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Ciclo A · Clase 13 de 22

La Transformación de las Impresiones

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LA TRANSFORMACIÓN DE LAS IMPRESIONES

…Hago extensible a todos los que concurran a las reuniones que tú convoques.

Nuestro tema será relacionado con la cuestión de la transformación de uno mismo.

En nuestra pasada plática, mucho dijimos sobre “la importancia que tiene la vida en sí misma”; dijimos, también, que “un hombre es lo que es su vida y que ésta es como una película: Que al desencarnar, nos la llevamos para revivirla en forma retrospectiva en el Mundo Astral; que al retornar, la traemos para proyectarla otra vez sobre el tapete del Mundo Físico”.

Es claro que la Ley de Recurrencia existe y que todos los acontecimientos se repiten; que todo vuelve, realmente, a ocurrir tal como sucedió, más las consecuencias buenas y malas; eso es obvio.

Ahora bien, lo importante es CONSEGUIR LA TRANSFORMACIÓN DE LA VIDA, y esto es posible si uno se lo propone, profundamente…

“Transformación” significa, que “una cosa cambia en otra cosa diferente”. Es lógico que todo es susceptible de cambios.

Existen transformaciones muy conocidas de la materia: Nadie podría negar, por ejemplo, que el azúcar se transforma en alcohol, y que el alcohol, a su vez, se convierte en vinagre por la acción de los fermentos (ésta es la transformación de una substancia molecular en otra substancia molecular); tú lo sabes… En la nueva Química de los átomos y elementos, el Radio, por ejemplo, se transforma lentamente en Plomo.

Los Alquimistas de la Edad Media hablaban de la

“TRANSMUTACIÓN DEL PLOMO EN ORO”.

Sin embargo, no siempre aludían a la cuestión metálica, meramente física. Normalmente querían indicar, con tales palabras, la transmutación del “Plomo” (éste de la Personalidad) en el “Oro del Espíritu”. Así, pues, conviene que reflexionemos en todas estas cosas…

En los Evangelios, la idea del “HOMBRE TERRENAL” (comparado éste a una semilla capaz de crecimiento), tiene la misma

significación, como la tiene también la idea de Renacimiento, de un hombre que “nace otra vez”. Sin embargo, es obvio que “si el grano no muere, la planta no nace”; en toda transformación existe MUERTE y NACIMIENTO, o MUERTE y RESURRECCIÓN; tú lo sabes…

En la Gnosis, consideramos al hombre como una fábrica de tres pisos que absorbe, normalmente, tres alimentos. El ALIMENTO común, normalmente le corresponde el piso inferior de la fabrica (a la cuestión ésta del estómago); el AIRE, naturalmente, está en el segundo piso, pues se haya relacionado con los pulmones, y las IMPRESIONES, indubitablemente están íntimamente asociadas al cerebro, o tercer piso (esto es cuestión de observación, ¿verdad, hermano?).

El alimentos que comemos, sufre sucesivas transformaciones; eso es incuestionable. El proceso de la vida en sí misma, por sí misma, es la transformación. Cada criatura del Universo, vive mediante la transformación de una substancia en otra.

Un vegetal, por ejemplo, transforma el aire, el agua y las sales de la tierra, en nuevas substancias vitales, en elementos útiles para nosotros, como son, por ejemplo, las nueces, las frutas, las papas, los limones, judías, los guisantes, etc. Así pues, todo es TRANS-FORMA-CIÓN.

Por la acción de la luz solar, obtenemos los variados fermentos de la Naturaleza. Es incuestionable que la sensible película de vida (que normalmente se extiende sobre la faz de la Tierra), conduce toda la FUERZA UNIVERSAL hacia el interior mismo del mundo planetario en que vivimos.

Pero cada planta, cada insecto, cada criatura (el mismo “animal intelectual” equivocadamente llamado “Hombre”), absorbe, asimila determinadas Fuerzas Cósmicas, y luego las transforma y retransmite, inconscientemente, a las capas anteriores del organismo planetario.

Tales Fuerzas, transformadas, se hayan íntimamente relacionadas con toda la economía de este organismo planetario en que vivimos. Indubitablemente, cada criatura, según su especie, transforma determinadas Fuerzas que luego retransmite al interior de la Tierra, para la economía del mundo. También las demás criaturas, las distintas especies (las plantas, etc.), cumplen la misma función.

Sí, en todo existe transformación. Así pues, la epidermis de la Tierra es un órgano de transformación…

Cuando comemos el alimento, tan necesario para nuestra subsistencia, éste es transformado (claro está, etapa tras etapa) en todos esos elementos vitales, tan indispensables para nuestra misma existencia. ¿Quién realiza, dentro de nosotros, ese proceso de transformación de las substancias? ¡El CENTRO INSTINTIVO!

¡Cuán sabio es tal centro! ¡Realmente, nos asombramos de la Sabiduría de dicho centro! La digestión en sí misma, mis estimables hermanos, es transformación.

Todos pueden ver que el alimento tomado por el estómago (es decir, la parte inferior de esta fábrica de tres pisos, que es el organismo humano) se transforma. Si un alimento, por ejemplo, pasara por el estómago y no se transformara, el organismo no podría asimilar sus principios (sus vitaminas, sus proteínas); eso sería, sencillamente, una indigestión.

Así pues, conforme nosotros vamos reflexionando en esta cuestión, llegamos a comprender la necesidad de pasar por una transformación.

Claro está que los alimentos físicos se transforman; mas hay algo que nos invita mucho a la reflexión: No existe una transformación, por ejemplo, adecuada de las impresiones. Para el propósito de la Naturaleza, propiamente dicha, no hay necesidad alguna de que el “animal intelectual” equivocadamente llamado “Hombre”, transforme realmente las impresiones.

Pero un hombre puede transformar sus impresiones por sí mismo, si posee, naturalmente, el Conocimiento de fondo, Esotérico, y comprende el porqué de esa necesidad (¡resultaría magnífico

TRANSFORMAR LAS IMPRESIONES!).

La mayoría de las gentes, como tú has visto en el terreno de la vida práctica, creen que este Mundo Físico les va a dar, exactamente, lo que anhelan y buscan, y he ahí, mis estimables hermanos, una tremenda equivocación. La vida, en sí misma, entra en nosotros, en nuestro organismo, en forma de meras impresiones.

Lo primero que realmente debemos comprender, es el significado de este Trabajo Esotérico, relacionado íntimamente con la

cuestión de las impresiones. Que necesitamos transformarlas, ¡es verdad! Y uno NO PODRÍA, realmente, TRANSFORMAR SU VIDA, SI NO TRANSFORMA LAS IMPRESIONES que le llegan a la mente. Es urgente, pues, que los que escuchen este cassette, reflexionen en lo que aquí estamos diciendo…

No existe, realmente, tal cosa como la “vida externa”; y ven ustedes que estamos hablando de algo muy revolucionario, pues todo el mundo cree que el físico es lo real; pero si vamos un poquito más a fondo, lo que realmente estamos recibiendo, a cada instante, en cada momento, son meramente impresiones. Vemos a una persona que nos agrade o que nos desagrade, y lo primero que obtenemos son impresiones de esa naturaleza, ¿verdad? Esto no lo podemos negar.

LA VIDA ES, dijéramos, una SUCESIÓN DE IMPRESIONES (y no como creen muchos “ignorantes ilustrados”: Una cosa sólida, física, de tipo exclusivamente material); la realidad de la vida son sus impresiones.

Claro está, que esta idea que estamos emitiendo a través de esta grabación, resulta ciertamente muy difícil de capturar, de aprehender; constituye un muy trabajoso punto de intersección.

Es posible que ustedes, que me están escuchando, tengan la certeza de que la vida que tienen existe como tal, y no como sus impresiones. Están tan sugestionados ustedes por el Mundo Físico, que obviamente así piensan.

La persona que vemos sentada, por ejemplo, en una silla (allá, con tal o cual traje de color), aquél que nos sonríe más allá, aquél que va tan serio, etc., son para nosotros cosas reales, ¿verdad? Pero si meditamos profundamente en todo lo que vemos, llegamos a la conclusión de que lo real son las impresiones.

Éstas, como ya dije, llegan a la mente, a través, claro está, de las ventanas de los cinco sentidos. Si no tuviéramos, por ejemplo, ojos para ver, ni oídos para oír, ni tacto para tocar, ni olfato para oler, etc., o ni siquiera gusto para gustar los alimentos que entran en nuestro organismo, ¿existiría acaso, para nosotros, esto que se llama “Mundo Físico”? ¡Claro que no, absolutamente no!

La vida, pues, nos llega en forma de impresiones, y es ahí, precisamente ahí, donde existe la posibilidad de trabajar sobre

nosotros mismos.

Ante todo (si eso queremos hacer), pues hay que comprender el trabajo que debemos hacer.

