la AutoObservación Consciente de sí mismos. Sólo así, verdaderamente, podremos auto-conocernos para trabajar sobre nuestros defectos.
¿Que sentimos Ira en un instante dado? ¡Vamos a observar lo observado! –la escena de la ira– no importa que lo hagamos más tarde, pero vamos a hacerlo. Y al observar lo observado, lo que vimos en nosotros, sabremos si realmente fue ira o no fue ira, porque pudo
haberse provocado algún síncope nervioso que tomamos por ira. ¿Que de pronto fuimos invadidos por los celos? ¡Pues vamos a observar lo observado! ¿Qué fue lo que observamos? ¿Tal vez que la mujer estaba con otro tipo? ¿Y si es mujer, tal vez vio a su hombre con otra mujer y sintió celos? En todo caso, muy serenamente y en profunda meditación, observaremos lo observado, para saber si realmente, existió o no existió los celos.
Al observar lo observado, lo haremos a través de la meditación, y de la autoreflexión evidente del Ser. Así, esa observación se torna consciente. Cuando uno se hace consciente de tal o cual defecto de tipo psicológico, puede trabajarlo con el Fuego.
Tendría uno que concentrarse en Stella Maris (Tonantzin, Rea, Cibeles, Marah, etc.). Ella es una parte de nuestro propio Ser, pero derivado. Es la Serpiente Ígnea de nuestros mágicos poderes, la Cobra Sagrada, Fuego Ardiente. Ella con sus Poderes Flamígeros, podrá desintegrar el defecto psicológico, el agregado psíquico que nosotros hallamos auto-observado conscientemente. Y es obvio, que a su vez la Esencia o Fuego embotellado en el agregado psíquico que desintegremos, resplandecerá, será liberado, y a medida que vayamos desintegrando los agregados, los porcentajes de Esencia, que es Fuego Crístico, se multiplicarán; y un día, el Fuego resplandecerá dentro de nosotros mismos, aquí y ahora.
Necesitamos que el Fuego arda en nosotros; sólo INRI (nombre sagrado puesto sobre la cruz del Mártir del Calvario), puede quebrar los agregados psíquicos. Aquellos que pretenden desintegrar todos esos agregados sin tener en cuenta el Fuego, marchan por el camino equivocado, y no solamente andan mal, sino que también extravían a los demás.
Se dice que el Crestos nació en la aldea de Belém hace mil novecientos setenta y siete años, ¡lo cual es falso! Porque la aldea de Belém no existía en aquella época. Belém tiene una raíz caldea: “BEL”, y Bel es el Fuego, la Torre de Fuego de caldea.
En nuestro cuerpo, la Torre es la cabeza y el cuello, porqué el resto del cuerpo es el Templo, y la Torre, la cabeza y el cuello. Quien ha logrado elevar el Fuego sobre sí mismo, quien lo pueda levantar
hasta la cabeza, hasta el cerebro, hasta el tope, de hecho podrá convertirse en el Cuerpo del Crestos, que es Fuego, el Espíritu del Fuego.
Y es el Espíritu del Fuego, ese Espíritu Original Primigenio, quien podrá cristificarnos totalmente. El Fuego, Fohat, ardiendo dentro de nosotros, nos transformará radicalmente. Una vez que el Fuego arda en nosotros, seremos cambiados totalmente, seremos convertidos en criaturas completamente diferentes, seremos convertidos en seres distintos, y entonces gozaremos de la Iluminación Plena y de los Poderes Cósmicos.
Así que entendido esto mis queridos hermanos, debemos trabajar con el Fuego. “Al que sabe, la Palabra da poder, nadie la pronunció, nadie la pronunciará, sino, solamente aquél que lo tiene encarnado”.
El Cristo, el Espíritu del Fuego, no es un personaje meramente histórico; es el Ejército de la Palabra, es una fuerza que está más allá de la Personalidad, del Ego, y de la Individualidad. Es una fuerza, como la electricidad, como el magnetismo, un poder, un Gran Agente Cósmico Universal; Es la fuerza eléctrica que puede originar nuevas manifestaciones. Ese Fuego Cósmico, entra en el hombre que esté debidamente preparado, en el hombre que tenga la Torre, esa de Belém ardiendo.
Cuando el Cristo encarna en un Hombre, éste, se transforma radicalmente. Él es el Niño-Dios que debe nacer en cada criatura. Así como Él nació en el Universo hace millones de años, para organizar totalmente este Sistema Solar, así también debe nacer en cada uno de nosotros. Él nace en el “establo de belem”, es decir, entre los animales del deseo, entre los agregados psíquicos que necesita quebrantar, porque sólo el Fuego puede quebrantar tales agregados; así el Fuego aparece donde están esos agregados para destruirlos, para volverlos polvareda cósmica y libertar el Alma, la Esencia. ¿Cómo podrá Él libertar el Alma, si no entrara o penetrara profundamente en el organismo humano?
En el oriente, Cristo es VISHNU, y repito: la raíz “Vish” significa: “Penetrar”. El Fuego, el Cristo, el Logos, puede penetrar profundamente en el organismo humano para quemar las escorias que tenemos dentro. Pero necesitamos amar al Fuego, adorar al Fuego, rendirle culto a la Llama.
Ha llegado la hora de entender que sólo el “Fohat” puede transformarnos radicalmente. El Cristo dentro de nosotros opera quebrantando las raíces del mal. INRI, quebrantando los agregados psíquicos, ¡es formidable!, los reduce a cenizas. Pero necesitamos trabajar con el Fuego.
Por eso es que en nuestros trabajos de Concentración invocaremos a la Serpiente Ígnea de nuestros mágicos poderes; porque sólo con el Fuego podemos quebrantar todos los elementos psíquicos indeseables que en nuestro interior cargamos. El frío lunar nunca podrá quebrantar a los agregados psíquicos; necesitamos de los poderes flamígeros del Logos, necesitamos de INRI para transformarnos.
Sí, mis caros hermanos, que esta noche están reunidos conmigo: entiendan que estamos en Semana Santa, y la Semana Santa tiene siete días.
En los tiempos antiguos todo se regía por el Calendario Solar: Luna, Mercurio, Venus, Sol, Marte, Júpiter y Saturno. Los días eran: Lunes, Miércoles, Viernes, Domingo, Martes, Jueves y Sábado…Desgraciadamente, ese calendario fue alterado por gentes fanáticas medievales.
La Semana Santa es profundamente significativa…Recuerden los SIETE y los TRES PASOS de la Masonería. El Cristo debe arder primero que todo en nuestro cuerpo humano, más tarde la Llama debe depositarse sobre el fondo del Alma y por último en el fondo del Espíritu. Estos Tres Pasos a través de las Siete Esferas, son profundamente significativos. Obviamente estos Tres Pasos, básicos, fundamentales, se hallan contenidos en las Siete Esferas del Mundo y del Universo.
Incuestionablemente, la Semana Santa tiene raíces esotéricas muy hondas, porque el Iniciado debe trabajar sobre las Fuerzas Lunares y sobre las Fuerzas de Mercurio, y con las Fuerzas de Venus y del Sol, y de Marte, y de Júpiter y de Saturno. El DRAMA CÓSMICO se desenvuelve en siete Regiones y de acuerdo con los siete Planetas del Sistema Solar.
La Llama debe aparecer en el Cuerpo Físico, debe avanzar en el Cuerpo Vital, debe proseguir su camino por la Senda Astral, debe
continuar su viaje por el Mundo de la Mente, debe llegar a la Esfera de Venus (en el Mundo Causal) debe continuar o proseguir su viaje por el Mundo Búddhico o Intuicional, y por último, en el séptimo Día, habrá llegado al Mundo de Atman, al Mundo del Espíritu, entonces el Maestro recibirá el BAUTISMO DEL FUEGO, que lo transformará radicalmente.
Obviamente, todo el Drama Cósmico tal como está escrito en los “Cuatro Evangelios”, deberá ser vivido dentro de nosotros mismos, aquí y ahora. Eso no es algo meramente histórico, es algo para vivir ahora y aquí.
Los TRES TRAIDORES que crucifican al Cristo, que lo llevan a la muerte, están dentro de nosotros mismos. Los Masones lo conocen, los Gnósticos también los conocemos: JUDAS, PILATOS Y CAIFÁS. Judas es el DEMONIO DEL DESEO que nos atormenta. Pilatos, es el DEMONIO DE LA MENTE, que para todo tiene disculpas y Caifás, es el DEMONIO DE LA MALA VOLUNTAD, quien prostituye el altar.
Estos son los Tres Traidores que entregan al Cristo por 30 Monedas de Plata. Las 30 monedas representan todos los vicios y pasiones de la humanidad… Cambian al Cristo por las botellas en la cantina, cambian al Cristo por el prostíbulo o por el “lecho de Procusto”, cambian al Cristo por el dinero, por las riquezas, por la vida sensual, lo venden por 30 monedas de plata.
