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Ciclo A · Clase 1 de 22

La Gnosis, Conocimiento Universal

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LA GNOSIS: CONOCIMIENTO UNIVERSAL Y ATEMPORAL.

LA VIDA MODERNA.

¿Qué es la vida? ¿Por qué existimos? ¿Hay algo después de la muerte? Tantas preguntas enigmáticas difíciles de responder…

Y por lo tanto grandes seres, hombres y mujeres, han venido a través de los siglos: los sabios, los eruditos, los maestros y los filósofos de todas las naciones. Pero la mayoría de los habitantes de nuestro planeta se encuentran siempre sometidos por la vida cotidiana. En los países pobres, la lucha por la sobrevivencia, por comer, cada día; en los países ricos, una vida centrada en el consumismo.

De manera general, ricos y pobres han olvidado… olvidado las grandes ciudades de otros tiempos, olvidado el Conocimiento antiguo, olvidado la experiencia de lo «Real». Los hambrientos se siguen muriendo por miles, bajo la mirada impotente de las masas. ¿Qué podemos hacer? Decimos… Sin hablar de la Tierra, nuestra madre, mancillada.

Nuestra educación ya no nos enseña los misterios de la vida, los misterios superiores: Conocimiento de sí y del universo.

En nuestros días las necesidades del cuerpo son presupuestas: para unos sobrevivir, para otros consumir. Hemos perdido el contacto con las dimensiones ocultas en la Naturaleza, con lo Divino en nosotros, y alrededor de nosotros.

La gran Religión universal, única, no está enseñada más; que guerras horribles, ignorancia y fanatismo en nombre de la Verdad.

El contexto mundial actual tiende a adormecer la consciencia.

LA GNOSIS.

¿Qué queda de la ciencia y de la sabiduría de los constructores de pirámides aztecas, egipcias y mayas? ¿Qué queda del saber y de la medicina de los amerindios, druidas, y chamanes africanos? ¿Qué queda de la filosofía jadis enseñada en los templos budistas de Asia y de la gloria de los reinos de la India milenaria? ¿Qué queda de la música y de las artes sagradas? Queda mucho, mucho más de lo que podríamos creer. Basta con buscar un poco.

Más allá de la época y del lugar, más allá de las creencias y de las razas, más allá de nuestro saber limitado, existe un Conocimiento Universal. Un conocimiento, primero, de nosotros mismos, después, del mundo y del cosmos que nos rodea. Un Conocimiento superior que responde a grandes preguntas de la vida y de la muerte, misterios del Ser y del no Ser, de la Creación y de todo lo que existe.

Este Conocimiento no podrá jamás pertenecer a cualquiera; jamás una persona podrá pretender tener la exclusividad o pretender incluirlo todo completo en sus libros o enseñanzas. Este Conocimiento, llamado Gnosis por los ancianos, nos sobrepasa largamente. Al igual que la Verdad, podemos aspirar a descubrir tan solo algunos aspectos.

La Gnosis es la vida que palpita en cada átomo, en cada flor, en el planeta que gira, en el sol que ilumina, en el microcosmos hombre-mujer como en el macrocosmos-universo y, en definitiva, en todos los universos del Espacio infinito.

La Gnosis es la ciencia universal que busca explicar la Realidad. La Gnosis es la filosofía que busca enseñar a los humanos de todas las épocas como despertar la conciencia y sus facultades. La Gnosis es la mística los ritos y oraciones de la Religión única que abren las puertas de lo Divino, en el amor del prójimo. La Gnosis es el arte real, arte que jadis transmitía la ciencia, la filosofía y la mística, en tiempos en que estaban unidos.

La Gnosis es la Verdad que nos escapa a cada instante, en nosotros y alrededor de nosotros.

La Gnosis es un funcionalismo de la misma Consciencia.

LA ANTROPOLOGÍA GNÓSTICA.

Es muy difícil para nosotros, en nuestra época, hacernos conscientes de la medida de la sabiduría de los pueblos antiguos. Porque nuestra sociedad ha hecho grandes progresos tecnológicos, tenemos la impresión de ser más avanzados, de haber “evolucionado”. Toda nuestra educación nutre esta idea en nosotros. Las teorías sobre las cuales se basa la antropología moderna han sostenido siempre que los antiguos Pueblos eran más ingenuos y más ignorantes, hasta bárbaros, y que nosotros somos el punto fino de la evolución humana.

Pero estas teorías, basadas en ciertas hipótesis de la antropología, hoy, son puestas en duda, cada vez más. Numerosos científicos, antropó2

logos, arqueólogos e historiadores han escrito libros en los que demuestran:

  1. El verdadero origen del ser humano.

  2. La superioridad de la sabiduría de los pueblos antiguos.

  3. La raíz común de las grandes Culturas del mundo.

Esas son las bases de la Antropología Gnóstica. En las líneas que siguen, haremos un breve sobrevuelo de éstas.

Existen cantidades impresionantes de osamentas de gigantes que han sido encontradas en América del norte y del sur, en Europa, en Asia y en Australia; humanos que han medido 3, 4 y 5 metros incluso y que son el objeto de numerosas publicaciones en este momento.

Huellas de pies humanos grabadas en piedra en México por ejemplo, que datan de 1.3 millones de años… mientras la teoría oficial afirma que el ser humano moderno (homo sapiens) apareció hace 160,000 años en África y que atravesó América hace 13,000 años.

Numerosas huellas como éstas, existen en el mundo, en Estados Unidos, en África, en Australia, todas datan de la época de los dinosaurios, millones de años antes de la versión oficial de la aparición del ser humano sobre la Tierra.

Hasta se han encontrado pinturas de humanos bordeando los dinosaurios en las tumbas pertenecientes a la cultura Nazca, en Perú.

Se ha encontrado, en América, objetos, osamentas, y campamentos que datan hace más de 200,000 años, y que demuestran que los pueblos amerindios estaban presentes en el continente americano mucho antes de la última glaciación (13,000 años o la anterior hace 30,000 años). De hecho, ciertas osamentas gigantes encontradas pertenecen a esos pueblos.

Qué decir de los descubrimientos hechos en la Atlántica, en las islas Bimini y Cay Sal; los vestigios de la enigmática civilización Atlanta, que desapareció hace 12,000 años.

Numerosos investigadores dedicaron su vida a acumular pruebas arqueológicas y etnológicas. Libros enteros han sido escritos. Fósiles vegetales y rocas volcánicas, que su estructura prueba que fueron formadas al aire libre han sido encontrados en el océano atlántico; mamuts congelados encontrados en Siberia, con su comida intacta en el estómago; bosques enteros, congelados instantáneamente encontrados por debajo de cientos de metros de hielo en Siberia y en la Antártica… El

cambio de polos del que nos reíamos hasta recientemente, hoy mantiene una realidad científica. Ninguna persona puede dudar.*

¿Quiénes eran los pueblos antiguos? ¿Cuáles eran sus conocimientos? ¿Sus saberes?