Si no hiciéramos ese trabajo en forma correcta, ¿cómo podríamos lograr una transformación psicológica, en sí mismos?

Es obvio, que el trabajo que vamos a realizar sobre sí mismos, debe ser sobre las impresiones que estamos recibiendo a cada instante, a cada momento. Y a menos que lo aprehenda, o dijéramos, capture, etc., nunca comprendería el significado de lo que en el trabajo es llamado el “PRIMER CHOQUE CONSCIENTE”.

El “choque” se relaciona con esas impresiones que son todo cuanto conocemos del mundo exterior que estamos recibiendo, que tomamos como si fueran las verdaderas cosas, las verdaderas personas. Necesitamos, pues, transformar nuestra vida, y ésta es interna.

Al querer transformar, pues, estos aspectos psicológicos de nuestra existencia, obviamente, necesitamos trabajar sobre las impresiones que entran en nosotros, claro está…

¿Por qué llamamos nosotros, al trabajo sobre la transformación de las impresiones, el “Primer Choque Consciente”? Por un motivo, mis queridos hermanos gnósticos, por un motivo: Porque, sencillamente, es algo que en modo alguno podríamos efectuar en forma meramente mecánica.

Esto no sucede jamás mecánicamente, se necesita de un ESFUERZO AUTOCONSCIENTE Es claro que un aspirante gnóstico que comience a comprender esta clase de trabajo, obviamente, por tal motivo, comienza a dejar de ser un hombre mecánico, que sirve, exclusivamente, a los fines de la Naturaleza; una criatura absolutamente dormida, que sencillamente no es más que una “empleada” de la Naturaleza, para los fines económicos de la misma, los cuales, realmente, no sirven, en modo alguno, a los intereses de nuestra propia Autorrealización Íntima.

Si ustedes comienzan ahora a comprender el significado de todo cuanto en este cassette estamos enseñando; si piensan ahora en el significado de todo cuanto se les enseña a hacer, por la vía, dijéramos, del esfuerzo propio (empezando con la OBSERVACIÓN DE SÍ

MISMOS), verán sin duda, mis queridos hermanos gnósticos, que en el lado práctico del Trabajo Esotérico, todo se relaciona con la transformación de las impresiones y lo que resulta, naturalmente, de las mismas.

El trabajo, por ejemplo, sobre las EMOCIONES NEGATIVAS, sobre los estados de ánimo enojosos, sobre la cuestión ésta de la IDENTIFICACIÓN, sobre la AUTOCONSIDERACIÓN, sobre los YOES SUCESIVOS, sobre la MENTIRA, sobre la AUTOJUSTIFICACIÓN, sobre la disculpa y sobre los ESTADOS DE INCONSCIENCIA en que nos encontramos, se relaciona, en todo, con la transformación de las impresiones y lo que resulta de ello.

Así convendrá, mis queridos hermanos gnósticos, que en cierto modo, el trabajo sobre sí mismos se compare a la DIGESTIÓN (en el sentido de que es una transformación). Quiero que ustedes reflexionen profundamente en esto, que comprendan, pues, lo que es el Primer Choque.

Es preciso formar un INSTRUMENTO DE CAMBIO EN EL LUGAR DE ENTRADA DE LAS IMPRESIONES (¡no lo olviden!).

Si mediante la comprensión del trabajo ustedes pueden aceptar la VIDA COMO TRABAJO, realmente, ESOTÉRICO, entonces estarán en un estado constante de RECUERDO DE SÍ MISMOS.

Este Estado de Conciencia de sí, los llevará a ustedes, naturalmente, al terreno viviente de las transformación de las impresiones, y así, normalmente (o supranormalmente, mejor dijéramos), al de una vida distinta, en lo que a ustedes naturalmente respecta.

Es decir, ya la vida no obrará más sobre todos ustedes, mis queridos hermanos, como la hacía antes; comenzarán ustedes a pensar y a comprender de una manera nueva; y éste es el comienzo, naturalmente, de su propia transformación. Porque mientras ustedes sigan pensando de la misma manera, tomando la vida de la misma manera, es claro que no habrá ningún cambio en ustedes.

Transformar las impresiones de la vida, es transformarse uno mismo, mis queridos hermanos gnósticos, y sólo una manera de pensar enteramente nueva, puede efectuarlo. Todo este trabajo, pues, radica, exclusivamente en una forma, pues, dijéramos, radical de

transformación. Si uno no se transforma, nada logra.

Comprenderán ustedes que la vida nos exige, naturalmente, continuamente reaccionar. Todas esas reacciones forman nuestra vida, nuestra vida personal. Cambiar la vida de uno, no es cambiar las circunstancias meramente externas, es cambiar realmente las propias reacciones.

Pero si no vemos que la vida exterior nos llega como meras impresiones que nos obligan, incesantemente, a reaccionar en una forma, dijéramos, más o menos estereotipada, no veremos donde empieza el punto que realmente posibilite el cambio y dónde es posible trabajar.

Si las reacciones que forman nuestra vida personal, son casi todas de tipo negativo, entonces también nuestra vida será negativa. La vida consiste, principalmente, de una serie sucesiva de reacciones negativas, que se dan como respuesta incesante a las impresiones que llegan a la mente.

Luego, nuestra tarea consiste en transformar las impresiones de la vida, de modo que no provoquen ese tipo de reacciones negativas a que estamos tan acostumbrados. Pero, para lograrlo, es necesario estarnos AUTOOBSERVÁNDONOS de instante en instante, de momento en momento.

Es urgente estar, pues, estudiando nuestras propias impresiones.

Luego, se pueden dejar que las impresiones lleguen a la mente de un modo negativo mecánico o no; si no lo hace, equivale a empezar a vivir más conscientemente. Es decir, uno puede permitir darse el lujo de que las impresiones le lleguen mecánicas, pero si uno no comete semejante error, si transforma sus impresiones, entonces comienza a vivir conscientemente. Por eso se dice que “éste es el “Primer Choque Consciente”.

Tal Primer Shock Consciente radica, precisamente, en la transformación de las impresiones que llegan a la mente. Si no se consigue transformar las impresiones que llega a la mente, en el momento mismo de su entrada, siempre se puede trabajar en el resultado de las mismas e impedir, claro está, que produzcan sus efectos mecánicos, que siempre suelen ser desastrosos en el interior de nuestra psiquis.

Todo ello requiere un sentimiento definido, una vibración definida del trabajo, una valorización de la Enseñanza. Porque significa que este Esotérico Trabajo Gnóstico debe ser llevado hasta el punto, por así decirlo, donde entran las impresiones, y desde donde son distribuidas, mecánicamente, a su lugar acostumbrado en la Personalidad, para evocar las antiguas reacciones.

Quiero que ustedes vayan entendiendo un poquito más. Voy a tratar, dijéramos, de simplificar, a fin de que ustedes puedan entender. Pondré un ejemplo: Si arrojamos una piedra a un lago cristalino, en el lago vemos que se producen impresiones; y la respuesta a esas impresiones (dadas por la piedra), son las reacciones. Estas se manifiestan en ondas que van desde el centro hasta la periferia, ¿verdad? Bueno, ahora lleven ustedes, mis queridos hermanos gnósticos, este ejemplo a la mente.

Imagínensela, por un momento, como un lago. De pronto, aparece la imagen de una persona.

Esa imagen, dijéramos, es como la piedra de nuestro ejemplo: Llega al lago de la mente, entonces la mente reacciona en forma de reacción (las impresiones son las que producen la imagen que llega a la mente; las reacciones son la respuesta a tales impresiones).

Si ustedes tiran una pelota contra un muro, el muro recibe la impresión; pero luego viene la reacción, que consiste en que, inconscientemente, pues, regresa la pelota hacia quien la mandó.

Bueno, puede que no le llegue directamente, pero de todas maneras rebota la pelota y eso es reacción, ¿verdad?

El mundo todo está formado por impresiones: Por ejemplo, nos llega la imagen de una mesa (es una imagen que llega a la mente a través de los sentidos); no podemos decir que ha llegado la mesa, que la mesa se ha metido en nuestro cerebro, eso sería absurdo, pero sí se ha metido una imagen de la mesa; entonces nuestra mente reacciona, inmediatamente, diciendo: “Esto es una mesa, y es de madera” o “es de metal”, etc… Creo que ustedes me van entendiendo, ¿no? Bien, ahora, hay impresiones que no son muy agradables. Por ejemplo, las palabras de un insultador no son, por cierto, bastante hermosas que se diga, ¿no? ¿Podríamos, dijéramos, transformar esas palabras del insultador? No, las palabras son como son, ¿entonces qué podríamos

hacer? ¿Transformar las impresiones que tales palabras nos producen? Sí, eso es posible, y la Enseñanza Gnóstica nos enseña a cristalizar la SEGUNDA FUERZA (es decir, al CRISTO en nosotros), mediante un postulado que dice: “HAY QUE RECIBIR CON AGRADO LAS

MANIFESTACIONES DESAGRADABLES DE NUESTROS

SEMEJANTES”…

He ahí, pues, el modo de transformar las impresiones que producen, en nosotros, las palabras de un insultador: “Recibir con agrado las manifestaciones desagradables de nuestros semejantes”…

Este postulado, pues, nos llevará, naturalmente, a la cristalización de la Segunda Fuerza (es decir, el Cristo en nosotros), hará que el Cristo venga a tomar. Es un postulado sublime, esotérico en un ciento por ciento…

Ahora bien, si del Mundo Físico no conocemos sino las impresiones, entonces, propiamente, el Mundo Físico no es tan externo como creen las gentes. Con justa razón dijo Don Emmanuel Kant: “Lo exterior es lo interior”…

Así pues, si lo interior es lo que cuenta, pues debemos transformar lo interior (las impresiones son interiores).