Hermanos, recuerden que multitudes de personas, multitudes de gentes, piden la crucifixión del Señor, todas esas multitudes que gritan “¡Crucifixia! ¡Crucifixia!”, no son las de hace 1977, ¡no! Esas gentes que piden la crucifixión del Cristo, están dentro de nosotros mismos, repito, aquí y ahora, son los agregados psíquicos inhumanos que en nuestro interior cargamos; son todos esos elementos psíquicos indeseables que llevamos dentro (los DEMONIOS ROJOS DE SETH), viva personificación de todos nuestros defectos de tipo psicológico. Son ellos los que gritan: “¡Crucifixia!
¡Crucifixia! ¡Crucifixia!” Y el Señor es entregado a la muerte.
¿Quiénes le azotan? No son acaso las “multitudes” que llevamos en nuestro interior ¿Quiénes le escupen? ¿No son todos esos agregados psíquicos que personifican nuestros defectos? ¿Quiénes ponen sobre Él
la corona de espinas? ¿No son acaso todos esos engendros del Infierno que nosotros hemos creado?
El acontecimiento de la historia crística no es de ayer, es de ahora, es presente; no meramente un pasado como creen los ignorantes ilustrados. Pero aquellos que comprendan, trabajarán para la Cristificación.
El Señor es elevado al Calvario y sobre las cumbres majestuosas del Calvario dirá: “El que en mí cree nunca estará en tinieblas, mas tendrá la Lumbre de la Vida. Yo soy el Pan de Vida, Yo soy el Pan Vivo; el que come mi carne y bebe mi sangre, tendrá la vida eterna y Yo le resucitaré en un día postrero. El que come Mi carne y bebe Mi sangre, en Mí mora y Yo en él”.
El Señor no guarda rencores para nadie… “¡Padre mío, en tus manos encomiendo mi Espíritu!” Pronunciada esta gran palabra, no se escucharán sino rayos y truenos en medio de grandes “cataclismos interiores”. Cumplida esta labor del Espíritu del Fuego, será depositado el Cristo (o el “Crestos”, el Christus, Vishnú, el que penetra) en su Sepulcro Místico.
Y yo les digo en nombre de la Verdad y de la Justicia, que al tercer día, después de esto será levantado, resucitado en el Iniciado para transformar a éste en una criatura perfecta. Quien lo logre se convertirá de hecho en un Dios terriblemente divino, más allá del bien y del mal.
Así, el Cristo (el Señor Nuestro, el Espíritu del Fuego), desciende, quiere entrar en cada uno de nosotros para transformarnos, para salvarnos, para quebrantar los agregados psíquicos que en nuestro interior llevamos, para hacer de nosotros algo distinto, para convertirnos en Dioses.
Tenemos que aprender a ver el Cristo, no desde el punto de vista meramente histórico sino como el Fuego, como una realidad presente, como “INRI”.
Tenía, se dice, DOCE APÓSTOLES. Esos Doce Apóstoles están dentro de nosotros mismos, aquí y ahora. Son las Doce Partes Fundamentales de nuestro propio Ser, las DOCE POTESTADES.
Dentro de cada uno de ustedes, en su propio Ser Interior profundo, hay un PEDRO que se entiende con los Misterios del Sexo; hay un
JUAN, que representa el Verbo, a la Gran Palabra, Heru-Pa-Kroat. Hay también un TOMÁS, que nos enseña a manejar la Mente. Hay un PABLO que nos muestra el camino de la Sabiduría, de la Filosofía y de la Gnosis.
Dentro de nosotros mismos está también un JUDAS; no aquel Judas que entrega al Cristo por 30 monedas de plata, ¡no! Un Judas diferente, un Judas que entiende a fondo lo que es la cuestión del Ego; un Judas cuyo Evangelio Secreto nos lleva a la disolución del Mí mismo, del Sí mismo. Hay un FELIPE, capaz de enseñarnos a viajar fuera del cuerpo, a través del espacio. Hay un ANDRÉS, que nos indica con precisión meridiana lo que son los Tres Factores de la Revolución de la Conciencia: NACER, es decir, cómo se fabrican los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser; MORIR, cómo se desintegra el Ego y los factores particulares que se relacionan con nosotros, específicamente, con cada uno de nos; SACRIFICARSE POR LA HUMANIDAD, la Cruz de San Andrés indicando la mezcla del Azufre y el Mercurio tan indispensables para la creación de los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, mediante el cumplimiento del DEBER PARLOK, es profundamente significativa.
MATEO, científico cuan ninguno, también existe en nosotros y nos enseña la Ciencia Pura, desconocida para los científicos que solamente conocen todo ese podridero de teorías universitarias que hoy están de moda y mañana pasan a la historia. ¡Ciencia Pura es completamente diferente! Sólo Mateo puede instruirnos en ella.
LUCAS, con su Evangelio Solar, es Profeta, nos indica lo que ha de hacer la humanidad en la Edad de Oro.
Cada uno de los doce está dentro de nosotros mismos, porque nuestro Ser tiene Doce Partes Fundamentales, los Doce Apóstoles, aquí y ahora.
Así, quienes quieran llegar a ser Magos en el sentido trascendental de la palabra, tienen que aprender a relacionarse consigo mismo, con cada una de las Doce Partes del Ser, y esto sólo es posible, quemando con el INRI los agregados psíquicos que en nuestro interior cargamos. En tanto el Ego exista en nosotros, las correctas relaciones con todas y cada una de las partes de nuestro Ser, resultará imposible. Pero si
nosotros incineramos el Ego, entonces sí podremos establecer correcta relaciones consigo mismo y con cada uno de los Doce que en nuestro interior existen.
Así que quítense de sus cabezas la idea de los Doce Apóstoles históricos; ¡Búsquenlos dentro de sí mismos, ahí están! Todo está dentro de nosotros mismos, aquí y ahora.
Ha llegado la hora de un Cristianismo más Esotérico, más puro, más real. Ha llegado la hora de salir de la cuestión meramente histórica y pasar a la realidad de los hechos.
La CRUZ misma del Calvario es hondamente significativa. Bien sabemos nosotros que el PHALUS vertical, dentro del ECTAIS formal, hacen cruz. Con otras palabras enfatizaremos diciendo: Que el LINGAM-YONI, correctamente conectados, forman cruz. Es con esa cruz que nosotros necesitamos avanzar por el sendero que ha de conducirnos hasta el Gólgota del Padre.
Esta noche les invito a todos a entrar en el Camino de la Cristificación.
No olviden ustedes que cada vez que el Señor de Compasión viene al mundo, es odiado por tres clases de hombres: Primero, por los ANCIANOS, las gentes llenas de experiencias que dicen: “Ese hombre está loco, vean lo que trae, oigan lo que está diciendo, no está de acuerdo con lo que nosotros pensamos, tenemos experiencia, este hombre perjudica, daña”. Segundo: es rechazado por los ESCRIBAS, es decir por los intelectuales de la época. Cada vez que el Señor de Gloria ha venido al mundo, los intelectuales han estado contra él, lo odian mortalmente, porque no encaja dentro de sus teorías, significa un peligro para sus sistemas, para sus sofismas, etc. Y tercero, es odiado por los SACERDOTES, porque todos ellos ven en él un peligro para sus respectivas sectas.
Así que, en nombre de la Verdad, les digo que el Cristo es tremendamente revolucionario, rebelde. Es el Fuego que viene a quemar todas las podredumbres que cargamos dentro; es el Fuego que viene a reducir a cenizas nuestros prejuicios, nuestros pre-conceptos, nuestros intereses creados, nuestras abominaciones, y hasta nuestras experiencias de tipo personal, etc.
¿Creen ustedes acaso, que el Cristo podría ser aceptado por tantos millones de seres humanos que pueblan el mundo? ¡Se equivocan! Cada vez que Él viene se levantan las multitudes contra Él. ¡Ésa es la cruda realidad de hechos!
De Semana Santa estoy hablando… Digo en nombre de la Verdad y de la Justicia que sólo Fohat, ardiendo dentro de nosotros, podrá salvarnos. Ninguna teoría, ningún sistema podrá llevarnos a la liberación; quienes pretendan quebrantar el Ego a base de puras teorías, con el frío intelecto, son seres meramente reaccionarios, conservadores, retardatarios, marchan por el camino de la gran equivocación.
Esta BABILONIA que llevamos dentro, esta Ciudad Psicológica que en nuestro interior cargamos, donde viven los demonios de la Ira, de la Codicia, de la Lujuria, de la Envidia, del Orgullo, de la Pereza, de la Gula, etc., etc., etc., debe ser destruida con el Fuego.