¿Qué decir de los formidables cráneos de cristal? Existen muchos en el mundo: en el Museo Británico en Smithsonian Instute en Washington, etc. Algunos son más viejos que otros. Los especialistas (los de Hewlett Packard HP) han estudiado largamente estos cráneos, y han quedado estupefactos, sobre todo con los más antiguos. El cráneo nombrado Anna Mitchell-Hedges, por ejemplo, de hace millones de años, es una verdad enigmática para los mejores científicos del mundo. Afirman que igual con las herramientas más modernas del mundo, haría falta por lo menos un año para pulirlo, y que las vibraciones y el calor claramente lo destrozarían. Concluyen entonces, que sería necesario desarrollar instrumentos láser para confeccionarlo con perfección y belleza.

El cristal de cuarzo se ha puesto recientemente en la vanguardia del progreso científico: telecomunicaciones, sistemas de radar… Según los Mayas, los cráneos de cristal serían antiguos ordenadores de hace más de 15,000 años. Contendría importante información sobre los orígenes de la humanidad y su destino. Aquí otros casos sorprendentes…

En los años 60 en Egipto, después de la construcción de la presa de Asuán, los mejores ingenieros ingleses, franceses, alemanes y americanos se reunieron en un programa conjunto dirigido por la Unesco, para salvar de la inundación al Templo de Abu Simbel. Cortaron el Templo en pedazos y lo alzaron 60 metros más alto, pero no pudieron alinearlo de la misma forma que antes, para que el 21 de febrero, día del aniversario de Ramsés II, los primeros rayos de sol penetren justo al fondo del Templo. El efecto se produce hoy el 22 de febrero, los guías turísticos lo saben.

Cuando los científicos americanos de la NASA visitaron el museo antropológico de la ciudad de México, descubrieron una piedra grabada que data de la época de los mayas, con inscripciones extrañas. Después de haberla estudiado, descubrieron que es un mapa muy preciso de la cara oculta de la Luna (¡Invisible en la Tierra!).

  • Los investigadores han llegado a afirmar que eso tuvo lugar

cientos de veces después de la formación de la Tierra.

Es gracias a los Dogos, una tribu de Mali, que los astrofísicos descubrieron que la estrella Sirius tiene una hermana gemela, Sirius B, que gira en torno a su hermana gemela en 50 años; los científicos pudieron verificarlo. Afirman también que existe una tercera estrella, Sirius C; puede ser que un día la descubramos. Hay suficientes ejemplos como estos para escribir varios libros.

¿Quiénes eran los arquitectos y geómetras egipcios, mayas, aztecas? ¿Qué conocemos nosotros de su astrología, sus calendarios, su concepción del mundo, su medicina natural, su filosofía de vida, su ciencia, su experiencia del más allá y de la creación?

Es verdad que todas las grandes civilizaciones, cualesquiera que sean, después de un largo apogeo, han tenido un decline; nadie lo podría negar. Desafortunadamente la historia y la antropología insisten particularmente sobre los periodos del decline para sostener sus teorías. Sabemos en realidad muy poco sobre sus periodos de “gloria”, sobre sus centenas o a veces millones de años de paz, de prosperidad y de armonía. Si eso se aplica a las Civilizaciones Solares o a los reinos de la Edad Media, cuanto más con los continentes enteros perdidos, como la Atlántida o la Lemuria.

¿De qué puede realmente jactarse nuestra civilización? De guerras atroces en nombre del dinero, del poder, de la religión… De limpiezas étnicas, masacres sin precedentes… De armas de destrucción masiva, espantosas y crueles: bombas atómicas, químicas, biológicas… De pueblos enteros errantes en busca de un trozo de pan, de una gota de agua… Armamento, Tercer mundo, colonialismo económico cruel, contaminación… Y qué decir de los crímenes no menos horribles des esclavitud infantil, pedofilia, violaciones, crueldad mental de todo género. ¿Somos realmente mejores?

Los pueblos antiguos veneraban a la Madre Tierra, adoraban al Creador bajo la bóveda celeste, respetaban la vida, y todos los seres vivos a los que llamaban sus hermanos y hermanas. Y se maravillaban frente a la Naturaleza y sus secretos.

Afortunadamente, en el siglo XIX y XX apareció la Antropología Gnóstica. Grandes pensadores y sabios, psicólogos y humanistas, antropólogos de todas las naciones rescataron los tesoros del Conocimiento del pasado; Carl G. Jung, Mircea Eliade, Helena Blavatsky,

Samaël Aun Weor… Todos se unieron para decir: el Conocimiento antiguo es único y universal, el mismo en todas las tradiciones.

Desde que numerosos investigadores han publicado los resultados de sus estudios comparativos, y continúan haciéndolo. Llegan todos a la misma conclusión. Ninguna persona puede ignorar las raíces gnósticas de los grandes pueblos, no solamente los del Mediterráneo, pero también los de Asia y América, Europa del norte y África.

El objetivo de la Antropología Gnóstica es entonces develar, por estudios comparativos de las culturas antiguas, este Conocimiento único o Gnosis.

La ciencia, la religión, la filosofía, el arte, son los cuatro pilares de la Gnosis. Los estudiaremos brevemente en las páginas siguientes.

CIENCIA-RELIGIÓN-FILOSOFÍA-ARTE

CIENCIA

La sabia Ciencia de la antigüedad era una ciencia muy pura, porque siempre buscó la armonía con el cuerpo humano y con la Naturaleza, y la armonía con el Cosmos.

Tomemos por ejemplo la medicina amerindia. Las compañías farmacéuticas y los investigadores en el campo, afirman que cuatro nuevos medicamentos sobre cinco son descubiertos gracias a los remedios de plantas de chamanes y curanderos. ¿De dónde proceden estas ciencias?

La ciencia moderna postula que la vida apareció por “azar”, a través del big-bang. Pretende que las células vivientes, así de complejas como son, aparecieron de ninguna parte. Y que en definitiva, el ser humano, con un cuerpo perfecto, con sus maravillosos sistemas, sanguíneo, digestivo, nervioso, cerebro-espinal, inmunitario, respiratorio, etc., un milagro de la Naturaleza, dotado de inteligencia, de razón, de emociones, de amor… es fruto del azar.

La ciencia pura de los antiguos reconocía las diversas dimensiones de la Naturaleza, aquellas de las que Einstein mismo, probó la existencia. Son los mundos paralelos de los que todos los pueblos nos hablaron: el árbol de la vida de la Cábala hebraica, el árbol Yggdrasil de los Vikingos, los Eones de los cristianos, los nueve cielos de los Aztecas…

La ciencia antigua reconocía los Principios inteligentes de la Naturaleza, las Inteligencias rectoras, principios energéticos que organizan

la materia, que estructuran todas las cosas: las partículas en átomos, los átomos en células, las células en órganos, etc.