Así pues, todos los objetos, las cosas, todo lo que vemos, existe en nuestro interior en forma de impresiones. Si, por ejemplo, nosotros no transformamos las impresiones, nada cambia en nosotros.

La lujuria, la codicia, el odio, el orgullo, etc., existen en forma de impresiones dentro de nuestra psiquis y vibran incesantemente; y el RESULTADO MECÁNICO de tales impresiones, han sido todos esos ELEMENTOS INHUMANOS que llevamos dentro, y que normalmente los hemos llamado “Yo” o “Yoes”, que en su conjunto constituyen el mí mismo, el sí mismo, ¿verdad?.

Supongamos que un individuo, por ejemplo, ve a una mujer provocativa y que no transforma sus impresiones; el resultado será que las mismas (de tipo naturalmente lujurioso), originen en él, pues, el deseo de poseerla. Tal deseo viene a ser el resultado mecánico de la impresión recibida; y ese deseo viene a cristalizar, a tomar una forma en nuestra psiquis, se convierte en un agregado más, es decir, en un elemento inhumano, en un nuevo Yo de tipo lujurioso que viene a agregarse a la suma (existente ya) de elementos inhumanos que, en su

totalidad, constituyen el EGO, el mí mismo, el sí mismo.

Pero vamos a seguir reflexionando, pues,… En nosotros existe ira, codicia, lujuria, envidia, orgullo, pereza y gula…

IRA, ¿por qué? Porque muchas impresiones llegaron a nosotros, a nuestro interior, y nunca las transformamos. El resultado mecánico de tales impresiones, pues, de ira, fueron los Yoes que aún existen, viven en nuestra psiquis, y que constantemente, pues, nos hacen sentir coraje.

CODICIA. Indudablemente, muchas cosas despertaron en nosotros la codicia: El dinero, las joyas, las cosas materiales de todo clase, etc. Esas cosas, realmente, esos objetos llegaron a nosotros en forma de impresiones. Nosotros cometimos el error de no haber transformado esas impresiones, por ejemplo en otra cosa diferente: En una admiración por la belleza, o en altruismo, o en alegría por el dueño de tales o cuales cosas, en fin… ¿Y qué? Pues que tales impresiones no transformadas, naturalmente se convirtieron en Yoes de codicia que ahora cargamos en nuestro interior.

En cuanto a la LUJURIA, ya dije: Que distintas formas de lujuria llegaron a nosotros en forma de impresiones, es decir, surgieron en el interior de nuestra mente imágenes, dijéramos, de tipo erótico, cuya reacción fue la lujuria. Como quiera que nosotros no transformamos entonces esas ondas lujuriosas, esas vibraciones lujuriosas, esas impresiones, ese sentir lujurioso, ese EROTISMO MALSANO, no bien entendido (porque bien entendido, ya dije que el EROTISMO es SANO), naturalmente que el resultado no se hizo esperar: Fue completamente mecánico, nacieron nuevos Yoes dentro de nuestra psiquis (de tipo, claro está, morboso).

Así pues, hoy en día nos toca trabajar sobre las impresiones que tenemos en nuestro interior y sobre sus resultados mecánicos.

Dentro, tenemos impresiones de ira, de codicia, de lujuria, de envidia, de orgullo, de pereza, de gula, etc., etc., etc., y otras tantas hierbas. También tenemos, dentro, los resultados mecánicos de tales impresiones: Manojos de Yoes pendencieros y gritones que ahora necesitamos COMPRENDER y ELIMINAR.

Todo el trabajo sobre nuestra vida, versa pues en saber transformar las impresiones y también en saber eliminar, dijéramos,

los resultados mecánicos de las impresiones no transformadas en el pasado…

El mundo exterior, propiamente no existe; lo que existe es lo interno. Las impresiones son interiores y las reacciones con tales impresiones son de tipo completamente, dijéramos interior.

Nadie me podría decir que está viendo a un árbol en sí mismo; estará viendo la IMAGEN DEL ÁRBOL pero no al árbol. “La COSA EN SÍ (como decía Don Emmanuel Kant), nadie la ve”; se ve la imagen de la cosa. Es decir, surgen en nosotros las impresiones sobre un árbol, sobre una cosa.

Éstas son internas, son de adentro, son de la mente.

Si uno, por ejemplo, no hace una modificación de sus propias impresiones internas, el resultado mecánico no se deja esperar: Es el NACIMIENTO DE NUEVOS YOES que vienen a esclavizar, aún más, a nuestra Esencia, a nuestra Conciencia; que vienen a intensificar el sueño, dijéramos, en que vivimos.

Cuando uno comprende que, realmente, todo lo que existe dentro de uno mismo (con relación al Mundo Físico), no son más que impresiones, comprende también la necesidad de transformar esas impresiones; y al hacerlo, se produce una transformación total de uno mismo.

No hay cosa que más duela, por ejemplo, que la calumnia, o las palabras de un insultador; pero si uno es capaz de transformar las impresiones que le producen a uno tales palabras, pues, ésas quedan entonces sin valor ninguno, es decir, quedan como un cheque sin fondo.

Ciertamente, las palabras de un insultador no tienen más valor que el que les dé el insultado.

Si el insultado no le da valor a tales palabras, las mismas quedan sin valor (repito, aunque me haga cansón: Quedan como un cheque sin fondo). Cuando uno comprende esto, transforma entonces las impresiones de tales palabras, por ejemplo, en algo distinto: En amor, por ejemplo, en compasión por el insultador; y eso, naturalmente, significa transformación.

Así pues, necesitamos estar TRANSFORMANDO, incesantemente, las IMPRESIONES; no sólo las PRESENTES, sino

las PASADAS. Dentro de nosotros existen muchas impresiones (que cometimos el error, en el pasado, de no haber transformado) y muchos resultados mecánicos de las mismas, que son los tales Yoes que ahora hay que desintegrar, aniquilar, a fin de que la Conciencia quede libre y despierta.

Quiero que ustedes reflexionen más hondamente en lo que estoy diciendo: Las cosas, las personas, no son más que impresiones dentro de ustedes, dentro de su mente. Si ustedes transforman esas impresiones, se transforma la vida de ustedes.

Cuando hay, por ejemplo, ORGULLO, eso tiene por basamento la ignorancia. ¿De qué puede sentirse orgullosa, por ejemplo, una persona? ¿De su posición social, de su dinero, de qué? Pero si esa persona, por ejemplo, piensa que su posición social es una cuestión meramente mental, es una serie de impresiones que han llegado a su mente (impresiones sobre su estado social, o su dinero); cuando piensa que tal estado no es más que una cuestión mental, o cuando analiza, pues, la cuestión del dinero, viene a darse cuenta que, en sí mismo, existe en la mente en forma de impresiones (las impresiones que produce el dinero, claro está).

Si analiza esto a fondo, si comprende, realmente, que el dinero y la posición social y demás, no son más que impresiones internas de la mente, con el sólo hecho de comprender que sólo son impresiones de la mente, hay transformación de las mismas; y entonces el orgullo, por sí mismo, cae, se desploma, y nace en una forma muy natural, dentro de nosotros, la HUMILDAD.

Continuando así con estos procesos de transformación de las impresiones, proseguiré con algo más: Si, por ejemplo, una imagen de una mujer lujuriosa llega a la mente, o surge en la mente (tal imagen es una impresión, obviamente), nosotros podríamos TRANSFORMAR esa impresión lujuriosa, MEDIANTE LA

COMPRENSIÓN.

Bastaría con que pensáramos en que la citada imagen es perecedera, en que esa belleza es, por lo tanto, ilusoria. Si recordáramos en ese instante que esa mujer ha de morir y que su cuerpo se ha a volver polvo en el Panteón; si con la imaginación viésemos su cuerpo en estado de desintegración dentro de la sepultura,

sería esto más que suficiente como para transformar esa impresión lujuriosa en CASTIDAD. Así, transformándola, no surgirían (en la psiquis) más Yoes de lujuria.