Necesitamos levantar ahora dentro de sí mismos a la Jerusalem Celestial. Recuerden que los cimientos de la Jerusalem Celestial son doce, y en cada uno de ellos está escrito el nombre de algún Apóstol. Los nombres de los Doce Apóstoles están en los doce cimientos.
Esa Jerusalén debemos edificarla dentro de nosotros mismos. Mas solamente será posible el día en que con el Fuego destruyamos a “Babilonia la Grande”, la madre de todas las fornicaciones y abominaciones de la Tierra, la ciudad psicológica que en nuestro interior cargamos. Cuando lo logremos, edificaremos a Jerusalem: La Gran “Jerusalem Celestial”, aquí y ahora, dentro de sí mismos.
Repito, la base de esa Jerusalem Celestial son los Doce Apóstoles. No me estoy refiriendo a los que vivieron hace 1977 años (que son meramente simbólicos), ¡no!… Estoy hablando de los Doce Potestades que existen dentro de nosotros mismos, las Doce Partes del Ser AutoConscientes e Independientes, ellos son el fundamento de la Jerusalem que nosotros debemos edificar dentro de sí mismos.
La ciudad de Jerusalem tiene doce puertas y en cada una de las doce puertas, hay un Ángel; ¡tienen que haberlos! Porque representa a cada uno de los Doce dentro de nosotros mismos. Y las Doce puertas son Doce Perlas Preciosas, son Doce Puertas de Libertad, Doce Puertas de Luz y de Esplendor, Doce Poderes Cósmicos. Y la ciudad toda es de
Oro Puro sus calles y sus avenidas y sus plazas, el Oro del Espíritu que nosotros debemos fabricar en la “Forja de los Cíclopes”.
No tiene, la ciudad, necesidad de lumbrera externa, o sol externo, o luna externa, porque el Señor es su lumbrera, y Él arderá dentro de nosotros mismos…, es el Fuego.
El muro de la Gran Ciudad tiene: 144 codos. Si sumamos aquellas cifras entre sí: 1 + 4 + 4 tendremos 9 (la NOVENA ESFERA, el SEXO), porque sólo mediante la transmutación de la Energía Creadora, podremos hacer arder el Fuego en nosotros.
El tamaño de la ciudad es de 12.000 estadios, y nos recuerda a los DOCE TRABAJOS DE HÉRCULES, necesarios para lograr la completa Auto-Realización Íntima del Ser, que nos recuerda a los DOCE AEONES; nos recuerda a los Doce Apóstoles.
Y en el centro de la ciudad está el ÁRBOL DE LA VIDA, los DIEZ SEPHIROTES de la Kábala hebraica: KETHER, CHOKMAH y BINAH, como Corona Sephirótica; CHESED, GEBURAH, TIPHERETH, NETZACH, HOD, JESOD y MALCHUTH, las SIETE REGIONES del Universo.
El Árbol de la Vida alegoriza a todas las DOCE GRANDES REGIONES CÓSMICAS. ¡Dichoso el que llegue al AEON TRECE, donde debe estar siempre PISTIS SOPHIA!
Dentro de la Jerusalem Celestial hallamos también a los VEINTICUATRO ANCIANOS que prosternados en tierra depositan sus coronas a los pies del Cordero; el Cordero Inmolado es el Fuego que arde en el Universo, desde la aurora de la Creación, desde el amanecer de este Universo. Los Veinticuatro Ancianos son también veinticuatro partes importantes de nuestro propio Ser, y el Cordero mismo, es el Ser de nuestro Ser.
¡Dichoso quien pueda alimentarse con los frutos del Árbol de la Vida, porque ese será inmortal! ¡Dichoso aquél que puede alimentarse con cada uno de esos frutos, aquél que pueda en verdad nutrirse con esa corriente de vida, que viene desde el Aeón 13, hasta el cuerpo humano, porque jamás conocerá enfermedades y se hará inmortal! Pero para poder uno nutrirse con el Árbol de la Vida, necesitará, antes que todo, haber eliminado los agregados psíquicos. Recuerden ustedes que los
agregados psíquicos, viva personificación de nuestros errores, alteran al Cuerpo Vital, y éste, alterado, daña al Cuerpo Físico, así surgen las enfermedades en nosotros.
¿Quién es el que produce las úlceras; no es acaso la Ira? ¿Quién produce el cáncer, no es acaso la Lujuria? ¿Quién produce la parálisis, no es acaso la vida materialista y grosera, y egoísta y fatal?
Las enfermedades son producidas por los agregados psíquicos, por los Demonios Rojos de Seth, viva personificación de nuestros errores. Cuando todos los Demonios Rojos de Seth hayan sido aniquilados con el Fuego, cuando nuestra mismísima Personalidad haya sido quemada, entonces nos nutriremos con el Árbol de la Vida. La vida descendiendo desde el Absoluto a través de los 13 Aeones, penetrará en nuestro cuerpo y nos hará inmortales, la salud será recobrada, jamás se volverán a tener enfermedades.
De nada sirven los científicos con todas sus ciencias para curar, y si ellos curan, el paciente se vuelva a enfermar. Es claro que el Ego mete el veneno de sus morbosidades y podredumbres, dentro de los órganos y los destruye, he ahí el origen de las enfermedades. Las gentes quieren una panacea para curarse, pero en tanto tengan el Ego vivo, vivirán enfermos.
Ha llegado la hora de entender que necesitamos quemar a la “Babilonia” dentro de sí mismos y edificar a “Jerusalem”. Vista “Jerusalem Celestial” desde lejos, es como una piedra de Jaspe transparente como el cristal… ¡Sí, es la PIEDRA FILOSOFAL! ¡Dichoso el que consiga la Piedra Filosofal, porque se transformará radicalmente y tendrá poderes sobre el Fuego, sobre el Aire, sobre las Aguas y sobre la Tierra!
¡Cristianismo Puro, Esotérico, es el que necesitamos! ¡Pero un Cristianismo Vivo no un Cristianismo muerto; Un Cristianismo Gnóstico, que pueda transformarnos radicalmente!
El Movimiento Gnóstico, la Iglesia Gnóstica, nuestros Estudios Gnósticos Antropológicos, mostrarán a la humanidad la Senda de la Liberación.
Mas así como estamos con el Ego vivo, fuerte, robusto, marchamos por el camino del error.
¡Necesitamos aprender a amar el Fuego y a trabajar en realidad con los Misterios del Fuego! Hasta aquí mis palabras de esta noche… ¡Paz inverencial!
Discípulo. Maestro, en primer lugar, ¿qué requisitos se necesitan para encarnar al Cristo?
Maestro. Bueno, la pregunta me parece bastante interesante. Es algo mas que requisitos los que se necesita. Incuestionablemente, se hace necesario haber fabricado los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser y estar trabajando, febrilmente, en la disolución del Ego animal. Sólo cuando uno ya ha fabricado los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, puede darse el lujo de recibir la INICIACIÓN VENUSTA. Obviamente, es con la Iniciación Venusta que se logra la encarnación del Cristo Íntimo en el corazón del Hombre. ¡Eso es todo!
D. Muchas Gracias Maestro. La otra pregunta es: ¿Qué se necesita para encarnar al Íntimo o Maestro interno?
M. Pues, hay algo que conviene saber perfectamente bien: Que el Ser y el Ego son incompatibles. Nadie puede tener la manifestación completa del Íntimo o Ser, como querramos llamarle, dentro de nosotros mismos, aquí y ahora, si tiene el Ego vivo. Así, puede haber recibido cualquier aspirante las Ocho Grandes Iniciaciones, si tiene el Ego no podrá el Ser expresarse a través de él. ¡Y eso es todo; que se entienda eso con toda claridad!
D. Gracias Maestro… ¿El Nombre Oculto es del Íntimo o del Bodhisattva?
M. El Nombre Oculto es del Ser en General; del Ser, y del Ser y del Ser, téngase en cuenta que el Ser es el Ser, y que la razón de ser del Ser, es el mismo Ser.
D. Cuando se encarna al Cristo, ¿quién lo encarna? ¿Cuándo se encarna al Cristo, y quién lo encarna?
M. Se ha dicho que lo encarnan los Hombres Verdaderos, Auténticos. Entiéndase por Hombres Verdaderos aquellos que poseen los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser. Y lo encarnan cuando reciben la Iniciación Venusta, esto es, la Iniciación de Tiphereth.
Incuestionablemente que muchos no entienden estas cuestiones… Obviamente, nadie podría recibir al Cristo Íntimo si no tiene un
“Templo” establecido para él; ese “Templo” está formado, repito, por los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser; quienes poseen tales “cuerpos” son “Hombres” de verdad.