En nuestros días, la ciencia y la religión están divorciadas. Einstein decía que “la ciencia sin religión está coja, y que la religión sin ciencia está ciega”. Y Rabelais, el médico y escritor francés, decía: “ciencia sin consciencia es sólo la ruina del alma”.

Muchos saben que hoy nos hace falta una ciencia en armonía con el cuerpo humano, con la Naturaleza y con el Cosmos, como:

La antigua Alquimia, que por sus axiomas explica los procesos de la “química divina” en los reinos de la Naturaleza (mineral, vegetal, animal), en nuestra naturaleza psicosomática y en el Cosmos.

La Cábala, que explica la estructura multidimensional del espaciotiempo y el medio de re-encontrar nuestro lugar en el seno de la Creación.

La Ciencia de las Octavas, de la cual el origen se pierde en la noche de los tiempos y que Pitágoras aprendió en Egipto. Es la misma ciencia que encontramos en el corazón del cristianismo primitivo y que, después de millones de años, estuvo salvaguardada en los templos del Medio-Oriente y de Asia. Es la misma ciencia que los Derviches torneros experimentan con su arte, ciencia de los Sufistas y de los Místicos mahometanos.

La escuela de Pitágoras, por otro lado, unía matemáticas, música, poesía y mística. La escuela de Pitágoras estudiaba la estructura del Cosmos y de las dimensiones de la Naturaleza gracias a la ley matemática de las octavas que retransmitía por la poesía y la música, inspirando así la mística. Tantos esplendores ignorados en nuestros días…

RELIGIÓN

“O ¡Egipto! ¡Egipto! No quedarán de tus religiones más que vagos relatos que la posteridad no creerá más y palabras grabadas sobre la piedra contando tu piedad”. (Hermes Trismegisto, Discurso de iniciación o Asclepios).

Las religiones de hoy han perdido mucho. La palabra religión, ella misma está cada vez más asociada al sectarismo, y a veces al fanatismo. “Creer o no creer” se convierte en un acto de fe basado en interpretaciones de textos a veces difíciles de comprender y casi siempre incompletos.

La verdadera religión estaba basada en la experiencia directa, en el contacto místico con las fuerzas de la Naturaleza, las inteligencias cósmicas.

Pero nuestras facultades se han atrofiado y no vemos más espiritualmente. No percibimos más las realidades divinas. Igual a nivel espiritual o religioso, estamos perdidos en un laberinto de teorías y de creencias, laberinto compuesto de todo lo que parece verdadero, pero que lo es raramente.

Estrictamente hablando, sólo una religión que pueda experimentarse directamente por cada individuo puede ser llamada única y universal. Los antiguos, por técnicas científicas precisas, percibían y conocían lo que llamamos “la Divinidad”. Además experimentaban estas realidades en las dimensiones superiores. Gracias a los poderes del cuerpo humano, nosotros también podemos hacerlo en nuestros días.

Los ángeles, arcángeles, querubines, santos y santas de la religión cristiana no son más que los dioses, semidioses, diosas, dévas y mensajeros de las religiones llamadas “paganas”.

La religión universal es única porque los hombres y las mujeres verdaderas que la han retransmitida estaban despiertos. El objetivo de sus enseñanzas siempre ha sido mostrarnos el Camino que lleva a nuestro Ser interior profundo, nuestra Consciencia superior, nuestra parte más divina.

Por otro lado, la palabra religión viene del latín religare y quiere decir “unir”. Y la palabra yoga tiene el mismo sentido: unirnos a nuestro Dios interior, despertar nuestra consciencia y nuestras facultades. Es a lo que llamamos en el lenguaje gnóstico moderno la “Autorrealización”.

El cristianismo, el budismo, el hinduismo, el judaísmo, el islam, etc. siempre han tenido la misma raíz, la misma enseñanza a la base. Es también la misma religión que la de los antiguos egipcios, aztecas, pueblos nórdicos, etc.

Todas las religiones, por ejemplo, han tenido un culto a la Madre Divina y la han adorado bajo nombres diferentes: María, Maya, Isis, Shakti, Diane, Kuan Yin, Tonantzin…

¿Y cómo es posible que desde hace millones de años antes de Jesús, los artistas egipcios esculpían pequeñas estatuas de Isis amamantando a su hijo Horus, y que siglos más tarde, los artistas del cristianismo

hayan pintado a la famosa María Lactans*, es decir la Virgen María dando pecho a su hijo Jesús?

¿Cómo es posible que Buda haya nacido, en el año 563 a.C., de una virgen a quien el Espíritu Santo se le apareció en sueños para anunciarle el nacimiento divino de un niño?

Los teólogos numeran, en el simbolismo de las diferentes tradiciones, más de una decena de vírgenes que han dado nacimiento a un Salvador y eso, antes de la Era cristiana.

Aquí tenemos lo que el antropólogo y humanista Samael Aun Weor decía: “Entre los persas, Cristo es Ormuz, Ahura-Mazda, el terrible enemigo de Arimán (Satán), que llevamos dentro. Entre los indostaníes es Krishna el Cristo, y el Evangelio de Krishna es muy semejante al de Jesús de Nazaret. Entre los egipcios, Cristo es Osiris y todo aquel que lo encarnaba era de hecho un Osirificado. Entre los chinos es Fu-Hi el Cristo Cósmico quien compuso el I-King, libro de las leyes y nombró ministros dragones. Entre los griegos, el Cristo se llama Zeus, Júpiter, el Padre de los Dioses. Entre los aztecas es Quetzalcóatl, el Cristo mexicano. Entre los Eddas Germanos es Balder, el Cristo que fue asesinado por Hoder, dios de la guerra, con una flecha de muérdago, etc. Así podríamos citar al Cristo Cósmico en millares de libros arcaicos y viejas tradiciones que vienen de millones de años antes de Jesús. Todo esto nos invita a aceptar que Cristo es un Principio Cósmico contenido en los principios sustanciales de todas las religiones.”

Todas las religiones del mundo tienen una Trinidad†: Brahma, Shakti, Visnú, con los hinduistas; Osiris, Isis, Horus, con los egipcios; Odín, Freía, Thor, con los Vikingos; Padre, Madre (a veces Espíritu Santo) e Hijo, con los cristianos; Kether, Binah, Chokmah, con los hebreos.

Esta trinidad no es otra que las Tres Fuerzas primarias que todo lo crean penetrando el Cosmos; la Afirmación, la Negación y la Concilia-

  • La primera María Lactans, que data del año 350 a.C., se encontró en las catacumbas. Posteriormente numerosos artistas la han pintado a través de los siglos.

† Aquel tema está a menudo mal entendido en nuestros días: no

existen tres cosas distintas, más bien un “Todo” único compuesto de tres sub-partes o aspectos; de allí el conflicto aparente entre el cristianismo y el islam.

ción; ya sea positivo, negativo o neutro de la ciencia moderna (presentes en el átomo y el magnetismo); el Yin, el Yang y el Tao (o Tai-Chi); etc.

