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Ciclo A · Clase 6 de 22

El Recuerdo de Sí Mismo

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CÓMO HACER LA LUZ DENTRO DE NOSOTROS

Moisés dijo en el “Génesis”: “¡Hágase la Luz, y la Luz fue hecha!”… Esto no es algo que corresponde a un pasado remotísimo, ¡no! Este tremendo Principio, que se estremecía con el primer instante, no cambia de tiempo jamás, es tan eterno como toda Eternidad; debemos tomarlo como una cruda realidad de instante en instante, y de momento en momento…

Recordemos nosotros a GOETHE, el gran Iniciado Alemán; antes de morir sus últimas palabras, fueron: “¡Luz, más Luz!”…, y murió (entre paréntesis, Goethe está ahora reencarnando en Holanda, tiene cuerpo físico; pero esta vez, no tiene cuerpo físico masculino, ahora tiene cuerpo físico femenino, y está casado con un Príncipe holandés; ahora es una dama holandesa de alta alcurnia; es muy interesante eso, ¿verdad?).

Bueno, continuando hacia adelante con lo que hemos empezado, esto de HACER LA LUZ es importantísimo, porque mientras uno viva en Tinieblas, anhela uno la Luz; está ciego. La persona que está metida en un socavón, entre las tinieblas, en un subterráneo, lo que más anhela es luz…

Bueno, la ESENCIA es lo más digno, lo más decente que tenemos en nuestro interior; ella deviene originalmente de la Vía Láctea, allí resuena la nota musical LA; pasa luego al Sol, con la nota SOL, y viene luego a este Mundo Físico con la nota MI…

Es bella la Esencia, es, dijéramos, una fracción del PRINCIPIO HUMANO-CRÍSTICO de uno, que es el ALMA HUMANA, ¿no? Que normalmente mora en el Mundo Causal. Por eso, con justa razón, se dice de la “Esencia-Crística” o de la “Conciencia-Crística”; y se dice que nuestra Conciencia en Cristo podrá ser salvada, etc., etc.

Todo eso es cierto, todo eso es verdad; pero lo grave de nuestra Conciencia, de nuestra Esencia, es que siendo tan preciosa, poseyendo Dones tan maravillosos, Poderes naturales tan preciosos, está metida, pues, entre todos esos elementos indeseables, subjetivos, que desafortunadamente cargamos en nuestro interior. Es decir, está medida (hablando en síntesis), entre un calabozo…

Ella QUIERE LA LUZ, pero, ¿cómo? ¡La anhelamos; no hay quien no anhele la Luz! A no ser que ya esté demasiado perdido, pues, cuando uno tiene alguna aspiración, desea la Luz…

Así pues, tiene uno que hacerla; y esto de “hacer la Luz” es muy grave, porque implica destruir los receptáculos o calabozos (o hablando en síntesis, el antro negro donde está metida), para rescatarla, liberarla, extraerla de ahí, a fin de quedar uno como debe quedar: Como una persona iluminada, como un verdadero “Vidente”, como un verdadero Ser Luminoso; gozar de esa plenitud que por Naturaleza nos corresponde y a la que tenemos verdaderamente derecho.

Pero lo que sucede es que se necesita de un heroísmo, o de una serie de actos de heroísmo tremendos para poder libertar nuestra Alma, para poderla sacar del calabozo donde está metida, para podérsela robar a las Tinieblas.

Esto que estoy diciendo, pues, sería interesante que ustedes lograran comprenderlo de verdad, conscientemente, porque podría hasta darse el caso de que escuchando, no escucharan; o no vivieran, dijéramos, el sentido de la palabra que estoy diciendo. Hay que saber valorar estas palabras, para entender, pues, lo que estoy afirmando…

RESCATAR EL ALMA, sacarla de entre las Tinieblas, es hermoso, pero no es fácil; lo normal es que permanezca prisionera. Y no podrá uno gozar de una Iluminación auténtica, en tanto la Esencia, la Consciencia, el Alma, esté allí embotellada, esté prisionera; eso es lo grave…

Entonces se necesita, forzosamente, destruir, desintegrar heroicamente, con un HEROÍSMO SUPERIOR al de Napoleón en sus grandes batallas, o superior al de Morelos en su lucha por la libertad, etc.; heroísmo inigualable, para poder libertar la pobre Alma, sacarla de entre las Tinieblas, se necesita ante todo (como les decía en la pasada ocasión aquí a los nuestros hermanos)!…de conocer, pues, las técnicas, los procedimientos que conduzcan a la destrucción de esos “elementos” donde el Alma está embotellada, prisionera, para que venga la Iluminación.

Ante todo, hay que empezar por comprender la necesidad de SABER OBSERVAR. Nosotros estamos, por ejemplo, aquí sentados, todos, en estas sillas; sabemos que estamos sentados, pero nosotros no hemos observado estas sillas.

En el primer caso, tenemos el conocimiento de que estamos sentados en las mismas, pero observarlas ya es algo distinto. En el primer caso, hay

una, dijéramos…, hay un conocimiento, pero no la observación. La observación requiere una concentración especial: Observar de qué están hechas, y luego entrar en Meditación, descubrir sus átomos, sus moléculas… Esto requiere ya, dijéramos, una ATENCIÓN DIRIGIDA…

Saber que uno está sentado en una silla, es una ATENCIÓN NO DIRIGIDA, una Atención Pasiva; pero observar la silla, ya sería una Atención Dirigida.