La Iniciación Venusta es para los “Hombres”, no para los “Animales Intelectuales”. Sólo los Hombres pueden encarnar al Cristo Íntimo. Esto a condición de estar trabajando, febrilmente, en la disolución del Ego. Entonces él viene, realmente, a ayudarnos. El viene a ayudarnos en la eliminación de los elementos inhumanos que en nuestro interior cargamos.
Él nace en un “Pesebre” o “Establo de Belém”. Y ese “Pesebre”, ese “Establo”, no es otra cosa sino sencillamente, el mismo hombre. Porque cuando él viene a nosotros todavía poseemos esos elementos inhumanos del Deseo, y él tiene que eliminar tales elementos.
Conforme él vaya eliminando dichos elementos y subelementos…se va desarrollando, se va desenvolviendo hasta convertirse en “Hombre”. Cuando ya se convierte en un “Hombre” de verdad predica la palabra, enseña, su Verbo resuena por todas partes…
Él debe vivir el Drama Cósmico dentro de nosotros mismos, aquí y ahora, él debe nacer en nosotros, crecer, desarrollarse, convertirse en hombre, y luego tiene que vivir todo el Drama del Vía Crucis, y por último morir y resucitar.
Inútilmente habrá nacido Cristo en Belém si no nace en nuestro corazón también. Inútilmente habrá muerto y resucitado en la Tierra Santa, si no muere y resucita en nosotros también. Eso es una síntesis, abreviada, porque escribir sobre esto, significa escribir enormes volúmenes. Estoy hablando en síntesis, brevemente…
D. Hay una inquietud con relación a la Involución, Maestro: Hay muchos que entienden que se involuciona por los Reinos Animal, Vegetal y Mineral. Aunque una aclaración suya reciente, indica que las oleadas humanas después de cumplir sus 108 Vidas, involucionan directamente a los Mundos Infiernos tomando características, por supuesto, animaloides, vegetaloides y mineraloides. Pero mucha gente rechaza esta enseñanza por el hecho de que dicen, que no está escrita, o que nadie ha dicho nada al respecto. Quisiéramos que usted se pronunciara sobre ese sentido.
M. La gente rechaza esta enseñanza de la TRANSMIGRACIÓN DE LAS ALMAS (enseñada por Pitágoras, y por el Sr. Krishna en la India, mil años antes de Jesucristo), sencillamente porque están acostumbrados a las teorías evolucionistas de las escuelas pseudoesotéricas, pseudo-ocultistas de esta época tenebrosa del Kali-Yuga.
No están acostumbrados a que se les siga repitiendo el Dogma de la Evolución todos los días, sin modificación alguna; están acostumbrados a multitud de sofismas de distracción, etc., y cuando uno les habla, de la “Transmigración de las Almas” se escandalizan, porque las citadas escuelas no enseñan esta doctrina. Pero como quiera que nuestro deber es hablar la verdad y nada más que la verdad, no tenemos ningún inconveniente en descorrer el velo.
Así que lo que estoy diciendo tiene basta documentación en las Enseñanzas del Sr. Krishna en la India, y en la “Doctrina de la Mentempsicosis” enseñada por Pitágoras en Grecia. Lo que nosotros estamos diciendo, tiene documentación también en muchas escuelas arcaicas de la antigüedad. No estamos afirmando algo “a priori”, no estamos diciendo cosas empíricas. Lo que decimos tiene, repito, documentación muy seria.
El Avatara de la India, el Gran Krishna, no estaba equivocado, puesto que era un Avatara, un Hombre Cristificado, y enseñó esta doctrina para bien de la humanidad.
Pitágoras tampoco estaba equivocado cuando enseñó la Doctrina de la Mentempsicosis en Grecia.
En cuanto a mí se refiere, estoy enseñando lo que me consta, lo que he experimentado, no estoy repitiendo lo que dijeron otros. La doctrina que ellos predicaran la tengo experimentada yo, y muy bien experimentada. Dentro de mí esta ese que se dice Kalki Avatara de la Era de Acuarius. Ese que conoce la Transmigración de las Almas, no por teorías, ni porque otros digan sino por experiencia propia directa, vívida. Además como quiera tengo la Conciencia despierta, puedo afirmar lo que he vivido a través de distintas eternidades. ¡Y eso es todo! [Sigue una larga sección de preguntas y respuestas sobre temas variados].
Samael Aun Weor
LA CRISTIFICACIÓN
Comenzaremos nuestra plática de esta noche. Espero que todos pongan el máximum de atención.
El objetivo fundamental de nuestros Estudios Esotéricos, es llegar a la Cristificación. Ante todo, es necesario comprender lo que es el Logos…
Hay tres aspectos grandiosos (arriba): el PADRE, el LOGOS y el ESPÍRITU SANTO. Al Espíritu Santo también se le llama el “MahaChohan” en el mundo oriental, o el “Señor Shiva”. Abajo (aquí, en el Mundo de las Formas), existen tres aspectos que se compaginan con los tres de arriba: el SOPLO, la SANGRE y el AGUA (veamos el Sello de Salomón: Arriba, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; abajo, el Soplo, la Sangre y el Agua)…
Obviamente, Cristificarse es lo grandioso, lo sublime, lo que realmente nosotros anhelamos.
Para llegar a la Cristificación, hay que conocer el Esoterismo Crístico. Quienes piensan que el Cristo es solamente un Individuo Sagrado, llamado “Jeshuá Ben Pandirá”, que se le conoció hace 1976 años y que enseñó la Doctrina de los Gnósticos, realmente no han entendido a fondo el Misterio Crístico. EL CRISTO ES UNIDAD MÚLTIPLE PERFECTA; eso es obvio…
TRES VESTIDURAS DE GLORIA existen: primero, el Cuerpo Glorioso del Anciano de los Días, que es el primero y el último de los Misterios; segundo, el Cuerpo Glorioso del Logos Íntimo, y tercero, el Cuerpo Glorioso del REVELADOR, que no es otro más que el Espíritu Santo (el Revelador).
Empero, estos “Cuerpos Gloriosos” hay que crearlos.
Normalmente, las gentes Iniciadas poseen los Cuerpos Astral, Mental y Causal (los han creado en la Forja de los Cíclopes), pero, para Cristificarse, se necesita algo más: Hay que crear las Tres Vestiduras de Gloria (la del Padre, la del Logos y la del Revelador, que es el Espíritu Santo). Sin embargo, esas Tres Vestiduras (en el fondo) son del Anciano de los Días.
Nosotros tenemos que crear la Vestidura para el Anciano de los Días, es decir, para el Padre; tenemos que crear las Vestiduras para el Chrestos (el Logos) y para el Revelador o Consolador (el Espíritu Santo). Y como la
Trinidad es unitaria, el Anciano de los Días, al fin y al cabo, es el dueño de las Tres Vestiduras.
El Anciano de los Días es el punto dentro del círculo, el Gran Rostro, el Omnimisericordioso, la Misericordia de las misericordias, lo Oculto de lo oculto, la Bondad de las bondades. El Hijo, el Logos, es uno con el Padre, y el que conoce al Hijo, conoce al Padre. Los Tres: Padre, Hijo y Espíritu Santo, devienen del GRAN ALIENTO, para sí mismo profundamente ignoto.
El Gran Aliento es aquel Rayo que nos une al Sagrado Sol Absoluto; el Gran Aliento es el OKIDANOCK, omnipresente, omnipenetrante, omnisciente, omnimisericordioso.
En la aurora de cualquier Creación, el Sagrado Sol Absoluto emana el Gran Aliento: El Santísimo Okidanock, o el activo Okidanock. Pero, por sí mismo, el activísimo Okidanock (omnipresente y omnipenetrante) no podría crear, o realizar ninguna creación. El puede penetrar en cualquier unidad cósmica que surja a la vida, pero jamás quedará detenido o atrapado por ninguna unidad cósmica.
Para poder crear (el Gran Aliento) tiene que desdoblarse en los Tres Ingredientes que constituyen el SANTO TRIAMAZIKAMNO: las Tres Fuerzas Originales de la Naturaleza y del Cosmos. La primera es el Santo Afirmar, la segunda es el Santo Negar, la tercera es el Santo Conciliar. He ahí las Tres Fuerzas Creadoras: Positiva, Negativa y Neutra; Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Esas Tres Fuerzas crean y vuelven nuevamente a crear. Si fluyen en forma dispersa, si no se orientan hacia un punto dado, no pueden realizar ninguna creación. Pero cuando inciden en un punto cualquiera del espacio, de inmediato originan una creación.