Así pues, conviene que mediante la comprensión, transformemos las impresiones que surgen en la mente.

Creo que los hermanos van entendiendo que el mundo exterior no es tan exterior como normalmente se cree; es interior, pues todo lo que nos llega del mundo, no son más que impresiones internas. Nadie podría meter un árbol dentro de su mente, ni una silla, ni una casa, ni un palacio, ni una piedra. Lo que hay dentro de nuestra mente, no son sino impresiones, eso es todo; impresiones de un mundo que llamamos “exterior”, pero que realmente no es tan exterior como se piensa.

Conviene, pues, que estemos nosotros transformando las impresiones mediante la compresión.

Si alguien nos adula, nos alaba, por ejemplo, ¿Cómo transformaríamos nosotros la VANIDAD que tal adulador podría provocar en nosotros? Obviamente, las alabanzas, las adulaciones, no son más que impresiones que llegan a la mente, y ésta reacciona en forma de vanidad. Pero si se transforman tales impresiones, la vanidad se hace imposible.

¿Cómo se transformarían, pues, las palabras de un adulador, esas impresiones de alabanza, en qué forma? ¡Mediante la compresión!

Cuando uno realmente comprende que no es más que una infinitesimal criatura, viviendo en un rincón del Universo, de hecho transforma, pues, por sí mismo, tales impresiones de alabanza, o de lisonja, en algo distinto; convierte tales impresiones, dijéramos, en lo que son: Polvo, polvareda cósmica, porque comprende uno su propia posición.

Ya sabemos que nuestro planeta Tierra es un grano de arena en el espacio. Pensemos en la Galaxia en que vivimos, compuesta por miles y millones de mundos… ¿Qué es la Tierra? Es una mísera partícula de polvo en entre el Infinito. ¿Y qué nosotros? Organismos, dijéramos, casi microorganismos, de esa partícula…

¿Entonces qué? ¿Qué surgiría en nosotros con estas

reflexiones? LA HUMILDAD, es claro, y ésta, obviamente, produciría una transformación de las impresiones que se relacionan con la lisonja, y la adulación o la alabanza, claro; y no reaccionaríamos (como resultado) en forma de orgullo, ¿verdad? Cuanto más reflexionemos en esto, vemos más y más la necesidad de una transformación completa de las impresiones…

Todo lo que vemos externo, es interior. Luego, si no trabajamos sobre lo interior, vamos por el camino del error, porque no modificaríamos entonces nuestra vida. Si queremos ser distintos, necesitamos transformarnos íntegramente, y si queremos transformarnos, debemos empezar por transformar las impresiones.

Ahí está la clave para la transformación radical del individuo.

En la misma TRANSMUTACIÓN SEXUAL, hay transformación de las impresiones. Transformando las impresiones animales, bestiales, en el elemento de la devoción, entonces surge (en nosotros) la transformación sexual, la transmutación.

Creo que ustedes me han comprendido y por hoy llegaremos hasta esta parte, pues, de nuestro discurso. Espero que los que escuchen esta cinta, tengan la amabilidad de analizarla, de comprenderla…

Samael Aun Weor

EL ALIMENTO DE LAS IMPRESIONES

Esta cátedra será eminentemente psicológica.

Existen tres clases de alimentos que varían en…Al primero lo podemos denominar “COMIDA”. Incuestionablemente, entre los alimentos que entran por la boca……hay un medio para éstos (estos aspectos), que permite transformar los principios vitales de la vida: Me refiero al ESTÓMAGO. Si no fuera por el estómago, no sería posible la transformación de la primera clase de alimentos.

Sin embargo, el alimento que entra por la boca no es el más importante. Bien sabemos cómo se transforman los alimentos mediante la digestión; no hay duda de que en última síntesis, los principios vitales quedan depositados en la sangre…y ella los dirige a todos los órganos del cuerpo.

Sin embargo, puede alguien permanecer algún tiempo sin comer. Mahatma Gandhi podía permanecer hasta cuarenta días sin comer, y aún más: Llegó hasta dos o tres meses sin comer. No es, pues, el alimento más importante.

La segunda clase de alimento es el PRANA, que entra con el oxígeno dentro de nuestro Cuerpo Físico; aquél que penetra por las puertas de la respiración. Incuestionablemente, existe un órgano, u órganos especiales para la transformación del alimento que entra por la nariz. Así pues, el aire de la vida, mediante los PULMONES, se transforma naturalmente en oxígeno, y ese oxígeno es depositado, posteriormente, en todo el torrente sanguíneo, en la sangre.

Es más importante todavía la respiración que el alimento que entra por la boca al estómago, porque podríamos durar hasta cerca de un mes sin comer, pero no podríamos durar mucho tiempo sin respirar.

Normalmente se puede durar sin respirar durante un minuto o dos, y algunos llegan hasta tres. Yo he podido llegar a permanecer sin respiración durante más de cuatro minutos (por entrenamiento), pero, incuestionablemente, más allá de este pequeño tiempo limitado, si no respiramos, morimos. Es pues, más importante, en realidad de verdad, la respiración que la comida física.

Y por último, existe una tercera clase de alimento (o de alimentos) que es aún más importante. Me refiero, en forma enfática, a las IMPRESIONES. Incuestionablemente, no podríamos demorar nosotros ni un segundo en la existencia, si no existieran las Impresiones. No podemos vivir un segundo sin recibir Impresiones…

Nuestro organismo se nutre, muy especialmente, con las Impresiones. Si el aire no hiciera impresión en nuestros pulmones y en nuestra sangre, no viviríamos; si la comida no lograra a impresionar el estómago y vías intestinales, tampoco podríamos vivir.

Así que las Impresiones son fundamentales. Desgraciadamente, a diferencia de la respiración y del primer alimento que entra por la boca al estómago, no tenemos, en este caso, un órgano para “DIGERIR” las Impresiones y esto es lamentable.

El aire cuenta con los pulmones, la comida cuenta con el estómago, pero las Impresiones, ¿con qué órgano cuentan? Pasan a la Mente y eso no lo podemos negar, pero no tenemos cómo poder “digerir” las Impresiones, no hay un órgano para la “digestión” y transformación de las Impresiones.

Todos los acontecimientos de la vida llegan a la Mente en forma de Impresiones, todos los eventos llegan al cerebro en forma de Impresiones. La alegría, la tristeza, la esperanza, la desesperación, los problemas, las preocupaciones, etc., llegan a la Mente en forma de Impresiones. Cualquier circunstancia, cualquier acontecimiento por insignificante que sea, llega a la Mente en forma de Impresiones.

Repito: Desafortunadamente no contamos con un órgano capaz de “digerir” Impresiones, motivo éste más que suficiente como para que las mismas se conviertan en agregados psíquicos, esto es, en Yoes.

Si no “digerimos” la mala impresión que recibimos (por ejemplo) de un insultador, entonces esa impresión se convierte, dentro de nosotros, en un Yo de venganza. Si no “digerimos” la impresión que nos provoca una copa de vino, obviamente tal impresión se convierte en el Yo de la embriaguez. Si no “digerimos” nosotros la impresión que nos provocara una persona del sexo opuesto, incuestionablemente, tal impresión se convertiría, por lo mismo, en un Yo de lujuria. Si no “digerimos” la impresión que llegue a la Mente relacionada con una fortuna, obviamente, tal impresión puede convertirse en un Yo de codicia.

Así que no “digerir” las Impresiones equivale a crear Yoes. Las Impresiones no “digeridas”, repito, se convierten en nuevos Yoes.

Así que no solamente tenemos los Yoes que tenemos, esos que traemos de vidas anteriores, sino lo que es peor: estamos creando todos los días nuevos Yoes, y eso es lamentable.

Dejar de crear Yoes, es indispensable. Mas eso es posible, únicamente, “digiriendo” las Impresiones. Mas, ¿cómo “digerirlas”? ¿De qué manera, de qué modo? ¿Cómo transformarlas en algo diferente?

¿Sería posible eso? ¡Sí, es posible! ¿Cómo? Mediante la CONCIENCIA. Si interponemos entre las Impresiones y la Mente eso que se llama “Conciencia”, las Impresiones se “digieren“.

Las Impresiones, en sí mismas, son HIDRÓGENO-48, un hidrógeno bastante pesado. Digeridas por medio de la Conciencia, se transforman en Hidrógeno-24, que sirve para nutrir el Cuerpo Astral. Ese Hidrógeno-24, a su vez, puede transformarse en Hidrógeno-12 para nutrir al Mental, Y por último el Mental, “digerido“, se transforma en 6, con el que se nutre el Causal.

Más vale, pues, “digerir” todas estas Impresiones con el propósito de transformar el Hidrógeno-48 en alimentos para los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser.