Así también, nosotros podemos pensar mucho en nosotros mismos, mas esto no quiere decir que estemos observando nuestros propios pensamientos; observarlo es distinto, es diferente…

Vivimos en un mundo de emociones Inferiores, cualquier cosa nos produce emociones de tipo inferior, y sabemos que las tenemos; pero una cosa es saber que uno se encuentra en un estado negativo, y otra cosa es observar el estado negativo en que se encuentra, que es algo completamente diferente…

Veamos, por ejemplo, en cierta ocasión, un caballero le manifestó a un psicólogo, le dijo:

Bueno, yo siento antipatía por determinada persona –y le citó el nombre y apellidos–. El psicólogo le contestó:

Obsérvela, observe usted a esa persona. Respondió nuevamente el interrogador, le dijo:

¿Pero, yo para qué voy a observarlo, si le conozco?

Sacó como conclusión, el psicólogo, que aquél no quería observar, que conocía pero no observaba; CONOCER ES UNA COSA Y OBSERVAR ES OTRA cosa muy diferente: Uno puede conocer que tiene un pensamiento negativo, pero eso no significa que lo está observando; sabe que se encuentra en un estado negativo, pero no ha observado el estado negativo…

En la vida práctica, vemos nosotros que dentro de nosotros hay muchas cosas que deberían causarnos vergüenza: Comedias ridículas, cuestiones interiores, protestas, pensamientos morbosos, etc.; pero saber que se tienen, no es haberlos observado.

Alguien puede decir: “Sí, en este momento tengo un pensamiento morboso”; pero una cosa es saber que lo tiene y otra cosa es observarlo, que

es totalmente diferente.

Así pues, si uno quiere llegar a eliminar tal o cual elemento psicológico indeseable, primero que todo, tiene que aprender a observar con el propósito de obtener un cambio; porque, ciertamente, si uno no aprende a AUTOOBSERVARSE, cualquier posibilidad de cambio se hace imposible…

Cuando uno aprende a Autoobservarse, se desarrolla en uno mismo el sentido de la Autoobservación. Normalmente este sentido está atrofiado en la raza humana, está degenerado, pero a medida que lo usamos, se va desenvolviendo y desarrollando.

Como primer punto de vista, venimos a evidenciar a través de la Autoobservación de que aún los pensamientos más insignificantes, o las comedias más ridículas que interiormente se suceden y que nunca se exteriorizan, no son propias, son creadas por otros: Por los Yoes.

Lo grave es identificarse uno con esas comedias, con esas ridiculeces, con esas protestas, con esas iras, etc., etc. Si uno se identifica con cualquier extremo inferior de esos, coge más fuerza el Yo que los produce, y así, cualquier posibilidad de eliminación se hace cada vez más difícil. De manera que la observación es vital cuando se trata de provocar un cambio radical en nosotros…

Los distintos Yoes que viven en el interior de nuestra psiquis, son muy astutos, muy sagaces; apelan muchas veces al “rollo” ése de recuerdos que cargamos en el Centro Intelectual…

Supongamos que uno en el pasado, estuvo fornicando con cualquier otra persona del sexo opuesto, y que está insistiendo, o no, en eliminar la lujuria; entonces el Yo de la lujuria apelará, se apoderará del CENTRO DE LOS RECUERDOS, del Centro Intelectual; agarrará allí, dijéramos, el “rollo” de los recuerdos, de escenas de lubricidad y las hará pasar por la fantasía de la persona, y él se vigorizará más, se hará cada vez más fuerte.

Por todas estas cosas, ustedes deben ver la necesidad de la Autoobservación; no sería posible pues, un cambio de verdad, radical y definitivo, si no aprendemos a observarnos…

Conocer no es observar; pensar tampoco es observar. Muchos creen que pensar en sí mismo es observar y no es así. Uno puede estar pensando

en sí mismo, y sin embargo, no se está observando; ¡es tan distinto pensar en sí mismo a observar, como la sed lo es al agua, o como el agua a la sed!

Obviamente, no debe uno identificarse con ninguno de los Yoes. Para observarse, uno tiene que DIVIDIRSE ENTRE DOS, en dos, en dos mitades: Una parte que OBSERVA y otra parte que es OBSERVADA. Cuando la parte que observa ve las ridiculeces y necedades de la parte observada, hay posibilidad de un cambio…de descubrir (supongamos el “Yo” de la ira)…que ese Yo no somos nosotros, que él es él; podríamos exclamar: “¡Ello tiene ira; yo no tengo ira, ¡ello! Ello debe morir, voy a trabajarlo para desintegrarlo”…

Pero si uno se identifica con él y dice: “¡Yo tengo ira, estoy furioso!”, cobra más fuerza, se hace cada vez más vigoroso, y entonces, ¿cómo lo va a disolver, de qué manera? No podría, ¿verdad?

De manera que no debe identificarse con ese Yo, ni con su rabieta, o con su tragedia, porque si uno se identifica con su creación, pues, termina viviendo en esa creación también; y eso es absurdo.

A medida que uno va trabajando sobre sí mismo, se va ahondando cada vez más en las cuestiones de la Autoobservación, se va haciendo cada vez más profundo; en esto no debe dejar de observarse ni el más insignificante pensamiento; cualquier deseo, por pasajero que sea, cualquier reacción, debe ser un motivo de observación, porque cualquier deseo, cualquier reacción, cualquier pensamiento negativo, proviene de tal o cual Yo.

Y si queremos nosotros FABRICAR LA LUZ, LIBERAR EL ALMA, ¿vamos a permitir nosotros que continúen existiendo esos Yoes? ¡Sería absurdo!

Pero, si es Luz lo que nosotros queremos, si de verdad estamos enamorados de la Luz, tenemos que desintegrar los Yoes, no queda más remedio que volverlos polvo. Y no podríamos volver polvo a lo que no hemos observado; entonces necesitamos saber observar.

En todo caso, tenemos también que cuidar la CHARLA INTERIOR, porque hay muchas Charlas Interiores negativas, absurdas; conversaciones íntimas que jamás se exteriorizan; y naturalmente, necesitamos corregir esa Charla Interior, aprender a guardar silencio: “Saber hablar cuando se debe

hablar; saber callar cuando se debe callar” (esto es Ley, no solamente para el Mundo Físico, para el Mundo Exterior, sino también para el Mundo Interior).