Para que ustedes me puedan entender mejor, voy a valerme de un ejemplo muy humano: El hombre, elemento masculino, representa a la Primera Fuerza (al Santo Afirmar); la mujer, elemento femenino, representa a la Segunda Fuerza (al Santo Negar). Hay una Tercera Fuerza, que es el Santo Conciliar. Si las fuerzas (Masculina, Femenina, Neutra) fluyen dispersas, si no inciden en un punto dado, no puede haber creación; mas si los Polos Positivo y Negativo (Varón-Hembra) se unen, la Tercera Fuerza (el Santo Conciliar) las concilia para que se realice una creación. Esto que
sucede aquí, en el Microcosmos, también sucede allá arriba, en el Macrocosmos, porque “tal como es arriba, es abajo”…
El Sagrado Sol Absoluto quiere cristalizar, en nosotros, las Tres Fuerzas Primarias de la Naturaleza y del Cosmos.
El SANTO AFIRMAR puede cristalizar en nosotros haciendo la voluntad del Padre, así en los Cielos como en la Tierra.
El SANTO NEGAR cristaliza en nosotros, aprendiendo a recibir con agrado las manifestaciones desagradables de nuestros semejantes, negándonos a sí mismos, aquí y ahora.
El SANTO CONCILIAR (la Tercera Fuerza), cristaliza en nosotros cuando creamos los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, mediante el cumplimiento del DEBER PARLOCK DEL SER, es decir, cuando mediante la transmutación de la Energía Creadora del Tercer Logos, creamos los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser. Es en esos Cuerpos donde viene a cristalizar la Tercera Fuerza: El Sacratísimo Espíritu Santo.
Comentando, empezaremos por la Tercera Fuerza. Ella es el Mercurio de la Filosofía Secreta, el Mercurio de los Sabios. Cuando nosotros la hacemos cristalizar en sí mismos, hace de nosotros el GENTILHOMBRE, lleno de Sabiduría, de Omnisciencia, como un KUTHUMI, o un SERAPIS, o un HILARIÓN, etc.
Cuando nos negamos a sí mismos, cuando aprendemos a recibir con agrado las manifestaciones desagradables de nuestros semejantes, cuando aprendemos a amar a nuestros enemigos, a devolver bien por mal, a amar a los que nos odian, maldicen y persiguen, cristaliza en nosotros la Segunda Fuerza: El Santo Negar, es decir, el Logos, el Chrestos, el Christus, el Vishnu, el Osiris (entonces nos Cristificamos).
Y el Santo Afirmar viene a tomar forma en nosotros, a cristalizar, cuando hacemos la voluntad del Padre, “así en los Cielos como en la Tierra”. Si uno no hace la voluntad del Padre, no puede hacer cristalizar, en sí mismo, la Primera Fuerza (el Adepto, ante todo, tiene que hacer la voluntad del Padre, jamás desobedecer al Padre).
Imaginen ahora ustedes, por un momento, a un hombre en quien han cristalizado las Tres Fuerzas: Santo Afirmar, Santo Negar, Santo Conciliar. Obviamente, es un Hombre Divino, inefable, es un Dios con cuerpo de
Hombre, es un Individuo Sagrado, en el sentido más completo de la palabra. Y en otros términos diríamos: Es un Superhombre…
El CHRESTOS CÓSMICO, considero que es una Fuerza trascendental. El Logos, en realidad de verdad, es múltiple, tiene muchos Rayos dentro de la Unicidad, y cada uno de esos Rayos tipifica a algún Adepto Cristificado; es el Interior del interior de algún Adepto Cristificado.
Lo grande que hay en el Logos, es su capacidad para trabajar en la Gran Obra (él debe expulsar a los “Mercaderes del Templo” con el látigo terrible de la Voluntad). El Cristo Íntimo es lo que cuenta.
Desafortunadamente, las gentes solamente piensan en el CRISTO HISTÓRICO, y así se apartan de la realidad. Olvidan que El Cristo es lo que es, lo que siempre ha sido y lo que siempre será; olvidan que El Cristo es la vida que palpita en cada átomo, como palpita en cada Sol; olvidan que El Cristo vibra de instante en instante, de momento en momento. Encarnarlo, es fundamental.
Recordemos: “Al que sabe, la Palabra da poder; nadie la pronunció, nadie la pronunciará, sino solamente aquél que lo tiene encarnado”. Hay que encarnarlo…
Dicen que nació en Belén, hace 1976 años. Ese Belén, como aldea física, en tiempos del Gran Kabir Jesús (Jeshuá Ben Pandirá) no existía. BELÉN viene de una voz Caldea que nos recuerda a la famosa “TORRE DE BEL”, la “TORRE DEL FUEGO”.
Recordad que “vuestros cuerpos son el Templo del Dios vivo, y que el Altísimo mora en vosotros”…
Así dijo Pablo de Tarso a sus discípulos. La Torre de ese Templo, es la cabeza del cuerpo. El mismo Templo de Salomón, tiene la figura del cuerpo humano (ustedes ya la han visto ilustrada; entiendo que aquí está, en nuestra Institución).
La Torre de Bel, la Torre del Fuego, es formidable. Para que el NIÑO DE ORO de la Alquimia, el HIJO DEL HIJO pueda encarnar en el Hombre, se necesita que ya la Torre de Bel esté hecha.
¿Cuándo está hecha? Cuando hemos desarrollado el FUEGO SOLAR dentro de nosotros mismos; entonces la Torre está hecha. En esas condiciones, el Hijo del Hijo puede penetrar en nosotros para parlar en el Verbo de Oro del primer instante.
¿Por qué llamamos, al Christus encarnado, el “Hijo del Hijo”? Les explico: Realmente, en el Mundo Causal está el Hombre Real. Cuando el Logos quiere venir al mundo, nace de una Virgen y penetra en el Cuerpo Causal, y desde allí se proyecta, se mete entre el cuerpo humano, entre la Torre de Bel. Si el Chrestos desciende su Mundo Logóico para expresarse en el Mundo Causal, entonces ya (en el Mundo Causal), es el Hijo del Hijo, porque él, como Hijo, vibra como CHOKMAH (desde el punto de vista Kabalístico) y al manifestarse en TIPHERETH (el Mundo Causal), queda convertido, de hecho, en el Hijo del Hijo; después penetra en el cuerpo humano.
Así, pues, encarnarlo resulta extraordinario. En modo alguno sería posible la Cristificación, si antes no lo encarnáramos.
Al MAGNÉS INTERIOR de la Alquimia le toca una gran labor cuando encarna: Debe eliminar de nosotros a los “Mercaderes del Templo”, tiene que sacrificarse espantosamente, convertirse en un Hombre entre los hombres, andar por la calle sin que nadie lo conozca; ser calumniado, odiado, humillado, etc.
Al HIJO DEL HOMBRE lo condenan tres clases de gentes: primera, los SACERDOTES del Templo, es decir, las Religiones de todas las épocas y los Devotos de todos los tiempos.
Segundo, lo condenan los ESCRIBAS, es decir, los intelectuales de su tiempo no lo aceptan.
Tercero, los ANCIANOS, las gentes llenas de experiencias, muy “juiciosas”, con muchas “virtudes”, ésas lo juzgan a través de su propio “lente psicológico”, lo mal entienden y le excomulgan…
Así que, hermanos, en realidad de verdad, el Hijo, el Chrestos encarnado, es odiado por las multitudes, odiado por los Sacerdotes, abominado por los Escribas y repudiado por los Ancianos.
No encaja, el Chrestos, dentro de los moldes humanos; por eso es rechazado.
El Chrestos es revolucionario por naturaleza, terriblemente rebelde, y está más allá del Bien y del Mal: No lo comprenden las Fuerzas del Bien, lo odian las Fuerzas del Mal; actúa en consonancia con eso que podríamos denominar, nosotros, “COMPRENSIÓN INDIVIDUAL PROFUNDA”…
Así que, mis caros hermanos, la Cristificación es básica, pero hay que ir conociendo el Camino, que resulta difícil al comienzo, trabajosísimo en el medio y espantosamente peligroso al final.
Quien intente Cristificarse, es posible que camine bien al principio, es posible que ande bien al medio, pero es posible que fracase, debido a las Fuerzas del Bien, o tal vez, por las Fuerzas del Mal (se puede fracasar por el Bien y se puede fracasar por el Mal; por eso es que muy raros son los que logran la Cristificación)…
En una Chimenea por allá, en Europa (en casa de un Alquimista), se encontraron tres granadas.
¿Qué representan las tres granadas? Representan las TRES PURIFICACIONES (por el Hierro y por el Fuego), por las cuales debe pasar todo aquél que intente llegar a la Cristificación.
Si ustedes toman una cruz, verán Tres Clavos de hierro y encima la palabra INRI (Ignis Natura Renovatur Integram: La Naturaleza es renovada incesantemente por el Fuego). Y los TRES CLAVOS de hierro, ¿qué significan? Las Tres Purificaciones, a base de Hierro y Fuego.