Todos los grandes Maestros que la humanidad ha conocido, han enseñado la reencarnación del alma, y la posibilidad que tiene el alma de perfeccionarse (Autorrealización). Los Padres de la Iglesia cristiana llamaban a la reencarnación “pre-existencia de las almas”, y la autorrealización “apocatástasis”. Originalmente, San Agustín, San Valentín, San Jerónimo, San Basileo… los han enseñado. Pero el cinco de mayo 553, a pesar de las protestas del Papa Vigile que se rehusaba a participar, un consejo* considerado abusivamente como ecuménico tuvo lugar en Constantinopla. El emperador Justiniano I quiso romper con las religiones antiguas y crear una religión de Estado. Después de una sesión extraordinaria, es decir no oficial, impuso a los obispos quince anatemas (leyes que permiten la excomunión); aquí está la primera y más famosa “Si alguien cree en la fabulosa prexistencia de las almas y a la condenable apocatástasis, que sea anatema” (ver: Catholic Encyclopedia).

Los teólogos y exegetas modernos reconocen un total de 34 evangelios cristianos auténticos; sólo cuatro son hoy oficialmente aceptados por la Iglesia. Los otros 30 son llamados “apócrifos”, es decir secretos. Los evangelios según Tomás, Judas, María Magdalena… los rollos del Mar Muerto, los papiros de Nag Hamadi titulados Pistis Sofía… los libros como el de Kersey Graves, The World’s sixteen Crucified Christ, el de Annie Besant titulado Cristianismo Esotérico, o también las decenas de libros más recientes demuestran la raíz común de las grandes religiones y culturas del mundo.

Jesús, Buda, Hermes Trismegisto, Krishna, Rama, Quetzalcóatl… nos han transmitido el mismo Mensaje… que se perdió a lo largo de los siglos.

Los fundadores de todas las grandes religiones han enseñado los Misterios del alma, de su encarnación en el cuerpo, los misterios de la vida, los misterios de la muerte y del más allá…

FILOSOFÍA

¿Por qué estamos en la Tierra? ¿Para comer, dormir y reproducirnos? ¿Es ese el único objetivo de la vida?

  • De los 165 obispos presentes, 159 pertenecían a la iglesia de

Oriente.

Filosofía quiere decir “amor a la sabiduría”. Los antiguos eran los amantes de la sabiduría. Buscaban vivir en armonía con el planeta que amaban, en armonía con ellos mismos y con los otros, y en armonía con la omnipresencia del Creador. A través de los gestos que posaban, intentaban mantener este equilibrio sutil que une todas las cosas. Eso era parte de su actitud cotidiana frente a la vida.

Esta armonía que los antiguos buscaban era no solamente el fruto de su veneración por la Creación, sino también el fruto de un cierto “estado del alma” que cultivaban momento a momento.

Los antiguos Sabios habían descubierto una cosa bien simple pero revolucionaria, que tiene repercusiones incalculables: la filosofía del momento, es decir vivir el momento presente. Aquí está la base de esa:

Nuestra consciencia se identifica a cada instante con los objetos que nos rodean, con las personas, los lugares, etc., y en definitiva con la vida. Es a lo que los hindúes han llamado Maya: la ilusión. Platón lo llamaba Eikasia, el dormir de la consciencia, el sueño. Jesús explicó varias veces en sus parábolas la necesidad de permanecer “despierto”. El budismo lo escribió por todos lados.

El ser humano sueña con sus bienes materiales, sueña con sus proyectos, con su porvenir, con sus preocupaciones y frustraciones… y toma sus sueños como realidad. Y olvida el verdadero sentido de la vida.

Mientras que estamos dormidos, reaccionamos con nuestros defectos: insultamos al insultante, nos emborrachamos frente una botella de alcohol, nos preocupamos por millones de cosas y por nada. Ira, avaricia, envidia, orgullo, pereza, lujuria, gula, miedo… son bien conocidas por todos.

Estos estados negativos son la consecuencia de nuestro sueño. El resultado es que a cada instante que pasa, nuestras energías vitales son “desviadas” de su curso natural, como a un río que lo han desviado. Entonces, la consciencia, el Ser, no se nutre. Es ahí que sobreviene la necesidad de aprender la ciencia y el arte de la contemplación.

Lo que decimos no es simple poesía, es una realidad científica. Nuestras energías vitales, desviadas y absorbidas por el inconsciente, se cristalizan en diferentes “Yoes”, el mí mismo, el Ego, los defectos llamados agregados psicológicos por los tibetanos.

Le sigue evidentemente el olvido de las cosas divinas y la perdida de nuestras facultades superiores; y a largo plazo, la pérdida del contacto con las dimensiones superiores y con la Realidad.

Es lo que el gran escritor y filósofo Shakespeare resumió en su frase célebre: “Ser o no Ser, esa es la cuestión”.

Es por ello que los grandes Maestros e Iniciáticos han insistido en la cuestión del despertar: el cuerpo relajado, la mente calma, todo cultivando emociones superiores.

La filosofía del momento enseña a no identificarse, a vivir en “recuerdo de sí mismo” sin “olvidarse de sí mismo”, sin olvidar lo Divino, de momento a momento, y a luchar contra las manifestaciones negativas de nuestra psique: los defectos.

Los monjes budistas, zen, cristianos, yoguis de la India, siempre han transmitido con su ejemplo esta filosofía.

Jesús, Buda, Krishna, Mahoma… todos han insistido sobre la urgencia del despertar.

ARTE

¿Quién no se ha maravillado con las majestuosas pirámides de Egipto? Teotihuacán, la ciudad de los dioses aztecas; Machu Picchu, villa sagrada de los Incas; Stonehenge; las catedrales góticas, la Capilla Sixtina, el Taj Mahal, las antiguas mezquitas, los templos budistas e hindúes…

Y qué decir de los murales, de las pinturas, de las estatuas, de los bajos relieves, mayas, aztecas, egipcios, hindúes, de la Edad Media… Qué bellezas inigualadas, herencias de siglos, vehículos de sabiduría…

El arte de las grandes Civilizaciones del pasado tenía por objetivo elevar el alma e instruirla sobre los grandes misterios.

Las maravillosas ciudades, en toda su gloria, decoradas de tanta belleza, de piedad, de sabiduría inspirando el Conocimiento universal de sus habitantes. Era un tiempo donde los cuatro pilares de la Gnosis, arte, ciencia, filosofía y mística estaban unidos.

El arte elevaba el nivel vibratorio, emocional de los individuos. El arte era entonces, un recurso de Conocimiento Inspirado.

El arte moderno, en comparación, se inspira generalmente del inconsciente del artista, y entonces de las dimensiones inferiores de la Naturaleza, en vez de inspirarse de las maravillas de la Creación, con objetivo de transmitir un mensaje superior por la emoción.

El arte real de la Naturaleza, el arte de los alquimistas, los jeroglíficos, las piezas arqueológicas, los obeliscos, los templos son portadores de preciosas verdades cósmicas.