Normalmente, las Impresiones hieren a la Mente y la Mente, entonces, reacciona contra el impacto proveniente del mundo exterior: si nos pegan, pegamos; si nos insultan, insultamos; si nos invitan a beber, bebemos, etc.; siempre reacciona la Mente contra los impactos provenientes del mundo exterior. Debemos evitar tal reacción, mas eso sería posible, exclusivamente, interponiendo la Conciencia entre la Mente y las Impresiones.

¿Habría alguna forma, alguna técnica, algunas prácticas que permitiesen utilizar la Conciencia para interponerla entre las Impresiones y la Mente? ¿Existe alguna clave que nos permita usar la Conciencia de esa manera: que sea la Conciencia quien reciba las Impresiones y no la Mente?

Porque cuando la Conciencia recibe las Impresiones, las “digiere” inevitablemente, las transforma en algo distinto; pero cuando no es la Conciencia quien recibe las Impresiones, sino la Mente, entonces sucede que la Mente reacciona contra los impactos provenientes del mundo exterior, reacciona violentamente, en forma mecánica.

¿Cómo usar, pues, la Conciencia? ¿Cómo utilizarla, de qué modo, a fin de que sea ella (y nada más que ella) la que reciba las Impresiones y las transforme?

Voy a decirles a ustedes, la clave es muy sencilla: JAMÁS OLVIDARNOS DE SÍ MISMOS, DE NUESTRO PROPIO SER. Si uno se olvida de su propio Ser Interior en presencia de un insultador, termina insultando; si uno se olvida de sí mismo, de su propio Ser en presencia de una copa de vino, termina borracho; si uno se olvida de sí mismo, de su propio Ser en presencia de una persona del sexo opuesto, termina fornicando.

Cuando uno aprende a vivir en estado de ALERTAPERCEPCIÓN, de ALERTA-NOVEDAD, cuando uno se recuerda a

sí mismo de instante en instante, de momento en momento, cuando uno jamás se olvida de sí mismo, indubitablemente se va tornando consciente.

Si uno no se olvida de sí mismo en presencia de un insultador, si uno no se olvida de su propio Ser, entonces transforma esas Impresiones perversas en Hidrógeno-24 que sirve para fortificar el Cuerpo Astral, y en 12 para alimentar el Mental, y en 6 para alimentar el Causal; es decir, transforma las palabras del insultador en una fuerza diferente.

Si uno no se olvida de sí mismo en presencia de una copa de vino, transforma esa impresión (ese Hidrógeno-48) en Hidrógeno-24, y 12, y 6. Si uno no se olvida de sí mismo en presencia de una fuerte suma de dinero, transforma esa impresión en Hidrógeno-24, 12 y 6.

Así que “no olvidarse de sí mismo” es la clave que nos permite manejar inteligentemente la Conciencia. Cuando uno no se olvida de sí mismo interpone, entre la Mente y las Impresiones, eso que se llama “Conciencia”.

Lo hermoso es que sea la Conciencia la que reciba las Impresiones que vienen del mundo exterior, porque la Conciencia puede transformarlas en algo diferente, en Elementos Creadores, en Elementos Superlativos del Ser, en Fuerzas Diamantinas que sirven para el desarrollo de los chakras, en múltiples Fuerzas que sirven para el desarrollo de ciertos Poderes que existen en nuestra constitución interna.

Es necesario pues, saber, que todos los Yoes que actualmente tenemos, son el resultado de Impresiones NO DIGERIDAS, no transformadas, y esto es lamentable.

Desgraciadamente, la gente no se recuerdan de sí mismas jamás; por eso es que las Impresiones llegan a nuestra Mente y permanecen así, completamente sin transformar, dando origen (como es natural) a los agregados psíquicos, a los Yoes.

Es necesario disolver los Yoes, pero también es necesario NO CREAR MÁS YOES. Alguien podría darse el lujo de disolver los Yoes, pero si se olvida de sí mismo vuelve a crear nuevos Yoes; he ahí lo grave.

La RECORDACIÓN DE SÍ MISMOS, es algo interesante. Cuando uno se recuerda de sí mismo, origina Fuerzas totalmente diferentes a las de sus semejantes: Fuerzas distintas, Fuerzas que lo hacen –a uno– un sujeto completamente diferente a los demás.

Interesante resulta saber, pues, que quiénes crean tales Fuerzas se vuelven distintos; hasta sus Potencias de Vida se multiplican. Si

colocáramos dos sujetos en un lugar inhóspito, con mala alimentación, mal ambiente, etc. (el uno que jamás se acuerda de sí mismo, que vive una vida mecánica, y el otro, que siempre se acuerda de sí mismo de momento en momento que siempre está acordándose de su propio Ser, que nunca olvida a su Ser Íntimo), pueden ustedes estar absolutamente seguros que el primero moriría pronto y que el segundo viviría a pesar del ambiente inhóspito, porque está rodeado de Fuerzas distintas a las de los demás…

Todo el problema de la LIBERACIÓN se fundamenta en la TRANSFORMACIÓN y la transformación tiene por basamento el

SACRIFICIO.

Observen ustedes que la vida toda es transformación. Gracias a las infinitas transformaciones que se verifican dentro del claustro materno, puede formarse el organismo humano.

Si observamos por ejemplo un huevo (sea de una serpiente, o sea de un pájaro), vemos allí posibilidades latentes, susceptibles de desarrollo. Tales posibilidades se vuelven un hecho mediante la transformación.

El fuego de las chimeneas, ese que nos calienta durante los días de invierno, es el resultado de la transformación. La digestión, en nosotros, es todo un proceso de transformación mediante el cual es posible existir. La transformación del aire dentro de los pulmones, es otro proceso de transformación, y si queremos transformarnos psicológicamente, necesitamos transformar también las Impresiones, es decir, la tercera clase de alimentos.

Repito: Todos los acontecimientos de la vida (que llegan a la Mente), vienen en forma de Impresiones. Estoy hablándoles a ustedes, reunidos aquí en este salón, en este Lumisial, ¿y qué es lo que está llegando a la Mente de ustedes? La impresión, una serie de Impresiones: Ven a un hombre que les está hablando y lo escuchan.

Esas Impresiones les están llegando a la Mente, y en instantes en que les estoy hablando, ¿están seguros de que están “digiriendo” esta impresión, la impresión de ver a un hombre que les está hablando, que les está dando Enseñanzas Esotéricas? ¿Ya están ustedes en proceso de “digestión” o de transformación, o no? Si ustedes no están en el proceso de “digestión” o de transformación de esta impresión (la de ver a Samael Aun Weor frente a ustedes, hablándoles), están perdiendo el tiempo lamentablemente. ¿Por qué? Porque no están “digiriendo” la impresión, no la están transformando.

Si no se “digiere” no se transforma; previo a la transformación existe la “digestión” de la impresión.

¿Cómo hacen ustedes para “digerir” esta impresión? (Que ven un hombre aquí, con una bata blanca dando una clase). Pues, no olvidarse de su propio Ser; que sea el Ser quien reciba la Enseñanza, pasar toda la Enseñanza al Ser, escuchar con el anhelo de llegar al Ser.

Si “digieren” la impresión, la comprenden mejor; si no proceden así, están perdiendo el tiempo y la cátedra ésta resultaría, por tal motivo, inútil.

De manera que debemos empezar con hechos; porque “aquél que escucha la palabra y no la hace, es semejante al hombre que se mira en un espejo y luego da la espalda y se retira”… No basta, pues, escuchar la palabra, hay que “DI-GE-RIR-LA”; y eso es precisamente lo fundamental.

¡Vean ustedes cuán importante es ese evento que se llama “IMPRESIONES”! No podrían vivir ustedes ni un segundo sin las Impresiones, ni la milésima de un segundo.

Así, pues, vale la pena transformarlas en algo distinto: en Poderes, en Luz, en Fuego, en Armonía, en Belleza… Más, si no las transformamos, éstas, repito (aunque me haga cansón con la repetición), se convierten, sencillamente, en nuevos agregados psíquicos, en nuevos Yoes…

Es necesario que seamos más reflexivos. Así como somos nosotros, en realidad de verdad, así como nos encontramos, sin “digerir” Impresiones, creando nuevos Yoes de segundo en segundo, de instante en instante, no somos más que simples máquinas controladas por los agregados psíquicos.

Vivimos en un mundo de gran actividad, donde todos CREEN QUE HACEN ALGO y NADIE HACE NADA: todo nos SU-CE-DE, como cuando llueve, como cuando truena. ¿Por qué?

Sencillamente porque no tenemos encarnado al Ser. SÓLO EL SER PUEDE HACER; él hace y el verdadero Hombre es el Ser; pero si la máquina actúa, está actuando algo que no es el Ser, está actuando un robot programado con una computadora maravillosa que se llama “cerebro”, está actuando mecánicamente. Entonces no está haciendo, está actuando.