En la PRIMERA PURIFICACIÓN el Adepto tiene que trabajar, intensivamente, dentro del campo Esotérico Iniciático.
En la SEGUNDA PURIFICACIÓN, el Adepto debe trabajar, intensivamente, en las Esfera de la Luna, Mercurio, Venus, Sol, Martes, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.
En la TERCERA PURIFICACIÓN, el Adepto tiene, forzosamente, que pasar por la Iniciación de Judas, en la Luna Negra (he ahí las Tres Purificaciones)…
“Antes de que cante el Gallo –dijo el Cristo a Pedro–, me negarás tres veces”…
Primera Negación, PRIMERA PURIFICACIÓN el Iniciado debe bajar a los Mundos Infiernos, a trabajar con el Fuego y el Agua, origen de mundos, bestias, Hombres y Dioses; toda auténtica Iniciación Blanca, comienza por allí. Allí baja Marte a retemplar la espada, para conquistar el corazón de Venus; Hércules, para limpiar los Establos de Augias; Perseo, para cortar la cabeza de la Medusa con su Espada Flamígera.
En la SEGUNDA PURIFICACIÓN, el Adepto tiene que trabajar en los Mundos Infiernos, en las Esferas de Luna, Mercurio, Venus, Sol, Marte,
Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno; enfrentarse a todos los horrores del Cosmos, pasar más allá del AQUERONTE, pasar (en la Barca de Caronte) a la otra orilla; sufrir lo indecible, en el TRONO DE DITE, en la Ciudad maldita; vivir, por un tiempo, entre los condenados (he ahí los horrores).
Pero en la TERCERA PURIFICACIÓN, debe hacerle frente a horrores que ni remotamente sospecha. Cuando muchas veces les he dicho a ustedes, aquí, que la LUNA PSICOLÓGICA tiene dos aspectos: El que se conoce y el que no se conoce, el visible y el oculto. En el aspecto oculto de la Luna Psicológica, tenemos elementos que nunca aceptaríamos tener, y que solamente pueden ser disueltos mediante la Iniciación de Judas Iscariote.
Así, hermanos, una vez que el Adepto ha pasado por las Tres Purificaciones, a base de Hierro y Fuego, consigue la ASCENSIÓN DEL CHRESTOS dentro de sí mismos, la RESURRECCIÓN DEL LOGOS (íntimamente, dentro de lo Psicosomático, dentro de lo Místico-Sensorial, dentro de lo meramente Psíquico, o Psicológico y Trascendental); entonces queda convertido, dijéramos, en columna de Templo. Por eso dice el “Apocalipsis”: “Al que venciere, le haré columna del Templo de mi Dios, y no saldrá de allí”…
Convertirse uno en columna viva del Templo del Dios y no salir más: He ahí lo grandioso. De manera que es bueno que ustedes entiendan lo que es la Cristificación…
A los hermanos venezolanos, suramericanos, tengo que decirles lo siguiente: Por allá, en esos países del Sur, los hermanos gnósticos se preocupan mucho por las Iniciaciones, por Grados, por los Poderes, pero no se preocupan, en realidad de verdad, por negarse a sí mismos. Y el Gran Maestro dijo: “El que quiera seguirme, tome su Cruz, niéguese a sí mismo y sígame”…
No se preocupan, en los países de Suramérica, por la disolución del Ego. Esto me ha tenido bastante preocupado, porque me temo que vamos a tener una gran cosecha de HANASMUSSEN en Suramérica, con doble Centro de Gravedad.
Si aquellos hermanos se dedican exclusivamente a la transmutación, conseguirán la creación de los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, pero si no trabajan correctamente (eliminando el MERCURIO SECO, es
decir, los elementos psicológicos indeseables que en nuestro interior cargamos, obviamente fracasarán, se convertirán (repito) en Hanasmussen con doble Centro de Gravedad, y fallarán (lamentablemente). Uno podría crearse los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, pero si no elimina el Ego, no podría Cristificarse y la Cristificación es lo que cuenta.
Así, mis queridos hermanos, el SOL DE LA MEDIANOCHE, el Logos, nos invita a la Cristificación.
Necesitamos nosotros comprender que mediante el FUEGO VULCÁNICO LUNAR, podemos crear los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser; pero hay que ir más lejos, hay que crear las Tres Vestiduras de Gloria: La del Padre, la del Logos y la del Espíritu Santo. Eso no sería posible si no elimináramos, de sí mismos, todo el Mercurio Seco que en el interior llevamos. Cuando uno comprende esto, trabaja como es debido.
Incuestionablemente, mediante la transmutación del EXIOHEHAI (es decir, del Esperma Sagrado), elaboramos el MERCURIO de los Sabios. Este Mercurio, combinado con el AZUFRE (es decir, el Fuego), con la SAL SUBLIMADA asciende avasalladoramente por la médula espinal hasta el cerebro (es el AZOE, el INRI).
Incuestionablemente, el excedente de tal Azoe cristaliza en Octavas ascendentes. Con su Primera Cristalización, se forma en nuestro organismo el Cuerpo Astral. Uno sabe que tiene un CUERPO ASTRAL cuando puede usarlo, cuando puede caminar con él, cuando puede moverse…
Con la Segunda Cristalización (en una Segunda Octava vibrante, relacionada con las Siete Notas de la Gran Escala Musical), cristaliza el Cuerpo de la MENTE INDIVIDUAL. Uno sabe que posee una Mente Individual cuando puede usarla, cuando puede viajar con ella a través del espacio infinito, cuando puede aprehender o capturar todas las Verdades Cósmicas de la Naturaleza (por sí mismo y directamente).
Con la Tercera Cristalización (en una Tercera Octava relacionada con las notas Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si), viene a tomar forma en nosotros el CUERPO CAUSAL, el Cuerpo de la Voluntad Consciente. Obviamente, uno sabe que posee el Cuerpo de la Voluntad Consciente, cuando camina con él, cuando viaja con él a través del espacio.
El HOMBRE CAUSAL es el verdadero Hombre; todo lo demás es añadidura. El Mental, el Astral, el Físico, son Vestiduras; el Verdadero
Hombre es el Hombre Causal. Por eso es que el Chrestos, cuando quiere venir al mundo, ha de penetrar primero en el Hombre Causal, antes de penetrar en el Hombre Físico, o Físico-Psíquico-Mental.
El Hombre Causal, incuestionablemente, conoce las Leyes de Causa y Efecto. Cuando el Chrestos entra en el Hombre Causal, resplandece (en el Hombre Causal) el Hijo del Hijo; después, deviene entrando en el organismo humano. Todo eso hay que entenderlo, mis caros hermanos…
Indubitablemente, si alguien creara esos Cuerpos, se convertiría en Hombre, recibiría sus PRINCIPIOS ANÍMICOS Y ESPIRITUALES, y se transformaría en un Hombre Real. Pero una cosa es convertirse en Hombre y otra, muy distinta, elevarse a la estatura del Cristo. Para que el Cristo penetre en un Hombre, se necesita trabajar (intensivamente) con el Fuego y el Agua (repito: Origen de mundos, bestias, hombres y Dioses).
El Cristo, ya encarnado, en principio nace como criatura inocente y débil, pero conforme el tiempo va pasando, el Chrestos se va desarrollando y desenvolviendo dentro de lo Psicológico, dentro de lo Psicosomático, y también hasta dentro de lo Místico-Sensorial, y al fin, la GRAN OBRA se realiza.
El Chrestos tiene que eliminar todos los elementos indeseables que en nuestro interior cargamos (él sufre mucho, trabajando); debe vivir, dentro de nosotros, todo el DRAMA CÓSMICO, tal como está escrito en los Cuatro Evangelios.
Las multitudes piden su crucifixión: “¡Crucifixia –dicen las multitudes–, crucifixia, crucifixia!” Pero, ¿qué multitudes? Los Yoes, que en nuestro interior llevamos… Al fin lo aprehenden, lo capturan, lo llevan ante las autoridades de Pilatos, de Caifás, de Herodes, etc.
No olviden que tenemos TRES TRAIDORES dentro de nosotros mismos: El primero es el Demonio de la Mala Voluntad (CAIFÁS); el segundo es el Demonio de la Mente (PILATOS). Éste se lava las manos, se declara “inocente”, justifica sus peores errores, busca evasivas, etc. El tercero es el Demonio del Deseo (JUDAS ISCARIOTE). He ahí los Tres Traidores.
Contando desde abajo hacia arriba, tendríamos que enfrentarnos primero a Judas (el Demonio del Deseo), posteriormente a Pilatos (el Demonio
de la Mente) y por último a Caifás (el Demonio de la Mala Voluntad). Estos Tres Traidores son las TRES FURIAS.