Tomemos por ejemplo los bailes de los Derviches torneros: a través de sus movimientos precisos, los Derviches reproducen a veces el movimiento de los planetas del sistema solar, a veces la formación del cosmos, del Absoluto hasta nosotros, todo ilustrando científicamente la Ley de las Octavas (también llamada la Ley del Siete).

En el Egipto antiguo, en la Grecia, Babilonia, India, Asia, las danzas sagradas y los dramas cósmicos reproducidos en escena, además de transmitir la Gnosis de forma inspirada, eran un vehículo de enseñanza arcaica e iniciática.

Los antiguos sabios sabían instruir al cerebro intelectual, emocional y motor, para comunicar un conocimiento de manera integral.

Los instrumentos musicales clásicos que utilizamos vienen de Babilonia. La música, así como las danzas y el teatro, eran también sagradas. En la antigua Babilonia, por ejemplo, la música “profana” era prohibida. Los instrumentos de música no podían servir más que a fines espirituales.

Es interesante remarcar que la música de grandes compositores tales como Mozart, Beethoven, Chopin, Wagner… activan maravillosamente los Centros Superiores de la Consciencia.

La pintura, la escultura, y la escritura eran todas, en la antigüedad, fuente de conocimiento y de belleza. Las tumbas egipcias del valle de los reyes y reinas, los templos tántricos de Khajuraho en India, Borobudur en Java, los templos mayas en Yucatán, la catedral gótica de Notre Dame de París… no son más que algunos ejemplos.

LOS TEMPLOS

Los templos antiguos con su orientación, su arquitectura, y su decoración, eran no solamente lugares de oración, también escuelas vivientes donde los Sabios retransmitían las Enseñanzas cósmicas.

Es difícil imaginarse lo que pasaba realmente en los templos antiguos. En efecto los egiptólogos y los antropólogos modernos, incluso los investigadores esotéricos y espiritualistas, llegan a penas a hacerse una idea de la vida en tiempos de las grandes Civilizaciones.*

  • Sugerimos por ejemplo la lectura de obras tales como Her-Bak,

La más grande dificultad viene por el hecho de que el ser humano moderno proyecta generalmente su propia psicología y su visión del mundo sobre los antiguos. Pensamos que los antiguos actuaban motivados con un nivel de bajas pasiones y de deseos inferiores igual a nosotros.

Entonces, se torna difícil imaginar la concepción del mundo de los seres humanos en épocas remotas, y cómo esta concepción se reflejaba en cada uno de sus gestos, de sus palabras, y en su percepción de la naturaleza y de la vida.

Todo esto refuerza nuestra convicción de que nuestro nivel de consciencia es más elevado hoy. El “ambiente psicológico” que reinaba sobre la Tierra en épocas pasadas no nos es accesible. Y si eso se aplica a la época cuando vivían Jesús o Buda, entonces cuánto más a la época del Egipto faraónico, de la India milenaria o igual de la Atlántida, y de otras grandes razas que los han precedido.

Alguno jeroglíficos grabados sobre la piedra, algunos osamentas esparcidos, e igual los textos más sagrados pueden apenas aclararnos acerca del verdadero pensar y la psicología de los antiguos, y sobre lo que pasaba en su vida cotidiana.

Se prueba entonces, que es irrealizable hoy en día reunir la suma del conocimiento que era enseñado en los templos antiguos. “Si os he hablado de las cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os hablo de las celestiales?”, decía Jesús.

Pero no todo está perdido porque, después de la antigüedad, siempre han existido dos grupos o círculos en el seno de la humanidad, llamados: el Templo exterior y el Templo interior.

El Templo exterior está constituido de la humanidad en general, con sus creencias y sus dogmas, y con las formas religiosas exteriores o culturales, pre-gnósticas.

El Templo interior siempre ha guardado secreto el Conocimiento auténtico. No importa que no sea “visible” como en la antigüedad, el

por la egiptóloga Isha Schwaller de Lubicz, y el clásico Los grandes Iniciáticos de Edouard Schuré.

Templo interior no es menos viviente; ha sobrevivido a los tiempos y a la ignorancia.

Los Constructores de catedrales, los Templarios, la antigua RosaCruz, la antigua Francmasonería, los Alquimistas, la Teosofía, etc., no son más que algunos ejemplos de cofradías y órdenes que han retransmitido la esencia de la Gnosis a través de los siglos, después del cierre de Templos antiguos y del decline de grandes Civilizaciones.

Hoy esta Enseñanza está puesta a la luz.

LA AUTOGNOSIS

La llave de la existencia humana se encuentra en la Autognosis.

Cada uno nace con características que le son propias, eso es innegable. Ciertas personas, por ejemplo, tienen aptitudes para el arte, la música, otros para la ciencia, o las ciencias humanas, etc. Algunos tienen más aptitud intelectual, otros emocional o bien motriz, y así sucesivamente.

Todas estas habilidades que aportamos a la vida se traducen primero por una cierta facilidad, en la escuela, en los campos de estudio que nos corresponden; después más tarde, en el ejercicio de diferentes careras según estas mismas aptitudes.

El Conocimiento antiguo, cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos, nos enseña que cada individuo corresponde a un “Rayo de la Creación” específico, también llamado Rayo del Ser.

Los diferentes campos de actividad humana – política, matemática, medicina, enseñanza, arte, mística, comunicación, agricultura, construcción, ingeniería, etc. – son la manifestación de los diferentes Rayos de la Creación.

Las aptitudes que un monje tibetano trae al mundo, por ejemplo, no son las mismas que las de un físico, o un músico… nadie lo puede dudar. Todo esto está en relación con el Rayo de la Creación, aquel que pertenece a nuestro Ser interior profundo.

Lo que es maravilloso, es que todas las habilidades de nuestro Ser surgen del fondo de nosotros mismos en la medida en que vamos aniquilando el no-Ser, es decir los valores negativos, los defectos psicológicos que nos habitan.

Así liberada, la consciencia se ilumina, y florecen en nosotros no solamente las habilidades universales (humildad, compasión, amor,

inspiración, intuición, inteligencia, sabiduría…), sino también todas las cualidades que corresponden al Rayo de nuestro Ser.

A medida que destruimos las energías negativas que corresponden al Yo, al mí mismo, al ego, la consciencia se despierta y eflorece nuestra verdadera identidad, o individualidad; he allí la clave.

La idea actual pseudo-espiritual oriental según la cual, el despertar conduce a la pérdida de la individualidad, es totalmente falsa.

En lugar de “disolvernos” en el todo y la nada, de “fundirnos” en el vacío o en el infinito, al contrario, cristalizamos, encarnamos y manifestamos la Individualidad del Ser.

Aquellos que han despertado su consciencia, los Maestros de la sabiduría, no se pasean todos con togas y barbas blancas. Existen también Seres autorrealizados que son archí-físicos, químicos, matemáticos… o que son del Rayo de la política mundial, de la literatura, de la arquitectura, de la música, etc. Y no son todos hombres, hay igual de mujeres.