Estas Charlas Interiores negativas, mas tarde, se vienen a exteriorizar físicamente; por eso es que es tan importante eliminar la Charla Negativa interior, porque perjudica (hay que aprender a guardar el SILENCIO

INTERIOR)…

Normalmente se entiende por “Silencio Mental”, cuando uno vacía la Mente de toda clase de pensamientos, cuando uno logra la quietud y el silencio de la Mente a través de la Meditación, etc.

Pero hay otra clase de Silencio: Supongamos que se presenta ante nosotros un caso de juicio crítico, con relación a un semejante, y sin embargo, mentalmente guardamos silencio, no juzgamos, no condenamos; nos callamos tanto externamente como internamente; en este caso, pues, hay Silencio Interior.

Los hechos de la vida práctica, al fin y al cabo, deben mantenerse en íntima correspondencia con una CONDUCTA INTERIOR PERFECTA. Cuando los hechos de la vida práctica concuerdan con una Conducta Interior perfecta, es señal de que ya vamos nosotros creando, en sí mismo, el famoso Cuerpo Mental.

Si ponemos las distintas partes de un radio de esos o de una grabadora de ésas, por ejemplo, sobre una mesa, pero no sabemos nada de electrónica, pues tampoco podremos captar las distintas vibraciones “insonoras” que pululan en el Cosmos; pero si mediante la COMPRENSIÓN unimos las distintas partes, tendremos el radio, tendremos el aparato que puede captar los sonidos que de otra forma no captaríamos.

Así también, las distintas partes de estos estudios, de este trabajo, se van complementando entre sí, para venir a formar un cuerpo maravilloso, el famoso Cuerpo de la Mente. Este Cuerpo nos permitirá captar mejor todo lo que dentro de nosotros mismos existe y desarrollará en nosotros (más), el sentido de la Autoobservación Íntima; y eso es bastante importante.

Así pues, el objeto de la observación es realizar un cambio dentro de nosotros mismos, promover un cambio verdadero, efectivo…

Una vez que nos hemos puesto, dijéramos, diestro en la Observación

de sí mismos, entonces viene el proceso de ELIMINACIÓN. De manera que hay, propiamente, tres pasos en esta cuestión:

Primero, la Observación; segundo, el Juicio Crítico, y tercero, que ya es propiamente la Eliminación de tal o cual Yo psicológico.

Al observar un Yo, debemos ver cómo se comporta en el Centro Intelectual, de qué manera, y conocerle todos sus “juegos” con la Mente; segundo, en qué forma se expresa a través del sentimiento, en el corazón; y lo tercero, descubrir su modo de acción en los Centros Inferiores (Motor, Instintivo y Sexual).

Obviamente, en el sexo, un Yo tiene una forma de expresión, en el corazón tiene otra forma, en el cerebro otra. En el cerebro, un Yo se manifiesta a través de la cuestión intelectual: Razones, justificaciones, evasivas, escapatorias, etc., etc., etc.; en el corazón como un sufrimiento, como afecto, como un Amor aparentemente muchas veces (cuando es cuestión de lujuria), etc., etc.; y en los Centros Motor-Instintivo-Sexual, tiene otra forma de expresión (como acción, como instinto, como impulso lascivo, etc., etc.).

Por ejemplo, citemos un caso concreto: Lujuria. Un Yo de lujuria, ante una persona del sexo opuesto, en la Mente puede que se manifieste con pensamientos constantes; podría manifestarse en el corazón como un afecto, como un Amor aparentemente puro, limpio de toda mancha, hasta tal grado, que podría uno perfectamente justificarse y decir: “Pero bueno, yo no siento lujuria por esta persona, yo lo que estoy sintiendo es Amor”…

Pero si uno es observador, si le pone mucho cuidado a su máquina y observa al Centro Sexual, viene a descubrir que en el Centro Sexual hay cierta actividad ante esa persona; entonces viene a quedar evidenciando que no hay tal afecto, o el Amor, dijéramos, no hay tal Amor por esa persona, sino que lo que hay es lujuria…

Pero, vean cuán fino es el delito: La lujuria puede perfectamente disfrazarse, en el corazón, con el Amor, componer versos, etc., etc., pero es Lujuria Disfrazada…

Si uno es cuidadoso y OBSERVA ESOS TRES CENTROS de la máquina, puede evidenciar que se trata de un Yo; y ya descubriendo que se trata de un Yo, habiéndole conocido sus “manejos” en los Tres Centros (o

sea, en el Intelectual, en el Corazón y Sexo), entonces procede una a la Tercera Fase. ¿Cuál es la Tercera Fase? ¡La EJECUCIÓN! Es la fase final del trabajo: ¡Ejecución!

Entonces tiene uno que apelar a la ORACIÓN EN EL TRABAJO. ¿Qué se entiende por “Oración en el Trabajo”? La Oración en el Trabajo debe ser hecha sobre la base de la ÍNTIMA RECORDACIÓN DE SÍ

MISMO…

En alguna ocasión dijimos que hay Cuatro Niveles de Hombres, o CUATRO ESTADOS DE CONCIENCIA, para ser más claro. Un Primer Estado de Consciencia es el del sueño profundo e inconsciente de una persona, de un Ego que dejó el cuerpo dormido en la cama, pero deambula en el Mundo Molecular en “estado de coma” (es el Estado Inferior).

Un Segundo Estado de Consciencia es el del soñador que ha regresado a su cuerpo físico, y que cree que está en Estado de Vigilia; en este caso sus sueños continúan. Sólo que con el cuerpo físico en Estado de Vigilia. Es más peligroso este tipo segundo de soñador, porque puede matar, puede robar, puede cometer crímenes de toda especie; en cambio, en el primer caso, el soñador es más infrahumano, no puede hacer nada de estas cosas.