Estos Tres Traidores, repito, están dentro de nosotros mismos, aquí y ahora; tienen distintas expresiones, están personificados por diversos Yoes Jerárquicos, dijéramos, dentro de nuestra psiquis.
El Chrestos tiene que desintegrar a los Tres Traidores. ¡Mas, cuánto ha de sufrir el Chrestos dentro de nosotros! Sus sufrimientos están escritos en los Cuatro Evangelios…
Que es amarrado a la columna, ¡es verdad! Que tiene que recibir cinco mil y más azotes, ¡cierto! Que es coronado con su corona de espinas, ¡nadie lo puede dudar! Que es herido, insultado, abofeteado, ¡también es muy cierto! Los Tres Traidores lo juzgan: Pilatos ordena que se le azote (“Ecce Homo”, dice Pilatos; “he ahí al Hombre”). Sufre lo indecible (el Chrestos, el Logos) cuando se encarna.
De manera que el sufrimiento del Chrestos no es exclusivo de hace 1976 años, no es algo meramente histórico. El tiene que pasar por todo su VÍA CRUCIS cada vez que viene al mundo; cada vez que se encarna ha de sufrir el Señor lo indecible; y al fin, es crucificado en el Mundo de las Causas Naturales, donde las multitudes le vituperan.
Posteriormente, yace dentro de su SANTO SEPULCRO, y por último, terminada la Tercera Purificación, se levanta de entre su Sepulcro de Cristal para resucitar en el hombre y trabajar por la Humanidad.
El Chrestos, resurrecto en el Hombre, devela los Misterios; enseña no solamente a los Exteriores, sino a los Exteriores de los exteriores, y no sólo a los Interiores de cada cual, sino a los Interiores de los interiores.
El Logos, cada vez que resucita en un Hombre, realiza alguna obra portentosa (así está escrito y así es). Él tiene que instruir a los Siete y a los Doce (a las Doce Potestades), y a los Veinticuatro Ancianos, y a los Setenta y dos, y a los Cuatro, etc., etc., etc.
En el Esoterismo Crístico se cita a los DOCE APÓSTOLES. ¿Cuáles son? En el Evangelio están; pero, realmente, esas DOCE POTESTADES son doce partes del Ser de cada uno de nos.
Quienes piensen que los Doce Apóstoles son doce personajes meramente históricos, están totalmente equivocados. Resulta que los Doce, son doce partes del Ser de cada uno de nosotros.
Yo, por mi parte, siento gran respeto, infinita veneración por SANTIAGO EL MAYOR. No hablo por el Santiago histórico, de hace unos cuantos miles de años; no estoy refiriéndome a él.
Repito: Siento gran admiración por el Santiago Interior, que no es otra cosa sino el MERCURIO DE LOS SABIOS.
Bien sabemos que el Mercurio de los Sabios, es el Alma Metálica del Esperma Sagrado, el Exiohehai. Fabricar el Mercurio fue un secreto siempre, nunca fue divulgado; los Alquimistas callaron…
Muchas personas comienzan a trabajar en la Gran Obra y lo hacen sin cuidado, sin saberlo hacer. Téngase en cuenta que el “Génesis” nunca se equivoca: “Separó Dios las aguas de las aguas” (las AGUAS SUPERIORES, hubo de separarlas de las AGUAS INFERIORES). Es con las Aguas Superiores con las que hay que laborar el Mercurio de los Sabios.
Esas Aguas Superiores son NEGRAS al principio y están representadas por el CUERVO NEGRO.
Se vuelven BLANCAS después, mas de inmediato no son inmaculadas: Deben pasar por algunos cambios, deben volverse viscosas, blancuzcas, pesadas, antes de ser blancas y puras. Y por último se tornan AMARILLAS (el Mercurio es Amarillo). Cuando las Aguas se han vuelto Amarillas, pueden ser fecundadas por el Azufre.
En Alquimia, cuatro animales tipifican estas operaciones Alquimistas: La primera es el CUERVO NEGRO, que representa a las Aguas Negras; la segunda, la PALOMA BLANCA, que representa a las Aguas Blancas; la tercera, el ÁGUILA AMARILLA, que representa al Mercurio Amarillo, y la cuarta, el FAISÁN ROJO, que representa a las Aguas fecundadas por el Azufre (es decir, el Fuego).
Cuando las Aguas son fecundadas por el Fuego, inician su ascenso, a lo largo de la espina dorsal; entonces se dice que el Iniciado ha despertado el KUNDALINI, el FUEGO.
Este Kundalini es una mezcla de Sal, Azufre y Mercurio, y asciende por la espina dorsal hasta el cerebro. Su excedente cristaliza, como ya dije a ustedes, en los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser.
Así, mis queridos hermanos, es como entra uno a trabajar en la creación de los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, que lo convierten a uno en un Hombre real, en un Hombre verdadero.
Pero si quiere uno pasar más allá de un simple Hombre, si quiere Cristificarse, indubitablemente necesitará eliminar la totalidad del Mercurio Seco, es decir, todos los elementos indeseables que en nuestro interior cargamos (eso es fundamental).
Ahora bien, vean ustedes la importancia del Mercurio: Cómo sirve para la cristalización de los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser en nosotros (que es, repito, el Alma Metálica del Esperma).
Ese Mercurio es el mismo SANTIAGO, el Apóstol Santiago dentro de nosotros mismos.
Santiago es representado con una concha en su sombrero, semejante a una estrella reluciente.
Ya sabemos nosotros que la Estrella de siete puntas tipifica a los Hijos del Sol. Lleva un Cayado, una Vara o Báculo, símbolo de la espina dorsal del Adepto, y una Calabaza, conteniendo el Agua de la Vida. También lleva en sus manos el “Apocalipsis”, que es el libro de la Sabiduría, donde están todas las Reglas de la Alquimia, toda la Ciencia de los Alquimistas Medievales…
Ahora comprenderán ustedes por qué siento tanta admiración por el BENDITO PATRÓN DE LA GRAN OBRA. Pero él no está fuera de nosotros mismos, sino dentro de nosotros (Santiago el Mayor).
También está (dentro de nosotros) PEDRO, que nos enseña todo el trabajo en la Gran Obra.
Pero no hay duda que la principal enseñanza, sobre la Gran Obra, se recibe a través de Santiago. El Padre de todas las Luces, a través de Santiago, nos hace saber la Ciencia Trascendental de la Gran Obra.
Está JUAN en nosotros: El Verbo, la Palabra que subyace oculta en el fondo del Arca, aguardando el instante precioso de ser despertada.
Está también (en nosotros) MARCOS, quien cuida de la UNCIÓN GNÓSTICA Por eso es que nosotros, al asistir al Rito, debemos con agrado llevar a nuestros labios el Pan y el Vino de la Transubstanciación.
Ese Pan se carga, mediante el Rito, con los Átomos Crísticos, Solares. Ese Vino también se llena de Átomos Crísticos de altísimo voltaje, y al recibir la UNCIÓN GNÓSTICA, el Pan y el Vino, penetran en nuestro estómago y los Átomos Crísticos se difunden por todo nuestro organismo. Ellos nos ayudan, ellos nos inspiran, ellos nos auxilian…
El Pan y el Vino resultan extraordinarios para la Cristificación; siempre hace falta venir aquí, a recibir la UNCIÓN GNÓSTICA, porque todos nosotros necesitamos de los Átomos del Cristo Cósmico. Todos nosotros estamos pesados, torpes; necesitamos un auxilio especial, y ése nos lo puede dar el Chrestos, en cada átomo que llevemos al interior de nuestros cuerpos.
Al recibir la Unción, debemos hacerlo con infinita veneración, con gran respeto, con profundo amor. No olviden ustedes que el Pan, en sí mismo, representa al MERCURIO DE LOS SABIOS; no olviden ustedes que el Vino representa, en sí mismo, al AZUFRE, es decir, al FUEGO.
Que nosotros necesitamos libertar el Azufre de entre sus prisiones, ¡es verdad! Que nosotros necesitamos de las distintas operaciones aritméticas del Mercurio, ¡es cierto! Separar los distintos elementos, unos de otros: Los elementos superiores, hay que separarlos de los Inferiores. Los elementos inferiores de las Aguas de la Vida, deben tornarse claros, preciosos; los elementos superiores de esas Aguas deben, al fin y al cabo, mezclarse con el Fuego.