Cada uno y cada una deben entonces dejar fluir de lo más profundo de sí mismo la sabiduría universal y la sabiduría del Rayo de la Creación al que pertenece. Cada uno debe dar luz a la Gnosis desde su interior, su parte más divina, su Ser; eso es la Autognosis.

La Autognosis es la Revelación auténtica, es el Conocimiento inspirado, el Destello de genialidad, la Sabiduría intuitiva de verdades cósmicas, las experiencias místicas profundas…

La Autognosis no tiene nada que ver con los razonamientos subjetivos basados en los datos sensoriales (es decir, experimentados por los cinco sentidos).

Mientras la Gnosis nos instruye en los misterios divinos, la Autognosis, en tanto que es un proceso muy íntimo del Ser, permite al que lo ha desarrollado explicar estos misterios.

La frase que está escrita en el portón del Templo de Delfos en Grecia: “Conócete a ti mismo y conocerás al universo y a los dioses”, toma todo su sentido a la luz de la Autognosis.

En una primera etapa, entonces, es necesario recibir la Gnosis exteriormente, con el fin de que un día, el individuo se despierte y se convierta en una fuente viva de ella.

Platón decía muy justamente al respecto que el Conocimiento consiste sobre todo en dejar salir la luz que hay en nosotros, más que en abrir las puertas para que entre lo que está afuera.

La Autognosis, en tanto que Revelación intuitiva, ha dividido siempre a los individuos de los Rayos de la Creación, en dos categorías: por un lado, los que repiten lo que han leído o escuchado, y por el otro, los Fundadores de auténticos movimientos, escuelas de pensamiento, etc., tanto en materia de ciencia, filosofía, religión y arte.

Newton, Beethoven, Shakespeare, Cagliostro, Paracelsus… Buda, Jesús, María Magdalena, Krishna, Rada, Mahoma… son todos ejemplos de Iniciáticos que han bebido la fuente pura de la Autognosis, algunos más que otros.

Es tarea de cada uno y de cada una llegar a la Autognosis y desarrollar su propia Individualidad Sagrada. Ninguna persona lo puede hacer por nosotros.

EL CAMINO

Todo lo que hemos dicho hasta aquí nos lleva a hablar de forma concreta del Camino, de la Vía.

Hay efectivamente un concepto en todas las religiones según el cual el ser humano puede “liberarse”.

Un budista puede explicar que el objetivo último de la vida, según su religión, es alcanzar, por la meditación, la liberación de esta vida de sufrimiento, la iluminación del nirvana.

Los hinduistas tienen una creencia similar según la cual, por el yoga y la oración a diversas divinidades, podrán “realizarse” y dejar este mundo de karma.

Los cristianos afirman por su lado, que un acto de fe en Jesús y una vida acorde con sus principios, permitirá alcanzar la vida eterna en el paraíso.

Es la promesa de todas las religiones modernas y también de las sectas religiosas y escuelas de todo tipo.

En el interior de todos estos grupos, hay interpretaciones, opiniones… y grupos y subgrupos; la Unesco nombra a más de 20,000 religiones sobre la Tierra. Todas hablan de la salvación del alma.

Sin embargo, si nuestras facultades estuvieran despiertas, veríamos todos la misma cosa, las mismas realidades; y todas las cuestiones

del alma, de la vida después de la vida, de los ángeles, dévas, etc. serían evidencias para todos, como en el tiempo de la Religión única.

Es lógico entonces decir que: toda escuela de pensamiento, toda religión o grupo, que no enseña íntegramente el Conocimiento universal y que por lo tanto pretende a la salvación del alma, engaña a sus seguidores, voluntariamente o involuntariamente. No estamos en contra de ningún grupo, simplemente retransmitimos un mensaje.

Resultado: el Camino antiguo cayó en desgracia, la mayoría no cree más en su existencia, se burlan de él.

En los templos maravillosos de las grandes Civilizaciones, las claves verdaderas del despertar de la consciencia, del desarrollo armonioso de las facultades latentes, de la integración del Ser, eran altamente valoradas y sabiamente enseñadas.

El Camino que lleva a lo Divino en nosotros, por la Muerte del Yo (nuestros defectos, el no-Ser) y por el Nacimiento en espíritu (nuestra chispa divina) fue la base misma de todos los grandes Pueblos. Un Potencial casi infinito duerme en cada ser humano.

Los grandes héroes y heroínas de todas las mitologías y de todos los cuentos, los faraones y hierofantes egipcios, los místicos hindúes, los filósofos griegos, los chamanes amerindios y africanos, los sabios asiáticos, los lamas budistas, los maestros del rayo azteca, maya… todos han recorrido el Camino estrecho que lleva a lo mejor de nosotros mismos, a la Autorrealización Íntima del Ser.

No solamente los grandes Pueblos no hubieran podido jamás dudar de la existencia de ese Camino único, lo ponían en el corazón mismo de sus culturas y de sus enseñanzas las más secretas y las más sagradas.

EL MOVIMIENTO GNÓSTICO

El Movimiento Gnóstico fue fundado en México en los años 50’ por un antropólogo, investigador y humanista colombiano Samael Aun Weor (1917-77) quien ha escrito más de 60 libros, teóricos y prácticos, sobre las culturas antiguas y sobre la Gnosis.

Después de su fundación, el Movimiento Gnóstico se expandió por los cinco continentes y aloja hoy numerosas asociaciones e instituciones diferentes que enseñan la Gnosis, cada una según su entender del Conocimiento.

Y los libros de Samael Aun Weor, originalmente escritos en español, han sido traducidos en varios idiomas.

Decir que el Movimiento Gnóstico enseña el verdadero Conocimiento, la Gnosis auténtica, aquella que fue enseñada en los templos, no es fácil. No es fácil a causa del contexto mundial actual en el que cada uno está convencido de tener la hora justa. No hay solución fácil a este problema.

Sin embargo, debemos decir que el Movimiento Gnóstico no pretende poseer la Verdad. La Verdad no puede expresarse en palabras. “La Verdad es lo desconocido de instante en instante”, decía Samael Aun Weor.

Cuando se le preguntó a Jesús “¿Qué es la Verdad?”, él no respondió. Cuando se preguntó lo mismo a Buda, dio media vuelta y se fue.

La Gnosis enseña entonces los medios, los métodos, por los cuales cada uno puede despertar su consciencia y experimentar por sí mismo aspectos de la gran Verdad, de la Realidad. Aconsejamos al investigador que lea, reflexione, medite, y experimente la Gnosis. Una vez más, la experiencia es primordial en este tema.