Una cosa es HACER y otra ACTUAR. Cualquier máquina actúa, se mueve, anda, cumple sus funciones, porque es máquina y ha sido programada para sus funciones; pero hacer es algo distinto. Sólo el Hombre puede hacer, y el Hombre verdadero es el Ser. Distingamos entre el Hombre verdadero (que es el Ser), y la máquina (la máquina no es el Ser).

Repito: El “animal intelectual” es un robot programado y su cerebro es una computadora maravillosa, una computadora que se sostiene a sí misma; una computadora que matemáticamente calcula, con exactitud precisa, que vibraciones necesita para una…cerebral; una computadora que registra las ondas visuales y las ondas sonoras, que registra lo exterior y lo interior y que se abastece a sí misma. Es una computadora de primera, maravillosa, pero es eso y nada más que eso: una computadora.

Dispone esa computadora de un organismo físico y lo utiliza para ir y venir, etc., etc. Tal computadora está en manos del Ego, no del Ser; y el Ego es el resultado de muchas Impresiones sin “digerir”.

Entonces, lo que actúa aquí en este mundo doloroso en que vivimos, es una máquina provista de una gran computadora. Aquí no está actuando el Ser, sino la máquina. Podríamos decir que la máquina es máquina, que el Ser es el Ser.

Pero, ¿qué es, en realidad de verdad, eso que llamamos “vida”? Ciertamente, es como una película…, sí… Cuando llega la hora de la muerte, regresamos al punto de partida de esa película y nos la llevamos para la Eternidad. Al retornar, al regresar todo este Ego, lo hace con su película.

Al reestructurarse con un nuevo organismo físico, proyecta su película nuevamente, en la pantalla de la existencia. ¿Y qué proyecta? Su vida. ¿Cuál? La de siempre, la misma que tuvo en la existencia anterior; es decir, repite lo mismo que hizo en la pasada existencia y en las pasadas existencias. Todo eso que proyecta, está programado (desde el nacimiento) en el cerebro.

De manera que somos ROBOTS PROGRAMADOS; el Ser no interviene para nada en toda esa tragedia, él no se mete en esos asuntos. El Ser de cada uno de nosotros se mueve libremente en la Vía Láctea.

Existen y viven aquí, en este valle doloroso de la vida, un montón de sombras, provistas de organismos físicos. ¿Pero qué hacen esos organismos? ¡Nada! Se mueven mecánicamente, de acuerdo con el programa que ha sido depositado en el cerebro (no digo solamente en el cerebro físico, sino en los TRES CEREBROS: en el Intelectual, en el Emocional y en el Motor).

Y el Ser, ¿qué hace mientras nosotros estamos aquí sufriendo, pasando trabajos, llorando, luchando para conseguir con qué pagar la renta, con qué comprar un traje? ¿Qué hace el Ser? Él vive y…en la Vía Láctea, se mueve libremente en la Vía Láctea.

Entonces, ¿qué es esta dolorosa existencia que nosotros llevamos? ¡Pura ilusión, algo vano!

Con justa razón dicen los Hindúes que “este mundo puro MAYA, que este mundo es ilusorio, que no tiene ningún valor”…

Necesitamos, repito, tener Existencia Real, porque todavía no la tenemos. ¿Alguno de ustedes se preciaría de tener Existencia Real? ¿Cuál de ustedes tiene Existencia Real?…

Si, amigo… (aquí parece que alguien interrumpe alzando la mano)… No me diga que verdaderamente tiene… (hay un espacio de silencio)… No veo aquí sino máquinas que se mueven, máquinas programadas, robots programados; nada más. Obviamente, necesitamos dejar de ser robots, y podemos dejar de serlo. Pero, para dejar de serlo, debemos eliminar todos los agregados psíquicos, eso es obvio.

Ustedes ya saben que tenemos que eliminar los agregados psíquicos, mas saber esto no es todo; necesitamos DEJAR DE CREAR NUEVOS AGREGADOS (y diariamente los estamos creando, al “no digerir” las Impresiones).

Necesitamos “digerir” las Impresiones, transformarlas en Fuerzas distintas para no crear nuevos Yoes, y necesitamos “digerir” las viejas Impresiones, las que dieron origen a los Yoes que actualmente tenemos. Esto es posible a través de la REFLEXIÓN, de la AUTOOBSERVACIÓN, y de la ELIMINACIÓN.

Cuando uno “digiere” las viejas Impresiones que están depositadas en los cinco Cilindros de la máquina (en forma de hábitos, emociones inferiores, pensamientos negativos, instintos depravados, abusos sexuales, etc.), entonces desintegra esos elementos inhumanos, los vuelve polvo.

Así que no solamente hay que “digerir” las nuevas Impresiones que llegan a la Mente, sino las viejas Impresiones. Y se “digieren” (repito y aclaro) Autoobservándonos de instante en instante, de momento en momento.

Necesitamos ejemplos y los voy a poner: Supongamos que, de pronto, estamos celosos. Un hombre descubrió que su mujer tiene otro hombre, y claro, el Yo de los celos salto ahí. ¿Qué hacer?

Ha descubierto, el Yo de los celos, eso es obvio. La Ley de Recurrencia dice que en una pasada existencia, el mismo triángulo existió, y que en una antepasada el mismo triángulo existió. Así, pues, esos celos que se sienten se deben a una impresión “no digerida“, no transformada.

Si luego trata de “digerir” aquélla impresión, dijéramos, en algo diferente; si uno por medio de la reflexión llega a la conclusión de que

los celos son absurdos, de que no tienen sentido real, entonces se hace una “digestión” de esa mala impresión que viene desde los antiguos tiempos.

Y al hacer esa “digestión“, pues, se está en las mejores posibilidades para la desintegración del Ego. Solo falta la suplica (la suplica a Devi-Kundalini Shakti), para que sea ella la que desintegre ese Ego (resultado de una impresión antigua “no digerida”), y al fin, ese Ego de los celos se vuelve polvo.

Supongamos que nos peleamos con otra persona, porque no nos quiere devolver un dinero que nos hace falta (incuestionablemente, se trata de una impresión “no digerida”). Si en el momento en que fuimos a cobrar el dinero no nos lo quiso pagar el sujeto ese, y sentimos una gran contrariedad y el deseo de pelear con ese caballero, entonces debemos ser lo suficientemente comprensivos para, al llegar a casa, meditar, e intentar, por medios introspectivos, hacer la “digestión” de esa pésima impresión.

No hay duda de que la Ley de Recurrencia ha trabajado ahí también; no hay duda de que en una pasada existencia (por Ley de Recurrencia) se dio el mismo caso: Le prestamos (a ese mismo señor) determinada cantidad de dinero y no nos lo regresó. Y en la antepasada se dio el mismo caso, y en la trasantepasada el mismo, y siempre ha sucedido lo mismo; debido a eso fabricamos un Yo de odio contra ese caballero.

Pues, ahora habrá necesidad de “digerir” completamente esa mala impresión (que viene de un remoto pasado y que está convertida ahora en un Yo), “digerirla” a través de la reflexión; comprender que esto del dinero es vano, ilusorio, que a la hora de la muerte no nos llevamos ni un centavo para la Eternidad…

Cuando ya nos hemos conscientes de eso, entonces suplicaremos a Devi-Kundalini Shakti desintegre a ese Ego (que no es más que el resultado de una serie de Impresiones “no digeridas“), y es claro que la Madre Divina lo volverá polvo y quedaremos libres de esa mala impresión.

Todos nuestros Yoes no son sino el resultado de Impresiones no transformadas, “no digeridas”. Desintegradas tales Impresiones “no digeridas”, las Fuerzas aquellas de las Impresiones…se transforman en algo distinto: en Hidrógeno-24, 12 ó 6, y queda uno limpio.

Así que las Impresiones pasadas y presentes deben ser transformadas en Fuerzas Cósmicas y Divinales, y esto es posible NO OLVIDÁNDONOS DE NOSOTROS MISMOS, NO OLVIDÁNDONOS DE NUESTRO PROPIO SER. Cuando uno no se olvida de sí

mismo, cuando uno vive en estado de Alerta-Percepción, de AlertaNovedad, entonces transforma esas Impresiones en algo distinto.

Si alguien consigue transformar la totalidad de sus Impresiones, será un verdadero BIENAVENTURADO, porque el Ser quedará en él y él en el Ser, y entonces tendrá Existencia Real; entonces sí podrá “hacer”, porque tendrá al Ser encarnado.

Así como estamos, no somos sino robots programados. Esas Impresiones sin “digerir” quedaron depositadas en nuestros Tres Cerebros y se repiten aquellas Impresiones de instante en instante, de momento en momento y durante toda la vida. Ésa es la mecánica de la Ley de Recurrencia: una repetición de viejas Impresiones.