¿Cómo podría hacerlo, cómo podría hacer daño? Cuando el cuerpo está pasivo para los sueños, la persona no puede ocasionar daños a nadie en el Mundo Físico; pero cuando el cuerpo está activo para los sueños, la persona puede hacer mucho daño en el Mundo Físico; por eso es que las Sagradas Escrituras insisten en la “necesidad de DESPERTAR”…

Si una persona, si estos dos tipos de personas (los que se encuentran, dijéramos, en Estado de Inconsciencia profunda o aquellos que siguen soñando y tienen su cuerpo activo para los sueños), hacen oración, pues de semejantes dos Estados tan infrahumanos, no pueden resultar sino Estados Negativos: La Naturaleza responde…

Por ejemplo: Un inconsciente, UN DORMIDO HACE ORACIÓN para consumar un negocio, pero puede que sus Yoes, que son tan innumerables, no estén de acuerdo con lo que él está haciendo; porque es tan sólo uno de los Yoes el que está haciendo la oración, y los otros no han sido tenidos en cuenta; a los otros puede que no les interese tal negocio, que no estén de acuerdo con esa oración y pidan en la oración exactamente lo

contrario para que ese negocio fracase, porque no están de acuerdo; como los otros son mayorías, la Naturaleza contesta con sus Fuerzas, con un aflujo de Fuerzas y viene el fracaso del negocio; eso es claro.

Entonces, para que la ORACIÓN tenga un valor efectivo en el trabajo sobre uno mismo, pues tiene uno que colocarse EN EL TERCER ESTADO DE CONCIENCIA, que es el de la Íntima Recordación de sí mismo, es decir, de su propio Ser…

Sumergido en Meditación profunda, concentrado en su DIVINA MADRE Interior, le suplicará que elimine de su psiquis (que aparte y elimine de su psiquis)…aquel Yo que quiere desintegrar.

Puede que la Madre Divina en ese momento actúe, decapitando tal Yo, pero no con eso se ha hecho la totalidad del trabajo; la Madre Divina no lo va a desintegrar instantáneamente todo. Habrá necesidad, si no SE DESINTEGRA todo, de tener paciencia; EN SUCESIVOS TRABAJOS, a través del tiempo, lograremos que tal Yo se desintegre lentamente, que vaya perdiendo su volumen, de tamaño…

Un Yo puede ser espantosamente horrible, pero a medida que va perdiendo volumen, se va embelleciendo; después tiene la apariencia de un niño, y por último, se vuelve polvo. Cuando ya se ha vuelto polvo, la Consciencia que estaba medida, embotellada, embutida dentro de ese Yo, queda liberada; entonces la Luz habrá aumentado, es un porcentaje de Luz que queda libre; así procederemos con cada uno de los Yoes…

El trabajo es largo y muy duro; muchas veces cualquier pensamiento negativo, por insignificante que éste sea, tiene por fundamento un Yo antiquísimo. Ese pensamiento negativo que llega a la Mente, nos indica que de hecho, hay un Yo detrás de ese pensamiento y que ese Yo debe ser extirpado, erradicado de nuestra psiquis.

Hay que estudiarlo, conocerle sus “manejos” y ver cómo se comporta en los Tres Centros: en el Intelectual, en el Emocional (y hablando en síntesis), en el Motor-Instintivo-Sexual; ver de qué manera trabaja en cada uno de éstos Tres Centros; de acuerdo con su comportamiento, uno lo va conociendo…

Cuando uno ha desarrollado el sentido de la Autoobservación, viene a evidenciar, por sí mismo, que algunos de esos Yoes son espantosamente

horribles, son verdaderos monstruos de forma horripilante, macabra y que viven en el interior de nuestra psiquis…

Samael Aun Weor

Extracto del Capítulo titulado

EL DESPERTAR DE LA CONCIENCIA

Del libro

La Transformación Radical

“Incuestionablemente lo que más importa en la vida del ser humano es la realización íntima del Ser; alguna vez interrogué a mi Divina Madre Kundalini, diciéndole: ‘El camino que ha de conducir hasta la resurrección, ¿es demasiado largo?’ Ella me respondió: ‘No es que sea tan largo; lo que pasa es que hay que labrarlo, cincelarlo, trabajar duramente en la Piedra Filosofal, hay que darle a la piedra bruta la forma cúbica perfecta’.

Nuestra divisa es TE…LE…MA, es decir, voluntad; empecemos por despertar conciencia. Obviamente, todos los seres humanos están DORMIDOS y es necesario despertar para ver el camino, lo esencial es despertar aquí y ahora, desafortunadamente las gentes duermen; parece increíble, pero así es.

Andamos por las calles con la conciencia dormida, estamos en la casa, en el trabajo, en el taller, en la oficina, etc., con la conciencia profundamente dormida, manejamos carro, vamos a la fábrica, con la conciencia tremendamente dormida.

Las gentes nacen, crecen, se reproducen, envejecen y mueren con la conciencia dormida y nunca saben de donde vienen ni cual es el objeto de su propia existencia, lo más grave es que todos creen que están despiertos.

Muchas personas por ejemplo se preocupan por saber muchas cosas esotéricas, pero nunca se preocupan por despertar conciencia, si las gentes se hicieran el propósito de despertar aquí y ahora, de inmediato podrían conocer todo aquello que para ellos son enigmas y por eso es que existe el escepticismo, porque el escéptico es ignorante, ignorancia es conciencia dormida.

Ciertamente debo decirle a Ustedes en nombre de la verdad, que existe el escepticismo por la ignorancia y que el día que el hombre deje de ser ignorante y despierte conciencia de hecho desaparece el escepticismo, porque ignorancia equivale a escepticismo y viceversa.

Nuestra doctrina ciertamente no es la de convencer escépticos, por11

que si hoy convencemos a 100 escépticos, mañana aparecerán diez mil y si convencemos los diez mil, después aparecerán cien mil y así no terminaríamos nunca.