Todo esto son procesos de trabajo, de Esoterismo, de gran industria: Separar lo Superior de lo Inferior. Hay que subir y volver a bajar, y volver a subir y volver a bajar, para tomar el Poder de lo de arriba y de lo de abajo, y así convertirnos en Reyes de todo lo creado… “Sube de la Tierra al Cielo (dice Hermes Trismegisto) y vuelve a bajar, y de nuevo torna a subir y otra vez a bajar, y así tendrás el Poder sobre todas las cosas”… “Separarás lo Superior de lo Inferior, con gran industria”… Les estoy mostrando a ustedes el camino que lleva a la Cristificación.
No dejen ustedes de asistir siempre a la UNCIÓN Es preferible que el vino sea de uva pura. Por estos tiempos no se justifica que nosotros tengamos aquí, en la UNCIÓN GNÓSTICA, jugo de ése que venden en las farmacias; eso señala, indica falta de amor en los hermanos. Por estos tiempos abunda la uva; nosotros podemos beber el jugo de la vid, la uva pura.
Obsérvese cómo actúa la Fuerza del Chrestos en los ventisqueros, cómo penetra hasta la cepa, cómo hace crecer el tallo (la vid) y al fin toda esa Fuerza Logoica queda encerrada en la uva.
El Sacerdote, en estado de éxtasis, percibe la Substancia del Chrestos en el Vino y la desliga para que actúe dentro del organismo. El Sacerdote, en estado de éxtasis, percibe la Fuerza Crística en el Pan, en el trigo; él desliga esa Fuerza, para que actúe dentro del interior del organismo humano. De manera que, cuando uno recibe el Pan y el Vino de la Transubstanciación, lleva a su interior Átomos Crísticos de altísimo voltaje que le auxiliarán, le ayudarán, eficientemente, en este trabajo…
INRI (Ignis Natura Renovatur Integram). No olviden pues mis queridos hermanos, lo que es el Fuego. Chrestos es el Fuego del fuego, la Llama de la llama, la Signatura Astral del Fuego.
¿Quién conoce el MISTERIO DEL FUEGO? ¿Quién lo ha revelado? Realmente, el Fuego es algo que continúa siendo un enigma.
Si nosotros (dijéramos) rastrillamos un cerillo, con el frotamiento veremos el Fuego. Muchos dirán: “¡Producto de la combustión!”. No es eso. ¿Quién hizo mover al cerillo? Fue necesario que tuviéramos Fuego en la sangre, en las venas (Energía), para que el cerillo pudiera ser rastrillado, frotado; entonces apareció el Fuego.
¿Y por qué apareció? ¿Producto de la combustión? ¡Absurdo! Al contrario, la combustión es un producto del Fuego (allí estaba encerrado, latente); bastó que se le quitara, dijéramos, la envoltura en que estaba para que surgiera. No tiene un principio, no tiene un fin.
Las criaturas vienen al mundo por el Fuego, y se van (terminada la vida), cuando cesa el Fuego. Se desenvuelven, se reproducen por el Fuego; dejan de existir cuando el Fuego se retira.
La ESENCIA que en nuestro interior cargamos (enfrascada, desgraciadamente, entre tantos elementos psíquicos indeseables), es Fuego vivo. Cuando los distintos ingredientes, entre los cuales se haya enfrascada, son destruidos, queda en nuestro interior la Esencia libre, convertida en una Bola de Fuego (ese Fuego es el Fuego del Chrestos, del Logos).
La SIGNATURA ASTRAL DEL FUEGO es lo que cuenta, y ése es el Chrestos. Si golpeamos a una roca con un eslabón, veremos saltar el Fuego (allí está el Fuego vivo). Es el Logos, el Chrestos; el Chrestos está crucificado en esta Gran Creación. Es el Fuego, el Fuego Cósmico; pero no el Fuego común y corriente, sino el Fuego del fuego, la Llama de la llama,
la Signatura Astral del Fuego. Ese Fuego arde, incesantemente, en todo lo que es, en todo lo que ha sido, en todo lo que será (es el INRI).
Mucho se ha hablado sobre El Cristo; se han escrito enormes volúmenes, tratando de explicar al Cristo, y la Gnosis lo explica con cuatro letras que ven ustedes ahí, sobre esa cruz tosca de madera: INRI. Eso es El Cristo: INRI, es decir, Fuego, Fuego Solar, Fuego que arde en toda la Creación…
“Y el día del Señor vendrá, como ladrón en la noche, cuando menos se aguarde”… ¿Qué se quiere decir con eso? Que arderá el Fuego, en toda esta Naturaleza; todo esto va a ser quemado con Fuego (es el Chrestos), el Chrestos tiene que quemar con Fuego todo esto, para que surja una EDAD
DE ORO.
El Chrestos mismo, es el Fuego. Surgirá la Edad de Oro, después de que todo haya sido consumido por el Fuego Viviente y Filosofal.
Con la presencia de Hercólubus, esto que estoy diciendo se convertirá en un hecho. Él atraerá, hacia la superficie, al fuego, al fuego líquido que dentro del interior de la Tierra existe, y brotarán volcanes por doquiera, que vomitarán fuego y lava, que reventarán parte de la corteza geológica, vomitando la totalidad del fuego. Correrán los ríos de fuego por todas partes, quemando todo; por eso se ha dicho que “el Señor vendrá como ladrón en la noche”, cuando menos se aguarde. He ahí una tremenda realidad…
Bien, mis caros hermanos, ahora doy libertad para que cada cual pregunte lo que tenga que preguntar, diga lo que tenga que decir. A ver, hermano…
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Estudiante. Yo entendí, Maestro.
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Maestro. ¡Maravilloso! ¿Qué otro hermano tiene algo que decir? Que ninguno se quede con dudas, deben preguntar. Recuerden ustedes que Parsifal no llegó a ser Rey del Grial, la primera vez, porque no preguntó el porqué de los dolores de Amfortas… Habla, hermano…
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Estudiante. Maestro, ¿en qué forma se oponen las Fuerzas del Bien, en el camino de una persona que busca la Cristificación?
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Maestro. Aclaro: El Cristo está más allá del Bien y del Mal. Obviamente, todavía ustedes tienen que depender de las Fuerzas del Bien y del Mal. Si ustedes quisieran, en este momento, pasar más allá del Bien y del
Mal, pues “no más” no pueden todavía. Pero un día llegará en el que ustedes pasarán más allá de las Fuerzas del Bien y de las Fuerzas del Mal; entonces comprenderán mis palabras.
Hoy, todavía, no están preparados para eso. Hoy tienen ustedes que marchar junto a las Fuerzas del Bien, pero sí tienen que ir empezando por volverse más comprensivos, de los Yoes del Bien, porque los Yoes del Bien no saben hacer el bien. Por ejemplo: Alguien viene y nos pide una limosna (se trata de un marihuanero). Un Yo del Bien, dentro de nosotros, mete la mano a la bolsa y le da la limosna; cree haber hecho obra buena, cuando ha hecho obra mala (esos centavos van a servir para marihuana)…
Un Yo del Bien en nosotros, condolido por alguien (por un borracho), le da una moneda para que el borracho vaya a beber al Bar. Y casi siempre, los Yoes hacen el bien cuando no deben hacerlo (y no saben hacerlo).
Son esos Yoes del Bien, los FARISEOS HIPÓCRITAS que todos los pobres “animales intelectuales” cargan en su interior (cada uno de nosotros tiene el Yo Fariseo). Él no habla sino de cosas santas, es muy bueno, buenísimo. Sin embargo, ya ven ustedes, es como los sepulcros blanqueados: “Por fuera están muy hermosos, pero por dentro están llenos de huesos y toda clase de podredumbre”…
Los Fariseos hipócritas, “lo del plato y del vaso cuidan, y asean mucho por fuera, aunque por dentro estén todos sucios” (y no hay quien no tenga el Yo Fariseo)… Sí, el Yo Fariseo es un prototipo del Bien, en cada uno de nosotros: Muy buenecito, muy servicial, pero condena al Cristo, lo condena cada vez que el Cristo viene al mundo. ¡He dicho!
Samael Aun Weor
La imaginación creadora es muy poderosa. Imagina una montaña con una puesta de sol. Imagina que en esta montaña hay una cruz, y que los rayos del sol, detrás de la cruz, llegan a tu plexo solar. Sienta que los rayos solares penetran por tu plexo en tu cuerpo entero. Bien concentrado en esta imagen, el cuerpo relajado, bañado por los rayos del Astro Rey, harás la vocal U durante varios minutos.
Después, siempre en un estado de semisueño, te concentrarás ahora en lo que sabes del Cristo Cósmico, con el fin de pasar el Conocimiento al corazón, es decir, pensando sin pensar, simplemente permaneciendo receptivo al Cristo Cósmico, uniéndote con su presencia en todo lo que existe. Debes dirigir tus pensamientos, tus emociones y tus intenciones hacia el Cristo Cósmico, sin dejar de ser sereno, pasivo, receptivo... en estado de sublime contemplación.
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