¿Creen ustedes que eso es agradable: ser máquinas, hacer el papel de robots, no tener al Ser encarnado, vivir así –como sombras– en este valle de lágrimas? ¿Creen ustedes que vale la pena tener una existencia así? ¿Y qué somos? ¡Sombras miserables, robots programados, programados por las viejas Impresiones del pasado! Todas las Impresiones de nuestras pasadas existencias que quedaron sin “digerir”, han sido depositadas en nuestros Tres Cerebros y ahora se repiten mecánicamente.

De manera que parecemos verdaderos robots; ¡somos robots, moviéndonos automáticamente en este valle de lágrimas!

¿Hasta cuándo van a querer ustedes vivir convertidos en robots? ¿Hasta qué año, hasta que fecha? Reflexionen en esto, mis queridos hermanos, porque verdaderamente es una lástima ser robot…

Hasta aquí mi cátedra. Y ahora sí, antes de cerrar esta Enseñanza, conviene que los que quieran hacer preguntas, que las hagan con la más entera libertad, y los que no estén de acuerdo, que lo digan: por qué no están de acuerdo.

Discípulo. Cuando una impresión ha sido transformada y pasa de Hidrógeno-48 a 24, y después a 12 hasta Hidrógeno-6, ¿puede continuar de Hidrógeno-6 a Hidrógeno-3?

Maestro. Sí, PUEDE CONTINUAR, para nutrir a los Cuerpos Existenciales más elevados, y HASTA EL HIDRÓGENO-1 puede llegar. Téngase en cuenta que no solamente puede crear uno los Cuerpos Astral Mental y Causal, sino que también puede darse el lujo de crear los CUATRO KAYAS (que son el de Nirmanakaya, el Sambhogakaya, el Addikaya y el Dharmakaya).

Obviamente, los Hidrógenos finos que se necesitan para nutrir a esa clase de vehículos, tienen que salir de aquí mismo, de este mundo físico en el que vivimos; tienen que emanar o provenir de las Impre10

siones transformadas, o en otros términos, del Hidrógeno-48 transformado en forma escalonada, graduativa.

D. Maestro, ¿el Recuerdo de Sí es simplemente una actitud psicológica, o pensar “aquí estoy”, con un pensamiento presente de nosotros?

M. Si tu dices “aquí estoy”, puedes estar afirmando al robot; estás, sencillamente, afirmando el robot. El robot dice: “Sí, yo, aquí estoy” (he ahí el robot). De eso no se trata; SE TRATA DE NO OLVIDARSE DE SU PROPIO SER, que es algo diferente. El vive normalmente en la Vía Láctea y no está encarnado actualmente en el robot, porque el Ego y el Ser son incompatibles. Se trata es de no olvidarse del Ser; no se trata de afirmar al robot, sino de afirmar al Ser, que es distinto. ¿Alguna otra pregunta hermanos?

D. Venerable Maestro, ya que el cuerpo humano (o la máquina), no tiene, digamos, como “digerir” las Impresiones, ya que el alimento es para el estómago, el aire para los pulmones; ¿Y las Impresiones ¿quién las podría “digerir” en un desencarnado?

M. ¿Y qué tienen que ver esos desencarnados en la cuestión de los robots?

D. Pues, es mi pregunta, nada más…

M. No, “Impresión” es este vaso que yo me estoy tomando acá (que por cierto, está delicioso este Tehuacán”). “Impresión” es, por ejemplo, ese aparato mecánico, “Impresión” es lo que te comes, lo que bebes, lo que llega a tu Mente a través de los sentidos. TODO ESO ES “IMPRESIÓN”. “Impresión” es existir, es vivir. La alegría, la tristeza, lo que nos trae preocupaciones, lo que nos trae anhelos, lo que nos trae esperanza, lo que nos trae desesperación; todo eso es “impresión”.

¿Qué tienen que ver los “señores desencarnados” en este sainete? Nada, ¿verdad? Cuando se dice que hay que transformar las Impresiones, quiero decirse que hay que utilizar un instrumento.

¿Cuál? La Conciencia. Pero la Conciencia ¿de quién es, de qué es, por qué existe? La Conciencia es del Ser y cuando uno no se olvida de su propio Ser, obviamente la Conciencia está funcionando. No olvidarse de su propio Ser, es extraordinario.

¿Por qué existen los ÁNGELES CAÍDOS? Porque se olvidaron de sí mismos un instante, tiempo más que suficiente como para ir de cabeza al precipicio. “No olvidarse de sí mismos”…, no estoy afirmando con ello que se trate de afirmar a la máquina, al robot, no; “no olvidarse de sí mismos”, significa NO OLVIDAR A SU SER INTERIOR PROFUNDO. A eso me estoy refiriendo, en forma enfática, y

debe entenderse a la luz de una Psicología Trascendental, Revolucionaria. ¿Alguna otra pregunta?

D. Venerable Maestro, una persona que nunca haya experimentado al Ser y que no haya……¿qué actitud psicológica debe tomar para Recuerdo de Sí y afirmar al Ser en sí mismo?

M. LA PERSONALIDAD DEBE VOLVERSE CADA VEZ

MÁS PASIVA, a fin de que nos tornemos receptivos. Cuando uno se torna receptivo, va sintiendo cada vez más al Ser, a través del Centro Emocional Superior. Pues, está escrito: “Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios”…

Hay que limpiar el corazón para que surja en nosotros el ENTENDIMIENTO EMOCIONAL, que es mucho más elevado que el ENTENDIMIENTO CEREBRAL. Cualquier cerebración, por muy grandiosa que sea, resulta muy pobre ante el Entendimiento Emocional.

El Entendimiento Emocional le permite a uno sentir al Ser. Así pues, lo que hay es que (como he dicho), poner cuidado al desarrollo del Entendimiento Emocional; éste se va desarrollando (cada vez más) conforme vamos limpiando el corazón, es decir, conforme vamos eliminando los agregados psíquicos.

Si al principio solamente existe el Entendimiento Emocional en una forma meramente residual, incipiente, a medida que vayamos desintegrando el Ego este Entendimiento Emocional se irá haciendo cada vez más visible, más apto…

No olvidemos al Ser, pongamos cuidado siempre al corazón tranquilo; y así, en realidad de verdad, no crearemos nuevos Egos. Pero mientras nosotros nos olvidemos del Ser, las Impresiones llegarán a la Mente y quedarán sin “digerir“. Entonces ésas se convertirán en nuevos Yoes, o fortificarán a los Yoes ya establecidos en los Cinco Cilindros de la máquina orgánica; eso es obvio.

D. Venerable Maestro, algunas veces uno siente que un Yo está actuando, por ejemplo, la ira; se da cuenta que tiene ira; quiere comprender el fenómeno, el por qué le causó la ira. Y sin embargo, no se siente uno con el deseo de que la ira se vaya, porque el Yo es fuerte, ¿qué hacer en ese entonces?

M. Obviamente, el Yo de la ira, plenamente establecido, pues, en los Cinco Cilindros de la máquina, se ha convertido (en este caso), en amo y señor de toda la máquina. Sin embargo, existe un pequeño margen (muy limitado por cierto), pues, de libertad, el cual puede ser usado.

Hablando en forma de analogías, diremos que ese margen es tan pequeño como el que puede existir entre un violín y el estuche que lo contiene. Es muy limitado, en verdad, pero si lo usamos inteligentemente, se puede ampliar. Hay que APELAR A LA AUTORREFLEXIÓN EVIDENTE DEL SER, y hay que apelar también a la AUTOOBSERVACIÓN: observar a ese Yo de la ira en acción.

Cuando uno se autoobserva durante un ataque de ira, comprende que algo, algo distinto a uno ha entrado en su cerebro, se ha adueñado de él. Si ha comprobado (mediante la Autoobservación) esa realidad, puede dar otro paso, que es el de la Autorreflexión Evidente; y si por medio de la Autorreflexión Evidente ha llegado a la conclusión de que un demonio de la ira se ha apoderado de él, entonces puede dar el tercer paso: el de la MEDITACIÓN INTERIOR PROFUNDA.

A través de la Meditación viene el ANÁLISIS SUPERLATIVO: Hay que reflexionar, hay que hacer claridad en la Mente sobre lo que acaeció para que surgiera la ira; y viene a descubrir entonces que ese Yo de la ira tiene otras raíces: puede ser el amor propio; puede suceder que alguien nos hirió el amor propio, o podría suceder que alguien nos hirió el orgullo, podría suceder que alguien nos hirió la mente susceptible, o que nos hirió la vanidad, etc.

Si uno llega a descubrir, pues, la causa de esa ira, entonces comprende que esa ira es fatua; y si comprende uno que esa ira es fatua, está en posibilidades de desintegrarla.

Ya solamente bastaría IMPLORAR A LA KUNDALINISHAKTI, para que ella DESINTEGRARA tal agregado psíquico. Estoy seguro que ella los ayudara en el proceso de la desintegración. Ése es el camino obvio a seguir. ¿Alguna otra pregunta?