El sistema para conseguir la realización íntima del Ser, es cuestión de

TRABAJOS CONSCIENTES Y PADECIMIENTOS VOLUNTARIOS,

pero es necesario la continuidad de propósitos en los tres factores de la Revolución de la Conciencia; lógicamente para lograr el despertar de la conciencia se necesita morir de instante en instante, de momento en momento.

El hombre dormido en presencia de una copa de licor, termina borracho; cuando el hombre dormido se encuentra en presencia del sexo opuesto, termina fornicando, el dormido se identifica con todo cuanto le rodea y se olvida de sí mismo.

Me viene en este momento a la memoria el caso insólito de Ouspenski, cuando caminaba por las calles de San Petersburgo, se había propuesto no olvidarse ni un instante siquiera de sí mismo; de momento en momento se estaba recordando, dice que hasta veía un aspecto espiritual en todas las cosas, como que se sentía transformado, aumentaba su lucidez de tipo espiritual, etc., sin embargo sucedió algo muy curioso…

De pronto sintió la necesidad de entrar a una cigarrería a mandar preparar sus tabacos y ciertamente después de que ya lo atendieron y le despacharon su pedido de cigarros, salió muy tranquilamente fumando a lo largo de una avenida y anduvo por distintos lugares de San Petersburgo recordando distintas cosas, ocupado en diversos asuntos intelectuales, etc., es decir, llegó a absorberse en sus propios pensamientos.

Hora y media más tarde estaba en su casa; de pronto observó bien su habitación, su cuarto de dormir, su sala, su escritorio, etc., y recordó que se había dormido; él había andado por muchos lugares con la conciencia dormida y que al entrar a una Cigarrería, sus buenas intenciones de permanecer despierto, se habían reducido a polvareda cósmica.

Lamentó el caso; entre la Cigarrería y la casa duró hora y media, este tiempo lo pasó por las calles de dicha ciudad con la conciencia completamente dormida.

Vean Ustedes cuán difícil es permanecer uno de instante en instante,

de momento en momento y de segundo en segundo con la conciencia despierta y eso es lo primero; no olvidarse uno de Sí mismo ni un solo instante si es que tiene ganas de verdad de despertar.

Llegue uno a donde llegue, a cualquier sala, ande por las calles, a pie, en carro, recorra de día o de noche, esté donde esté, sea en su trabajo, en su taller, donde sea; tiene que estarse recordando a sí mismo, en presencia de cualquier objeto hermoso, en cualquier vitrina donde se exhiben cosas muy hermosas, joyas muy preciosas, etc., no olvidarse de sí mismo, no identificarse con nada de todo aquello que lo fascina o que le gusta.

Hay necesidad pues de estarse recordando siempre a sí mismo, no solamente en lo físico, sino vigilando sus propios pensamientos, sentimientos, emociones, deducciones, apetencias, temores, anhelos, etc., etc., etc., y otras tantas yerbas.

El segundo aspecto que me parece bastante interesante mis caros Hermanos, no identificarse con las cosas como ya lo dijimos; si vosotros veis un hermoso objeto, un traje en la vitrina, una exposición de algo, o una exhibición de lo que sea, como un automóvil muy bello o unos zapatos nunca vistos, un animal raro o un elefante que vuela o un camello que aparece en la mitad de la casa, etc., pues estar vigilante a no identificarse con nada y saber distinguir entre lo normal y lo anormal, pues lo primero que uno tiene que hacer es reflexionar.

No identificarse con el objeto, la cosa o la criatura que está viendo; porque si uno se identifica con lo que está viendo, con la representación que tiene ante sus ojos físicamente, entonces sucede que se queda fascinado, es decir que de la identificación pasa a la fascinación y queda uno encantado, maravillado, identificado, se olvida de sí mismo y luego cae en el sueño profundo de la conciencia, con ese proceder equivocado dejándose fascinar tontamente, lo único que se consigue es que la conciencia siga dormida mis caros Hermanos y eso es muy grave, gravísimo, gravísimo, gravísimo.

Me viene en estos momentos en que estoy platicando aquí en este parque en la Ciudad Capital de México, a la memoria, un recuerdo insólito: Hace muchísimos años cuando yo estaba por allá en los Países de Suramérica, caminando el mundo como dicen, porque yo siempre anduve para un lado y para otro, sucedió que una noche cualquiera, me vi a mí mismo,

atravesando un jardín, luego llegué a una sala, atravesé la sala y por último pasé a un consultorio de abogado; allí vi a una Señora de cierta edad, algo canosa, muy simpática, que sentada al pie de un escritorio me recibió, luego se puso de pie para darme la bienvenida.

De pronto observé que sobre el escritorio había dos mariposas de vidrio; bueno, eso no tiene nada de raro ver dos mariposas ¿verdad? Pero lo interesante era que las dos mariposas tenían vida propia, movían sus alas, su cabecita, sus patitas, ¿bueno eso si es raro verdad?

Eso era algo insólito y extraño, que un par de mariposas de vidrio con vida, pues no es normal; claro que no es natural mis caros Hermanos, eso es ya raro, es un caso de ponerle mucho cuidado, pues bien, ¿saben Ustedes lo que hice yo?

No me identifiqué con el par de mariposas; únicamente reflexioné, me dije a mí mismo: ¿Cómo es posible que hayan en el mundo mariposas con alas de vidrio, con cuerpo de vidrio, patas de vidrio, cabeza de vidrio y que respiren y tengan vida propia como las naturales?

Así reflexioné mis caros Hermanos; ¿qué tal que yo me hubiera identificado con las mariposas sin hacer ningún análisis, sin reflexionar en las tales mariposas de vidrio?, ¿qué les parece que yo me hubiera fascinado, me hubiera encantado y hubiera caído en la inconsciencia?, pues eso me hubiera parecido insensato ¿verdad?