Existen muchos autores modernos serios que nos explican en sus obras el Conocimiento universal. Aquí nombramos algunos:  Alice Bailey  Annie Besant  Carl G. Jung  Charles Leadbeater  Dr Krumm Heller  Eliphas Levi  Gurdjieff  Krishnamurti  Helena P. Blavatsky  Le Dalai Lama  Lobsang Rampa  Max Heindel  O. M. Aivanhov  Ouspensky  Rudolf Steiner  Samael Aun Weor  Sri Ramakrishna  Swami Vivekananda

El Movimiento Gnóstico no pretende ser el poseedor de la Verdad con “V” mayúscula. Tampoco pretende inventar algo que sea nuevo. La Gnosis existe, ha existido, y existirá siempre. La Gnosis corresponde a las aspiraciones más elevadas de la humanidad a través de los tiempos, y millones de individuos se inspiraron de ella y han contribuido a ella.

El Movimiento Gnóstico Internacional (MGI) es entonces, una agrupación de individuos que tiene como objetivo retransmitir el Conocimiento universal y atemporal que ha sobrevivido a los siglos y a la creciente ignorancia. Y aunque muchos grupos en el mundo denigren la Gnosis porque enseña la síntesis auténtica de todas las religiones, todo investigador verdadero reconocerá su autenticidad.

Conocer es un derecho fundamental de todos y todas, y ningún interés personal podrá jamás, voluntaria o involuntariamente, impedir al Saber, la herencia de la sabiduría de todos los tiempos, de ser transmitido a las generaciones futuras.

Jean-Marie Claudius

Febrero 2006

ALGUNOS EXTRACTOS

GURDJIEFF, citado por Ouspensky

“…Pero los sistemas pseudo-esotéricos tienen su rol en el trabajo y las actividades de los círculos esotéricos. De hecho sirven de intermediarios entre la humanidad, completamente sumergida en la vida material, y las escuelas que se interesan en la educación de un cierto número de personas, así como en el interés de su propia existencia más que por el trabajo de carácter cósmico que podrían realizar. La idea misma de esoterismo, la idea de iniciación, llega a la gente en la mayor parte de los casos por escuelas y sistemas pseudo-esotéricos; si estas escuelas pseudo-esotéricas no existieran, la mayor parte de los hombres no habrían escuchado hablar jamás de algo más grande que su vida, porque la verdad bajo su forma pura es inaccesible. A razón de varias características del ser del hombre, y particularmente del ser contemporáneo, la verdad no puede llegar a los hombres sino a forma de mentira. Es solo bajo esta forma que son capaces de digerirla y asimilarla. La verdad no alterada, no sería más que comida indigerible.

Por otro lado un grano de verdad subsiste a veces bajo una forma inalterada en los movimientos pseudo-esotéricos, en las religiones de la iglesia, en las escuelas de ocultismo y de teosofía. Puede conservarse en sus escritos, sus rituales, sus tradiciones, sus jerarquías, sus dogmas y sus reglas.

Las escuelas esotéricas -ya no hablo más de las escuelas pseudoesotéricasque existen puede ser en algunos países de Oriente, son difíciles de encontrar, porque se alojan normalmente en monasterios o templos. Los monasterios tibetanos habitualmente tienen la forma de cuatro círculos concéntricos, o de cuatro patios separados por murallas. Los templos hindúes, sobre todo los del Sur, están edificados en el mismo plano, pero en forma de cuadros contenidos, los unos dentro de los otros. Los fieles tienen acceso al primer patio exterior, y algunas veces también, excepcionalmente, los adeptos de otras religiones y los europeos. Al segundo patio tienen acceso solamente algunas castas y algunos privilegiados. Al tercer patio solo tienen acceso los curas del templo; y al cuarto, solamente los sacerdotes y los brahmanes. Organizaciones análogas, tienen algunos detalles parecidos, existen en todos lados, y permiten a las escuelas esotéricas existir sin ser reconocidas.

Entre docenas de monasterios, no hay más que una escuela. Pero ¿cómo reconocerla? Si entra, no será admitido más que en el primer patio; sólo los estudiantes tienen acceso al segundo. Pero eso no lo sabrá, le dirán que ellos pertenecen a una casta especial. En cuanto al tercer y cuarto patio, usted no podrá ni suponer su existencia. Podrá al principio, constatar un orden en todos los templos; mientras tanto, no tendrá ninguna posibilidad de distinguir un templo o un monasterio esotérico, de un templo o un monasterio ordinario, si no se lo dicen.”

“La iglesia cristiana, la forma cristiana de culto, no ha sido inventada por los Padres de la Iglesia. Todo fue tomado de Egipto, pero no el que conocemos: todo fue tomado a un Egipto que no conocemos. Sólo pequeños remanentes han sobrevivido a los tiempos históricos, pero fueron conservados en secreto, también, pero hoy no podríamos decir dónde.

Eso le parecerá extraño si digo que el Egipto prehistórico era cristiano muchos miles de años antes que naciera Cristo, o mejor dicho, que su religión se fundaba sobre los mismos principios, sobre las mismas ideas que el verdadero Cristianismo.”

SRI RAMAKRISHNA

“Cuatro ciegos se reúnen un día para examinar a un elefante. El primero toca la pierna del animal y dice: “El elefante es como un pilar”. El segundo palpa la trompa y dice: “El elefante es como una maza”. El tercer ciego tienta el vientre y declara: “El elefante es como una grande jarra”. Finalmente el cuarto hace mover la oreja del animal y dice a su turno: El elefante es como un gran abanico”. Después comienzan a discutir sobre el tema.

Alguien pasando les pregunta la razón de su querella; le exponen la situación y lo toman como árbitro. El hombre declara: “Ninguno de ustedes ha visto bien al elefante. No parece un pilar, pero sus piernas son pilares; no tiene aire de abanico, pero sus orejas ventean; no tiene el aspecto de una jarra, es su vientre que se parece. No es una maza, es su trompa que se parece a una maza. El elefante es una combinación de todo eso: piernas, orejas, trompa y vientre.”

Así pelean los que no han visto más que algún aspecto de la Divinidad.”

“El Sol no puede reflejarse en agua sucia; igual el Conocimiento del Ser no se puede reflejarse en nosotros si el velo de la ilusión no está levantado, es decir en tanto que subsiste el “mi” y el “mío” en nuestro corazón.”

HELENA P. BLAVATSKY

“La Sabiduría-Religión fue siempre única, y, era la última palabra de la sabiduría humana, fue cuidadosamente conservada por los iniciáticos de todos los países, por los investigadores de la verdad profunda, por sus discípulos. Existía antes de los teosofistas de Alejandría; vino hasta los modernos y debe sobrevivir a todas las religiones y a todas las filosofías…

Todas las religiones antiguas, sobre todo las filosofías, comprendían una enseñanza esotérica o secreta y un culto público, exotérico. Además es un hecho bien conocido que los Misterios de los antiguos estaban divididos en dos en cada nación: los grandes (secretos) y los pequeños (públicos), como por ejemplo los que llamamos Eleusinos en las fiestas solemnes de Grecia. Después de los hierofantes de Samotracia y de Egipto y los iniciáticos brahmanes de la India antigua, hasta los rabinos hebreos, todos por temor de profanación, guardaban secretas sus creencias reales. Los rabinos judíos llamaban a sus series seculares religiosas la Mercaba (cuerpo exterior), “el vehículo”, el vestido que contiene el alma cubierta – es decir – su conocimiento secreto el más profundo.