D. Maestro, ¿la Inspiración juega un papel importante en todo esto?

M. Bueno, dicen los mejores Iniciados que son tres las escalas que conducen a la Iniciación: Imaginación, Inspiración e Intuición, ¿está claro? Todos los hermanos están llenos de Inspiración, no hay quien no sienta la Inspiración. Pero una cosa es la Inspiración y otra cosa es la OBJETIVACIÓN DE LA CONCIENCIA.

Por muy inspirado que uno se sienta aquí, si no ha conseguido desintegrar los Yoes, su Conciencia no es Objetiva. Y SI SU CONCIENCIA NO ES OBJETIVA, AUNQUE SIEMPRE SE SIENTA

INSPIRADO NO LLEGA, por tal motivo, a la ILUMINACIÓN.

Para llegar a la Iluminación se necesita que los agregados psíquicos desaparezcan de…

…Sólo desapareciendo surge en nosotros la INSPIRACIÓN OBJETIVA, auténtica, que lo conduce a uno a la escala más elevada de la Intuición.

Hay que desintegrar los agregados psíquicos; y no podrían desintegrarse si no se viviera en estado de Alerta-Percepción, de AlertaNovedad. ¿Alguna otra pregunta?

D. Venerable Maestro, ¿en el trabajo psicológico qué papel desempeñaría la Fuerza del Tercer Logos?

M. Bueno, hay una Trimurti muy elevada, que es el Padre, el Logos y el Espíritu Santo. Incuestionablemente, el Espíritu Santo es la Fuerza Sexual. Esa Fuerza Sexual se desarrolla, se desenvuelve y procesa en la Fragua Encendida de Vulcano.

Si nosotros invocamos a LA SHAKTI KUNDALINI, precisamente en la Forja de los Cíclopes, ella NOS ASISTIRÁ, REFORZADA POR EL PODER DEL TERCER LOGOS, o sea del Espíritu Santo, y desintegrará muy rápidamente, el agregado psíquico que nos interesa desintegrar. Así es como el Espíritu Santo, Shiva o Tercer Logos (como tú dices), ejerce su papel en el trabajo de la desintegración… A ver…

D. Venerable Maestro, ¿el Gran Maestro Ashiata Shiemash cómo había logrado a transformar Impresiones? Porque usted nos había informado que el tal Maestro no estaba caído.

M. Ashiata Shiemash, el Gran Avatara de Babilonia, incuestionablemente había logrado la desintegración total, de todos los agregados psíquicos. Así pues, que él no se olvidaba de sí mismo. De instante en instante, de segundo en segundo “digería” las Impresiones. Gracias a eso, se convirtió en el AMADO ESENCIAL. ¡Eso es todo… ¿Alguna otra pregunta?

D. Maestro, ¿quisiera saber si la Recordación de sí mismo vendría a ser, entonces, como llegar uno a un estado tal, de que uno provoque la búsqueda, un anhelo profundo de encontrar al Ser, y eso lo mantenga durante las 24 horas del día, para que entonces el mundo mecánico no lo fascine a uno?…

M. En la Recordación de sí mismo, de su propio ser, es claro que EXISTE LA FUERZA DEL ANHELO (ésta se expresa vivamente a través del Entendimiento Emocional), esto le permite a uno, pues, no ser…, LE PERMITE A UNO “DIGERIR” las Impresiones; eso es todo. ¿Alguna otra pregunta?

D. Venerable Maestro, nos hablaba de poner la Personalidad pasiva, para que la Esencia se haga activa, es decir… )J

M. La Personalidad se va tornando pasiva a medida que vamos eliminando los AGREGADOS PSÍQUICOS DE 96 LEYES; existen ciertos Agregados pesados que incuestionablemente controlan a la Falsa Personalidad.

Estos agregados que se dicen de 96 Leyes son la VANIDAD, el ORGULLO, el EGOÍSMO, la IRA VIOLENTA, el AMOR PROPIO, los CELOS, el ODIO, el EGOÍSMO, la AUTOIMPORTANCIA, la INTOLERANCIA, etc. Si eliminamos tales agregados psíquicos la Personalidad se torna Pasiva.

Indubitablemente, la Personalidad en estado pasivo es receptiva; puede recibir los mensajes del Ser que vienen a través de los Centros Superiores. Así, de esa manera, poco a poco vamos aprendiendo a obedecer las órdenes de las partes superiores del Ser. Pero hay que volver pasiva a la Personalidad, mediante la eliminación de los agregados psíquicos de 96 Leyes…

D. ¿El transformador de Hidrógeno-48 a Hidrógeno-6, quién sería, Venerable Maestro?

M. EL TRANSFORMADOR total del Hidrógeno-48 en Hidrógenos-24, 12 y 6 ES LA CONCIENCIA…

D. Una pregunta: Cuando una Impresión se transforma en Ego, por estar dormido, ¿qué ocurre en el cerebro básicamente, en el transformador principal?

M. Pues, ciertamente NO ES EL CEREBRO QUIEN TRANSFORMA IMPRESIONES. El cerebro no tiene el poder de transformar Impresiones, las deja sin transformarlas, por eso éstas se convierten en Yoes, en agregados psíquicos. Sólo la Conciencia Superlativa del Ser puede transformar las Impresiones; más para que la Conciencia funcione, se necesita no olvidarnos de sí mismos de nuestro propio Ser. ¿Qué me iba a preguntar aquí nuestro hermano?

D. ¿Existe algún órgano especial para que la Impresión se transforme en un Yo, en alguna parte de nuestro organismo? Por ejemplo, uno observa una mujer, y se transforma esta Impresión en un Yo nuevo de la lujuria, ¿en alguna parte de nuestro organismo se procesa esta transformación?

M. Tú sabes muy bien, como médico, que la espina dorsal, en sus vértebras coxígeas…termina por último, en una especie de “colita” (así la llama vulgarmente el pueblo, “cola de caballo”)

D. “Cola de caballo”…

M. “Cola de caballo”… Ese pedacito óseo es un residuo del abominable Órgano Kundartiguador. En el pasado, la humanidad poseyó el Órgano Kundartiguador completamente desarrollado. Entonces todos los seres humanos llevábamos…, llevaban…, llevábamos… (Para qué me voy a volver la excepción aquí, ¡No!)…

D. [Risas]…

M. Llevábamos la famosa cola que tiene hoy los “changos”, gorilas y monos. Dicha cola o Kundartiguador, tiene también poder para transformar, pues, las Impresiones en nuevos Yoes.

Desgraciadamente, fue debido a ese abominable órgano como todas las Impresiones existentes se transformaron en los múltiples agregados psíquicos que surgieron a la existencia. Desde entonces, la Conciencia quedó embotellada en tales Agregados.

Bueno, desapareció ese órgano gracias a la actividad febril del Archiserafín Arcángel Loisos (Gran Ingeniero Cósmico); pero hubo un residuo que quedó aquí, y es ESA “COLA DE CABALLO”. Tal residuo TIENE TODAVÍA EL PODER PARA TRANSFORMAR LAS IMPRESIONES EN YOES, en

Yoes nuevos.

Cualquier Impresión, por insignificante que sea, puede tal partícula ósea convertirla en nuevos Yoes, en nuevos agregados psíquicos. Eso es todo.

D. Maestro, ¿a qué se debe que sea el hombre el que más se interese en la Muerte Psicológica y no la mujer?

M. Pues, está un poquito equivocada la pregunta en el fondo…

D. No Maestro, es que en el trato con las damas y en el trato con los hombres he podido comprobar que el hombre, sea el que lleva siempre la iniciativa en el aspecto de la Muerte Psicológica; y que desee más fervientemente morir y no ella…

M. Pues, voy a decirte una gran verdad: La pregunta está un poquito equivocada, porque conozco en el Movimiento Gnóstico a ALGUNAS DAMAS que ESTÁN VERDADERAMENTE INTERESADAS EN “MORIR”. Porque la totalidad de su existencia la han entregado al proceso de la desintegración del Ego.

Así pues, no todas las mujeres son así. Que haya muchas damas que no estén interesadas en eliminar el Ego, no lo niego; pero no quiere decir eso que sean todas las damas.

También existen muchos hombres que al escuchar este cuerpo de doctrina se interesan por la desintegración del Ego. Sin embargo, hay también muchos hombres que no tienen ni el menor…que existe por la disolución del Ego.

Tenemos muchos estudiantes ubicados en distintos países de América del Sur que no se preocupan, en lo más mínimo, por la desintegración del Ego, que sólo se interesan por el desarrollo de los chakras, por las Iniciaciones, por los grados, por los poderes, pero que nunca han pensado en desintegrar el Ego, a pesar de haber estudiado mi libro titulado “Psicología Revolucionaria”.

Con profundo dolor, he de decir a ustedes, que de entre toda la correspondencia que recibo, que es bastante, no he leído…

Samael Aun Weor

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