Pero yo reflexioné, me dije a mí mismo: “No, esto está extraño, esto está muy raro, imposible que hayan esta clase de criaturas en el mundo físico, no no no, esto no es normal, aquí hay gato enmochilado, aquí hay algo raro, esta clase de fenómenos que yo sepa, no existen en el mundo tridimensional, esto sólo es posible en el mundo astral, a no ser que yo esté en el astral, ¿será que yo estoy en el mundo astral?”.

Entonces me pregunté a mí mismo: “¿será que yo estoy dormido, será que yo he dejado mi cuerpo físico en algún lugar? Pues esto está muy raro y para salir de dudas, voy a dar un saltito con la intención de flotar a ver si es que estoy en el astral, o saber qué es lo que pasa”.

Así me dije Hermanos, con toda confianza les digo a Ustedes que así procedí; claro, tenía que proceder así y no de otra manera, ¿verdad? Pero me daba como pena ir a dar un salto ahí delante de esa Señora, me dije a mí

mismo: “esta Señora puede creer que yo estoy pasado de maracas dando saltos aquí en su oficina”, aunque todo era tan normal, un escritorio como cualquiera, la silla donde se sentaba la Señora era de esas que giran para un lado y para otro, había dos candelabros en aquel despacho ahora que recuerdo, uno a la derecha y otro a la izquierda, parecían de oro macizo.

Esto lo recuerdo con mucha exactitud mis caros hermanos aunque ya hace mucho tiempo, muchos años, sin embargo recuerdo que los candelabros eran de siete brazos, pues yo estaba muy joven en aquella época; bien, hablando aquí con toda confianza, yo no hallaba nada extraño en ese consultorio, todo era como tan normal en aquel despacho, pero la vista puesta en las mariposas era lo único realmente raro, por lo demás yo decía: “Esta Señora nada tiene de extraño es tan normal como todas las Señoras del mundo, pero estas mariposas me tienen intrigado, eso de que tengan vida propia está muy raro”; bueno, sea como sea, resolví salirme de ahí y entonces lo hice con la intención de dar el saltito, ¿entienden?

Claro, tenía que dar alguna disculpa a la Señora; le pedí permiso, le dije que necesitaba salir un momento, ella pensó que tal vez estaba en los servicios del baño o cualquier otra cosa, lo cierto es que yo me salí de allí pidiendo un permiso.

Ya fuera del corredor y seguro de que nadie me estaba observando, di un salto alargado con la intención de flotar… y que tal si les digo a Ustedes lo que sucedió, pues sinceramente les cuento que inmediatamente quedé flotando en el ambiente circundante…

Claro está que me sentí delicioso mis caros Hermanos, delicioso. Me dije entonces a mí mismo: “estoy en cuerpo astral, aquí ya no hay ni la menor duda”; recordé que había dejado mi cuerpo físico dormido en la cama hacía unas cuantas horas y que moviéndome por ahí en el astral había llegado hasta allí a aquel despacho…

Claro está, regresé al despacho aquel, me senté nuevamente ante la Señora y le hablé sí con mucho respeto a la Dama, le dije: “Vea Señora, nosotros estamos en cuerpo astral”; la Señora apenas me miró con ojos como de sonámbula, extrañada, no me entendió, no me comprendió; sin embargo yo quise aclararle un poco y le dije: “Señora, recuerde que Usted se acostó a dormir hace unas cuantas horas, así pues no se le haga raro lo

que estoy diciendo, su cuerpo físico está dormido en la cama y Usted está aquí en astral, está platicando conmigo”…

Pero aquella Señora no entendió definitivamente… estaba dormida profundamente, tenía la conciencia dormida; viendo que todo era inútil, comprendiendo que no despertaría ni a cañonazos a esa pobre Señora que jamás se había dedicado a esta labor de despertar conciencia, pues francamente mis caros Hermanos resolví pedirle disculpas y me fui…

Salí de allí, atravesé el espacio y me dirigí a San Francisco de California, necesitaba por aquellos tiempos hacer una investigación en relación con una determinada escuela seudo-ocultista o seudo-esoterista que existe por allí, entonces, naturalmente me fui y de pronto vi a lo largo de un camino a un pobre hombre que había desencarnado hacía mucho tiempo.

En vida el infeliz aquel había sido carguero de bultos o fardos, yo me le acerqué y le dije: “Amigo, Usted ya desencarnó hace mucho tiempo, Usted está bien muerto, ¿qué hace Usted cargando ese bulto tan pesado?”, él me dijo: “Estoy trabajando”… fue la respuesta; “amigo Usted fue cargador cuando vivía, pero Usted ya no existe en el mundo, ya desencarnó, su cuerpo se volvió polvo en el panteón, ese fardo pesado que Usted lleva sobre sus espaldas, no es más que una forma mental, ¿entiende?”.

Pero todo fue como si le hubiera hablado en Chino a ese pobre hombre; no me entendió ni jota. Me miró con ojos de sonámbulo, entonces resolví flotar a su alrededor en el medio ambiente con la intención de hacerle despertar su conciencia, yo quería que se diera cuenta que algo raro sucedía, pues ¿cómo es posible que un hombre flote a su alrededor y no se le haga extraño?

Pero todo fue inútil, aquel hombre me miraba con ojos de borracho; bueno… yo continué mi camino rumbo a las tierras de California, había que investigar algo, hice lo que tenía que hacer, investigué lo que tenía que investigar y luego, mis caros Hermanos, regresé otra vez al cuerpo físico.