Los sacerdotes de las religiones antiguas no comunicaban jamás a las masas sus secretos realmente filosóficos; no les daban más que las cascaras vacías de su saber. El Budismo del Norte tiene su “grande” y su “pequeño” vehículo; Mahayana, el esotérico, y Hinayana, el exotérico. No podemos sancionar esta discreción, porque seguramente no se puede nutrir a un rebaño de ovejas con sabias disertaciones sobre la botánica, en lugar de darles la hierba. Pitágoras llamaba a su Gnosis “el Conocimiento de las cosas que son”, êgnosis ton onton, y no se lo decía más que a sus discípulos capaces de digerir esta comida mental y que se comprometían a tenerla en secreto. Los alfabetos ocultos y las cifras secretas vienen de escrituras hieráticas de los egipcios, donde los secretos quedaban en la posesión de los hiero-gramatistas o sacerdotes

iniciados… Finalmente, ¿no encontramos la misma forma de proceder en el cristianismo primitivo y en las enseñanzas de Cristo? ¿No hablaba él a las multitudes en parábolas en doble sentido, donde no explicaba la verdad más que a sus discípulos?”

EL DALAI LAMA

“Nuestra época ha visto ya un progreso remarcable en el plano material… Hemos sido forzados a tomar consciencia de que ese crecimiento material no podía responder a las aspiraciones de la humanidad. Más bien, este desarrollo aporta su lote de complicaciones, de problemas y de desafíos a superar. Es la razón por la cual estoy convencido que las principales tradiciones religiosas tienen la posibilidad de contribuir a un bienestar ser de la humanidad…

En medida en que la mayoría de ellas se desarrollaron en diversos momentos de la historia de la humanidad, creo fundamental establecer una distinción muy clara entre lo que llamaría el corazón y la esencia de la Enseñanza, y los aspectos culturales de las tradiciones particulares…”

SAMAEL AUN WEOR

“Nos preocupamos algunos por el estudio de las piezas arqueológicas; investigamos profundamente muchos códices; analizamos la Sabiduría de las antiguas civilizaciones; hicimos estudios comparativos entre México, Egipto, India, Tíbet, los griegos, etc., etc.; y poco a poco, gracias al conocimiento, dijéramos, de la Sabiduría Antigua, pudimos ir descifrando códices y viejos manuscritos…

Hemos investigado en las fuentes de la China, en las obras sánscritas de la India, en los viejos manuscritos tibetanos, etc., etc., etc., y hemos llegado a la conclusión de que la Sabiduría universal es siempre la misma; sólo cambian sus distintos aspectos de acuerdo con los pueblos, naciones y lenguas.”

“Siempre hemos pensado que existe una religiosidad, dijéramos, de tipo cósmico, la cual asume distintas formas o figuras de acuerdo con los tiempos y los lugares. En nombre de la verdad, siempre, hemos pensado también de que las religiones antiguas contenían dentro de sus versículos sagrados, Sapiencia, que actualmente las gentes desconocen… Estamos absolutamente seguros de que entre los versículos del “Corán”, o del “Bhagavad-Gita”, o del “Chilam Balam” de Chumayel, o del

“Libro de los Muertos” egipcio, etc., se esconden siempre las mismas verdades cósmicas de la Religión Universal, o Cósmica, en general.”

“Sin una previa información sobre Antropología Gnóstica sería algo más que imposible el estudio riguroso de las diversas piezas antropológicas de las culturas azteca, tolteca, maya, egipcia, etc.”

“Los Códices mejicanos, Papiros egipcios, Ladrillos asirios, Rollos del Mar Muerto, extraños Pergaminos, así como ciertos Templos antiquísimos, sagrados monolitos, viejos jeroglíficos, pirámides, sepulcros milenarios, etc., ofrecen en su profundidad simbólica un sentido gnóstico que definitivamente escapa a la interpretación literal y que nunca ha tenido un valor explicativo de índole exclusivamente intelectual.

El racionalismo especulativo, en vez de enriquecer al lenguaje gnóstico, lo empobrece lamentablemente ya que los relatos gnósticos, escritos o alegorizados en cualquier forma artística, se orientan siempre hacia el Ser.”

“No está de más en este Tratado aclarar en forma enfática que el Gnosticismo es un proceso religioso muy íntimo, natural y profundo.

Esoterismo auténtico de fondo, desenvolviéndose de instante en instante con vivencias místicas muy particulares, con Doctrina y ritos propios.

Doctrina extraordinaria que fundamentalmente adopta la forma mítica y, a veces, mitológica.

Liturgia mágica inefable con viva ilustración para la Conciencia superlativa del Ser.

Incuestionablemente, el Conocimiento gnóstico escapa siempre a los normales análisis del racionalismo subjetivo.”

“Auto-Conocimiento, Auto-Gnosis, implica la aniquilación del Yo como trabajo previo, urgente, impostergable.

El Yo, el Ego, está compuesto por sumas y restas de elementos subjetivos, inhumanos, bestiales, que incuestionablemente tienen un principio y un fin.

La Esencia, la Conciencia, embutida, embotellada, enfrascada entre los diversos elementos que constituyen el mí mismo, el Ego, desafor25

tunadamente se procesa dolorosamente en virtud de su propio condicionamiento.

Disolviendo al Yo, la Esencia, la Conciencia, despierta, se ilumina, se libera, entonces deviene como consecuencia o corolario el AutoConocimiento, la Auto-Gnosis.”

“Los Principios básicos de la Gran Sabiduría Universal son siempre idénticos. Tanto el Buda, como Hermes Trismegisto, Quetzalcóatl o Jesús de Nazaret, el Gran Kabir, etc., entregaron un Mensaje. Cada uno de ellos contiene, en sí mismo, los Principios Cósmicos de tipo completamente impersonal y universal.

El Cuerpo de Doctrina que estamos entregando ahora, es revolucionario en el sentido más completo de la palabra, pero contiene los mismos Principios que enseñara el Buda en secreto a sus discípulos, o aquéllos que el Gran Kabir entregara en secreto a los suyos; es el mismo Cuerpo de Doctrina…”

“La Gnosis es la raíz del Cristianismo; la llama viviente del Budismo, el fondo del Corán, etc., etc., etc.”

“La Ciencia Secreta de los Sufís y Derviches Danzantes está en la Gnosis. La doctrina secreta del Budismo y del Taoísmo está en la Gnosis. La Magia Sagrada de los Nórdicos está en la Gnosis. La Sabiduría de Hermes, Buda, Confucio, Mahoma, y Quetzalcóatl, etc., etc., etc., está en la Gnosis. La Doctrina del Cristo es la Gnosis.”

“En la Gnosis se encuentra toda la Sabiduría antigua.”

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