Qué bonita investigación, ¿verdad? pero ¿qué tal que yo me hubiera quedado fascinado contemplando el par de mariposas de vidrio?, ¿que no las hubiera observado con cuidado y que no hubiera reflexionado sobre ellas, sobre lo que estaba viendo?; entonces ahí me hubiera quedado embobado toda la noche mirando el par de mariposas esas y no hubiera

despertado conciencia…

Bueno, como cosa curiosa quiero contarles a Ustedes, que muchos años después, tal vez unos treinta años o más, tuve que viajar a Tasco, Guerrero; Tasco es un pueblo muy hermoso situado sobre una ladera y construido al estilo colonial, sus calles empedradas como en la época de la colonia, muy rico por cierto, tiene muchas minas de plata y venden objetos y joyas muy hermosas de plata.

Yo tenía que viajar a aquel lugar, porque había alguien a quien yo le estaba haciendo algunos remedios, pues quería curarse y quería que yo le ayudara en el proceso de la curación, era un pobre paciente muy enfermo…

Bien, llegué a una casa, atravesé el jardín de una hermosa mansión, llegué a la sala, la reconocí de inmediato, había allí una Señora, la miré y la reconocí, la misma que había visto muchos años atrás en el astral detrás del escritorio a excepción que en esta vez ya no estaba ella en el escritorio sino en la sala.

Ella me invitaba a pasar un poco más adelante, allí encontré el famoso despacho del abogado donde tantos años atrás había llegado yo allí; pero en vez de estar la Señora en el escritorio, estaba su marido, un hombre educado más bien y dedicado a la abogacía sin título, en algunas partes le llaman un tinterillo, bueno llámenlo como sea, lo cierto fue que él estaba sentado allí en dicho despacho, se paró para darme la bienvenida, luego me hizo sentar frente a su escritorio.

Yo reconocí inmediatamente el despacho así como reconocí la señora y sucedió que aquel hombre como que le gustaban un poco estos estudios de tipo espiritual y platicamos, dialogamos un rato sobre estos asuntos, porque a él le gustaba todo lo que se tratara de estudios esotéricos, luego lo sorprendí un poco cuando le dije: “Señor, yo estuve aquí hace ya algún tiempo, estuve en cuerpo astral fuera del cuerpo físico y Usted sabe que uno se mueve, anda y va de un lugar a otro”; el Señor ya conocía un poco de estas cosas y no se le hizo raro…

Luego le dije: “Vea en este Escritorio habían dos mariposas de vidrio, ¿que pasa?, ¿dónde están las mariposas?”. Entonces rápidamente me contestó: “Aquí están las mariposas, aquí mismo, véalas Usted”, levantó unos periódicos que había encima del escritorio y ciertamente ahí estaban

dos mariposas muy bellas de vidrio…

Claro, se quedó sorprendido que yo conociera esas mariposas; luego le dije: “pero falta algo más, yo estoy viendo un candelabro de siete brazos pero son dos, ¿dónde está el otro, qué se hizo?”.

-“Aquí está el otro, véalo aquí”, me respondió el señor del despacho; quitó unos papeles y periódicos que habían allí y ciertamente sacó el otro candelabro, apareció para confirmar aún más la aseveración mía, claro el hombre llegó al asombro; luego le dije: “Sepa Usted que yo a su Señora la conozco, pero cuando yo vine aquí, su Señora estaba en el escritorio”, bueno… maravillado quedó el Señor.

A la hora de la cena, nos sentamos todos alrededor de una mesa redonda y entonces sucede algo verdaderamente inusitado; aquella Señora me dice allí en presencia del mismo Señor: “yo lo conozco a Usted hace mucho tiempo, no sé exactamente donde lo he visto… pero yo lo he visto antes en algún lugar… de todas maneras Usted no es una persona desconocida para mí”.

Inmediatamente dije al Señor: “¿Se da Usted cuenta? ¿Se ha convencido Usted de mis palabras?” Bueno. El asombro de aquel hombre llegó al máximo; desafortunadamente, y eso si es muy grave mis queridos Hermanos, aquel hombre estaba tan agarrado por su secta, dijéramos de tipo romanista, que francamente, no entró en el camino por eso, por la cuestión sectaria eh, si no, hubiera venido al camino porque yo le di pruebas extraordinarias, pruebas, que para él fueron contundentes y definitivas, pues quedó asombrado para siempre, ¿no?

Pero su religión no le dejaba, lo confundía y se enredaba en todos aquellos dogmas de tipo religioso, etc., etc., etc. Bueno han pasado ya muchos años, sin embargo yo no puedo dejar de relatarles a Ustedes este acontecimiento.

Pasemos al tercer aspecto necesario para despertar conciencia: LUGAR. Uno no debe vivir inconsciente, cuando lleguemos a tal o cual lugar, debemos observarlo detalladamente, muy minuciosamente y preguntarse a sí mismo: ¿Por qué estoy yo aquí en este lugar? Y a propósito: Usted que está leyendo este libro, dígame, ¿ya se preguntó por qué está ahí en ese lugar donde se encuentra leyendo? ¿Ya se tomó la molestia de observar su

lugar, el techo, o las paredes, o el espacio que le rodea? ¿Ya observó el piso, o el sitio, arriba, abajo o a los lados, atrás de Usted o hacia adelante?

¿Ya miró Usted (y si hay varias personas), ya miraron las paredes y su alrededor para hacerse la pregunta? ¿Dónde están? Y si no se la han hecho, ¿que tal, ah? ¿Está Usted leyendo acaso inconscientemente este libro? Es claro que uno nunca debe vivir inconsciente, hállese donde se halle, encuéntrese donde se encuentre, en una casa, en la calle, en un Templo o en un taxi o en el mar o en un avión, etc., donde sea y donde esté y como esté, lo primero que tiene uno que preguntarse así mismo es: ¿Por qué estoy en este lugar? Mirar en detalle todo cuánto le rodea, el techo, las paredes, el piso; esa observación no es solamente para el parque, la casa o el lugar desconocido, sino que uno debe mirar su casa diariamente cada vez que entre en ella y a todo momento como si fuera algo nuevo o desconocido; debe también preguntarse: ¿Por qué estoy en esta casa? qué curioso… y mirar el techo y las paredes y el suelo y los patios, etc., todo en detalle para hacerse la pregunta, ¿por qué estoy en este sitio? ¿Será que estoy en astral? Y dar un saltito así como alargado con la intención de flotar.

Si la persona no flota, pero tiene malicia que puede estar en cuerpo astral, entonces súbase en una silla, o una mesa no muy alta, un asiento, un cajón o algo por el estilo y de un saltito para ver si así flota, porque hay veces que uno da el saltito alargado y sin embargo no flota, entonces lo mejor es subirse sobre algo que le permita saltar y experimentar si flota tirándose al aire con la intención de volar, es claro que si está en astral queda flotando y si no pues todo queda lo mismo.

Así pues, recomiendo: División de la atención en tres partes… PRIMERA: Sujeto o sea uno mismo, no olvidarle de sí mismo ni un solo instante. SEGUNDA: Objeto, observar todas las cosas como ya les conté el caso de las mariposas; qué tal que en este mismo momento de estar Ustedes leyendo este libro, llegara una persona que ya murió hace muchos años y les hablara, ¿sería Usted tan ingenuo o ingenua, serían tan tontos de no preguntarse a sí mismos, qué es esto? ¿Será que estoy en astral? ¿Sería Usted tan despreocupado de no hacer el experimento y dar el saltito?

Bueno pues no olviden que cualquier detalle por insignificante que sea, debe ser motivo como para hacer ese tipo de reflexión; ya dije que todo

lugar debe ser estudiado detenidamente y preguntarse a sí mismo: ¿Por que estoy aquí?

No olvidar: SUJETO, OBJETO y LUGAR; división de la atención en tres partes. Si uno se acostumbra a vivir siempre con la atención dividida en esas tres partes, sujeto, objeto y lugar, se acostumbra a hacerlo diariamente y a todo momento de instante en instante y de segundo en segundo, pues esa costumbre se grava profundamente en la conciencia y por la noche al estar Ustedes dormidos resultan haciendo el ejercicio lo mismo que hacen en lo físico, entonces el resultado es el despertar de la conciencia.

Ustedes saben que muchas veces uno resulta haciendo en la noche lo mismo que está acostumbrado a ejecutar durante el día, muchos por ejemplo están trabajando en el día en la fábrica, o de vendedores ambulantes o en la oficina y por la noche se ven trabajando durante el sueño, haciendo exactamente lo que hacen durante el día, sueñan que están en la fábrica, vendiendo o en la oficina, etc.; es claro que todo lo que uno haga en el día, lo hace durante la noche, es decir, resulta soñándolo en la noche, es cuestión pues de hacer la práctica durante el día a todas horas en todo momento o segundo, para lograr hacerlo en la noche y despertar conciencia.

Es claro que toda persona cuando está dormida, está la esencia lejos del cuerpo; entonces sucede que estando fuera del cuerpo o en astral, pues resulta repitiendo lo mismo que hace en el día, ¿y qué tal ha? Da chicle como dicen, da el “chispazo” y viene a despertar allí con el ejercicio del análisis y la división de la atención, ¿entendido?

Uno despierta automáticamente porque en la práctica del ejercicio, le da chispa, queda despierto y ya estando despierto uno en astral, pues puede invocar a los Maestros, llamar al Ángel Anael, o puede llamar uno a Adonaí el hijo de la luz y de la alegría, o al Maestro Kout-Humí para que vengan a instruirlo a enseñarlo, etc., etc., etc., mis caros Hermanos.

Para eso se usan los Mantram… por ejemplo… voy a enseñarles una llamada práctica para que Ustedes la aprendan; vamos a llamar al Angel Adonaí, así:

Adonaí, venid hacia acá, venid hacia acá, venid hacia acá, Antia… dá una sastasa… Adonaí Adonaí Adonaí… Aaaaaoooommmm… Adonaí Adonaí Adonaí…

Y seguiría llamando en esta forma hasta que llegue el Maestro; él tiene que venir y una vez que llegue… pues entonces a platicar con él, a preguntarle lo que tengamos que preguntarle, a presentarle lo que tengamos, pero eso si, con respeto mis caros Hermanos, con mucho respeto.

Lo mismo pueden llamar a cualquier otro maestro, a Moría, al Conde San Germán, etc., etc., etc. y los que me invoquen a mí, pueden estar seguros de que yo concurro al llamado, eso sí, estén seguros; así pues les doy el sistema para recibir la enseñanza directamente y si quiere uno recordar las vidas pasadas, invoca a los Maestros de la L. B., a Kout-Humí a Ilarión, a Moría, etc. y les piden que tengan la amabilidad, la bondad de hacerle recordar sus existencias anteriores, hacerle revivir sus vidas pasadas; pueden Ustedes estar seguros de que el Maestro les concederá su petición.

Este sistema que yo les doy a todos Ustedes, es para que reciban el conocimiento directo; pueden viajar también al Tíbet Oriental, pueden ir también Ustedes al fondo de los mares, inclusive hasta otros planetas si quieren…

Así pues que este es el camino para recibir los conocimientos directos, por este motivo es que yo les digo: ¡despierten mis caros hermanos!, ¡despierten!, ¡despierten!; no continúen así viviendo esa vida de inconscientes, dormidos, eso es muy triste mis caros Hermanos, vean Ustedes los dormidos cómo andan, inconscientes en el astral y después de la muerte siguen dormidos inconscientes soñando tonterías, nacen sin saber a qué horas, mueren sin saber a qué horas, yo no quiero que Ustedes sigan así en esa inconsciencia tan terrible, quiero que Ustedes despierten, ¿entendido?

Bueno mis caros Hermanos, hasta aquí por hoy.

Samael Aun Weor

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